Climas tropicales y desérticos

Los climas tropicales o cálidos se encuentran entre los Trópicos de Cáncer y Capricornio. Se caracterizan por las altas temperaturas: todos los meses presentan medias que superan los 18º C. y, por tanto, medias anuales que superan esta cifra. Las diferencias que veremos respecto a los climas ecuatoriales, tropicales húmedos y secos, monzónicos y áridos tiene que ver, por tanto, con la oscilación térmica, la cantidad de precipitaciones y la distribución de estas a lo largo del año.

Por otra parte, aunque tengan que ver con otros muchos factores –como el tipo de suelo-, el clima influye en la vegetación de la zona en donde estos climas se dan y, por tanto, también en la fauna.

CLIMAS ECUATORIALES (SELVA ECUATORIAL)

Los climas ecuatoriales se caracterizan por temperaturas altas, las cuales son homogéneas a lo largo del todo el año. Estas alcanzan unos 25º de media tanto anual como mensual. Es decir, no existe diferencia entre estaciones, al menos apreciable, de tal forma que la amplitud térmica es muy reducida: no supera los 3º C.

Las precipitaciones son abundantes, con medias que pueden superar los 2000 mm y, desde luego, nunca inferior a los 1.500mm. Estas se distribuyen a lo largo de todo el año, sin que exista estación seca (el mes menos lluvioso no está por debajo de los 60 mm), y con variaciones muy reducidas de unos meses a otros. Únicamente se pueden denotar cierto descenso de estas en uno o dos periodos al año debido al movimiento que experimenta la vaguada tropical, también conocida como ZCIT o zona de convergencia intertropical. Debemos mencionar que en el planeta presenta tres células simétricas en los dos hemisferios, en donde se produce la circulación atmosférica, presentando cada una de ellas unas características. Estas células son, del Ecuador al Polo: la Hadley, la Farrel y la polar. Pues bien, entre las células se producen corrientes en chorro o jet streams. De esta forma, en el ecuador convergen las dos células Hadley y, por tanto, una corriente en chorro que es el mencionado ZCIT. Esta zona se caracteriza por las bajas presiones, pero, al no verse presionada por altas presionas, produce un clima estable. Al ser la temperatura tan elevada, por las mañanas se produce una evaporación que, posteriormente, al no existir ninguna alta presión que lo impida, acaba por conformar tormentas y, por tanto, precipitaciones de convección.

El ZCIT no es horizontal, sino que serpentea y oscila a lo largo del año de norte a sur, por ello no toda la franja ecuatorial presenta un clima ecuatorial. Los grandes lugares donde se da son las cuencas del Amazonas y la del Congo, así como Indonesia. Se localiza en otros lugares como las costa este de Madagascar y en la costa este del centro de Sudamérica, pero, como veremos en los siguientes climas, las precipitaciones tiene que ver con los alisios.

La vegetación que se produce en los climas ecuatoriales suele recibir el nombre de selva ecuatorial o tropical, entre otras muchas denominaciones como el descriptito término de “infierno verde”.

Se caracteriza esta selva por ser una masa arbórea poliespecífica que se distribuye en varios niveles en altura. Existen por hectárea cientos de especies –incluso arbóreas-, algunas todavía por descubrir y clasificar, puesto hay especies que se reducen a un único y reducido espacio. La alta cantidad de vegetación exige una lucha por el espacio, el alimento y la luz.

La densidad arbórea es tan amplia que impide, con las copas, la penetración de la luz en el interior. Los árboles crecen rápidamente y alcanzan alturas que superan los veinte metros (no es extraño encontrarlos incluso de 50m), y cubren la superficie con abundantes raíces. Los troncos no suelen tener corteza gruesa, si es que la tienen, puesto que no existen cambios de temperaturas y precipitaciones que les obligue a protegerse. De hecho, algunas especies, como ocurre con el árbol del cacao, dan sus frutos directamente en el tronco. Todas las especies presentan hoja perenne, aunque esta se está renovando constantemente.

