Al otro lado del muro

Al otro lado del muro
Título original: Westen

Dirigida por: Christian Schwochow

Año: 2013

País: Alemania

Reparto: Jördis Triebel, Alexander Scheer, Tristan Göbel, Jacky Ido, Anja Antonowicz

La época de la Guerra Fría ha proporcionado material suficiente para realizar multitud de películas. Unas vienen a mostrar un panorama de continua tensión entre las dos grandes potencias; otras cuentan, básicamente, la vida cotidiana. Esta producción alemana –basada en la novela de Julia Franck, Zona de tránsito– está dentro de este último grupo. La intención de la misma es contar un fenómeno real: el de los alemanes del este que lograban llegar a la República Federal Alemana.

La película se sitúa a finales de los años setenta. Nelly Senff, una alemana del este,  decide cambiar de vida, junto con su hijo pequeño, Alexei, tras la muerte de su marido en un supuesto accidente de tráfico, acontecimiento  que abre una trama paralela a lo largo de la película, la cual no llega a aclararse. Así pues, la protagonista pretende comenzar de nuevo trasladándose “al otro lado del muro”. Sin embargo, la producción no gira en torno a una “fuga” de la Alemania comunista para llegar a la RFA. La protagonista abandona Alemania del Este con todos sus papeles en regla, es decir, por la vía legal, aunque evidentemente parece que no fue sencillo conseguirlo como ella misma aclarará. De esta manera, la película comienza, precisamente, cuando esta y su hijo cruzan la frontera.

Es tras el momento de llegar al Berlín occidental donde se centra la trama. La pretensión es clara, hacer ver al espectador que la situación de los recién llegados –como sucede hoy en día con cualquier inmigrante- no es, ni mucho menos, sencilla. El primer paso al que debe enfrentarse esta mujer y su hijo es el de realizar los trámites burocráticos para adquirir la ciudadanía de la RFA, tras lo cual ella podrá buscar y conseguir un trabajo.

Para esto, el propio Estado poseía un programa para integrar a los nuevos llegados, dándoles una cantidad de dinero inicial y un lugar de habitación en el Centro de Refugiados, donde deben permanecer hasta que adquieran la ciudadanía. Estancia que Nelly, y otros tantos, deben prorrogar ante la imposibilidad de encontrar trabajo. De esta manera, podemos apreciar que la situación de muchos de los residentes es tan desesperada que algunos deciden finalmente volver a la Alemania del Este. Aquel otro lado del muro no era tan idílico como habían creído.  

Nuestra protagonista, que debe pasar por una tortuosa burocracia, se encuentra en uno de los trámites con el principal problema: varios interrogatorios por parte de los servicios secretos, que seguían gestionados por los Aliados, en concreto los EE.UU. El ambiente, tal y como se muestra, es una obsesión por evitar el espionaje soviético. No solo por parte del Estado, sino que muchos de los residentes del Centro de Refugiados tienen la paranoia de que son espiados por los servicios soviéticos. Hasta tal punto es así que rumores y sospechas hacen que unos desconfíen de los otros. En cualquier caso, los interrogatorios a los que es sometida no solo van encaminado a descartarla como potencial espía, sino que pretenden sonsacar información, pues esta había trabajado en un centro de investigación científica. Incluso ponen en duda la muerte del marido, del que sospechan podía ser un agente doble, todavía con vida.  

Así pues, la producción parece, a simple vista, un reflejo de la realidad histórica del momento en torno a este hecho y los problemas que encerraba para los alemanes del Este iniciar una nueva vida en el Oeste. Desde luego, una película bien documentada en donde se han cuidado los detalles.

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