Como se acaba de decir, el cerrado tapiz que conforman las copas de estos grandes árboles implica que la luz no penetra en el interior. Esto implica que las especies del sotobosque deben adaptarse a la sombra. De hecho, incluso los arboles de menor tamaño como el ya mencionado árbol del cacao, crece bajo la sombra de otros de mayor altura (su cultivo en plantaciones requiere que esté cubierto también por arboles de mayor altura).

En cualquier caso, a nivel del suelo, las plantas presentan grandes hojas y muy dispersas, sin llegar a formar amplias masas, al igual que sucede con los helechos y herbáceas. Ante la carencia de suelo, suelen usar como soporte los propios árboles (epitefismo) como hacen las bromelias y las orquídeas. Estos ejemplos no llegan a explotar al huésped, puesto que existe suficiente humedad y riqueza orgánica, aunque no faltan aquellas que si lo hacen hasta que, finalmente, sustituye al huésped. Se trata de una auténtica conquista del espacio que se denota, incluso, en las construcciones humanas, como puentes y tendidos eléctrico. También podemos destacar otras plantas parecidos a las epifitas como las lianas y los bejucos, que cuelgan de ramas con forma larga y más o menos gruesa.

La oferta alimenticia que ofrece este tipo de vegetación es escasa, más allá de los frutos que crecen en las copas, lo que implica que solo pueden sobrevivir aquellas especies animales que logren alcanzarlos. Así, en las copas existen amplia cantidad de aves de diversas especies. También primates y roedores (con capacidad de planeo estos últimos). No faltan los pequeños carnívoros, los cuales requieren también la capacidad de hacer vida arborícola. Entre estos podemos destacar la pantera y el gato dorado. Únicamente algunos vertebrados de pequeño tamaño, herbívoros u omnívoros son capaces de sobrevivir a nivel de suelo, gracias, en parte, a la especialización alimenticia.

En cualquier caso, a nivel del suelo, la amplia materia muerta vegetal que cae desde las copas de los árboles permite una amplia microfauna. En general, son los invertebrados y los insectívoros los que dominan la selva.

Los suelos no son ricos en materia inorgánica, puesto que las continuas lluvias realizan un lavado de estos elementos, pero es compensado por la amplia materia orgánica, tanto vegetal como de insectos, hongos y bacterias. Así que en realidad la plurisilva se sostiene a sí misma. Esto implica que un único cambio pone en peligro todo el sistema.

La combinación de altas temperaturas y la elevada humedad relativa suele ser bastante incomoda, al menos para quienes no están acostumbrados, pero el principal problema es que suponen un agradable ambiente para en enfermedades como la malaria, la elefantiasis y la disentería.

En las costas en donde se da el clima ecuatorial y en las tropicales bañadas por corrientes cálidas (hasta algo más de los 30º de latitud, y siempre que se trate de costas bajas, arenosas y fangosas) se da un tipo vegetación arbustiva o arborescente: la pluvifruticeta. Conforma lo que conocemos como manglares, también mongroves o paletuvios, constituidos por pocas especies desigualmente repartidas que se agrupan en dos áreas: la oriental, es decir, costas del Índico y el Pacífico occidental, rica en especies; y la occidental, más pobre. Esta vegetación se encuentra subordinada a las mareas por lo que, cuando esta es alta, presenta un paisaje en donde las copas parecen aflorar directamente del agua. Cuando la marea es baja, se puede observar un amplio conjunto de raíces que cubren toda la superficie.

Las diversas especies vegetales se distribuyen en bandas paralelas a la costa. Estas plantas son peremnifolias de hojas planas y de pequeño tamaño, y se encuentran adaptadas a unos suelos inestables (el manglar está en constante cambio de acuerdo a la penetración del mar en la tierra o viceversa), a la salinidad y a cambios constantes del nivel del agua.

También se desarrollan estas formaciones en los estuarios y penetra por los ríos hacia el interior de los continentes.

En los manglares encontramos una vida animal básicamente anfibia, aunque también adaptada a la vida arborícola. Existen especies muy bien adaptadas a este medio tales como el Periophthalmus chrysophylos, un pez que puede vivir tanto en el fango como fuera del agua e incluso trepar por las ramas bajas de los manglares. No suele existir mamíferos, a excepción de alguna especie de mono como el Boreno que vive permanentemente allí. Otros tipos de monos únicamente acuden con el fin de alimentarse. Las aves adaptadas a este medio no son numerosas y la mayoría únicamente lo utiliza como dormidero.

Desde un punto de vista agrícola, la rapidez con la que el bosque puede extenderse y su abundante vegetación dificulta la preparación de los terrenos para los cultivos y, sobre todo, mantenerlos libres de arbustos y plantas silvestres. Del mismo modo, esto mismo afecta  a las comunicaciones y construcciones, lo que convierte a los ríos en auténticas vías de comunicación naturales. No obstante, actualmente la amplia cantidad de productos demandados para la alimentación de los países templados, así como de la materia prima que ofrece la selva, están acabando con esta misma y su capacidad para regenerarse, ya sea por la tala indiscriminada o por la necesidad de ampliar enormes campos de cultivos. 

CLIMAS TROPICALES HÚMEDOS Y SECOS (BOSQUE TROPICAL Y SABANA)

Los climas tropicales húmedos y secos –entre el Ecuador y los Trópicos- comprenden una amplia variedad de climas. Estos se diferencian por el volumen de precipitaciones, así como la longitud de la estación seca y la estación de lluvias. Se puede considerar que un clima es tropical húmedo cuando la estación de lluvias es superior a seis meses, y seco cuando es inferior a seis. Dicha estación seca se da en los meses menos calurosos. Estos climas se dan desde el ecuador hasta, más o menos, los 20º de latitud norte y sur.

En las mismas latitudes que el ecuatorial, estos climas se caracteriza por poseer una temperaturas similares al del clima ecuatorial. De cualquier manera, conforme nos vamos alejando del ecuador, se produce una diferencia estacional en las temperaturas, pero no podemos considerar que exista invierno puesto que el mes menos caluroso es superior a 18º y la temperatura media anual supera los 20º C. De esta forma, existe un aumento de la oscilación térmica con respecto a los climas ecuatoriales, pero sin superar nunca los 10ºC. Respecto a las precipitaciones, se puede decir que existe una disminución de las mismas conforme se van adentrando en el dominio de los climas desérticos, al igual que conforme nos vamos alejamiento de las fachadas orientales de los continentes.

En las fachadas orientales de los continentes: Costa del Caribe, fachada sudeste de Brasil, costas orientales de África meridional, islas del océano Índico y noreste de Australia, debido a los elíseos, por una parte, y a la vaguada ecuatorial por otra, las precipitaciones son abundantes, a excepción de unos meses –normalmente dos en los que la precipitación es inferior a 60mm-, en donde las precipitaciones superan cómodamente los 2.000mm o incluso los 3.000 –estas últimas cuando los elíseos topan con relieves que producen lluvias orográficas-. Se puede dar el caso que, en alguna de estas zonas, no llegue a existir una estación seca, como el caso de Tamatave, en Madagascar, por lo que nos hallaríamos ante un clima ecuatorial en realidad. En cualquier caso, se les suele atribuir la denominación de clima subecuatorial y, como veremos, el bioma sigue siendo el de la selva tropical.

El clima tropical seco típico es el sudanés, el cual tiene precipitaciones entre 750 y 1.000 anuales. La estación lluviosa no dura más de seis meses, de tal forma que la mayor parte de las precipitaciones se concentran en estos meses. Estos climas suelen denotar en ocasiones un ligero descenso de las temperaturas durante la estación de lluvias. Este clima tiene un extenso dominio en América del Sur y Central, en África y en el Sureste Asiático.

Cuando las precipitaciones son más escasas, entre 400 y 750ºC, y el periodo de sequía aumenta, se trata de un clima tropical que recibe el nombre saheliense –la estación seca dura dos tercios del año-, el cual se da en África, próxima a las zonas desérticas en el interior de los continentes en estas latitudes tropicales, como es el caso de México, el altiplano boliviano, el noreste de la península india y en el interior de Australia. Son siempre zonas de transición hacia regiones plenamente desérticas, lo que hace que las precipitaciones se vayan reduciendo hasta que finalmente las precipitaciones desaparecen.

Los biomas dependen, por tanto, de las precipitaciones y de la duración de la estación seca. La selva tropical se da en aquellos climas tropicales que presentan unas altas precipitaciones y una duración de la estación seca. Conforme esta se va haciendo más larga y también nos alejamos del ecuador, la selva tropical o pluvisilva comienza a perder alguna de sus características. Así, el número de especies y la densidad disminuye hasta que permite la aparición de un sotobosque.

En aquellos lugares en donde las precipitaciones siguen siendo todavía abundantes, aparece la hiemisilva, también conocido como bosque tropical de hoja caduca, el cual es típico de la India del noreste, las faldas del Himalaya, en ciertos lugares de Birmania, Indochina, Indonesia y al norte y sur del Amazonas y la cubeta del Congo. Se caracteriza este bosque por la existencia de un estrato superior de árboles cuyas copas alcanzan treinta y cuarenta metros pero sin ser tan continuado como en la selva tropical y el número de especies es mucho más reducido. Estos árboles suelen ser de hoja caduca, cuya caída se produce en la estación seca, pero sin que esta sea en realidad la única causa.

Bajo estos grandes árboles existe otro estrato compuesto por árboles de menor talla, de hoja perenne, junto con arbustos espinosos. En ambos casos, existe una mayor diversidad de especies. En ocasiones, si los arboles cubren la entrada solar con sus copas, puede haber sectores despejados de este extracto, que suele ser sustituido por un tapiz herbáceo estacional

En cuanto a la fauna, esta es muy variada dependiendo las zonas, pues recordemos que estamos en un bioma de transición. No obstante, los vertebrados que viven en el suelo se amplían respecto a la selva tropical al existir mayor alimento accesible desde el suelo. En África, por ejemplo, aparecen los antílopes y grandes herbívoros como el elefante y el rinoceronte, que en la actualidad se han acabado refugiando en la selva ecuatorial debido a la depredación humana. Los monos siguen apareciendo, pero se denota que usan también el suelo de forma temporal. La existencia de vertebrados, especialmente los de tamaño medio, permiten también la existencia de carnívoros como el león, el leopardo, el jaguar, puma, el tigre, y otras tantas especies que varían según la zona y el continente.

En aquellos lugares, en las mismas latitudes que la anterior formación descrita, en donde hay sustratos pobres o con aridez edáfila, aparece la hiemifruticeta, conocida también como Tropical scrub-forest o, en Brasil como caantinga y cerrado. Se trata de conjuntos arbustivos espesos y densos y de carácter espinoso que hacen difícil en tránsito.

Como ya se ha dicho, conforme las precipitaciones anuales se reducen y la estación seca aumenta, el bosque tropical comienza a hacerse menos denso hasta que aparece la llamada sabana o la hiemiduriherbosa. Las especies vegetales son muy diferentes de unas zonas a otras, pero todas ellas adaptadas para soportar la sequía durante buena parte del año. Los árboles, de hoja caediza y pequeña, poseen dimensiones mucho más pequeñas que los de la selva. Estos, que se encuentran difuminados por el territorio, suelen presentar tronco tortuoso y copa aparasolada, así como tronco corpulento y copa reducida (en ocasiones es común encontrar palmeras). Más común son las formaciones arbustivas, que llegan a enraizarse hasta 50 cm, y suelen ser espinosos cuando las precipitaciones son muy escasas. El herbazal es el predominante en la sabana, entre ellas las gramíneas vivaces, que pueden rebasar los tres metros de altura.

Al igual que los climas vistos, en concreto el de tipo sudanés, la sabana es común, por tanto, en latitudes superiores a la descrita anteriormente, es decir, más cercana a los trópicos que al ecuador. Es común de los trópicos brasileño y venezolano, en África tropical, al oeste de Madagascar y en Australia. No obstante, en el trópico septentrional estas formaciones se detienen antes de llegar al trópico, mientras que el sur llega hasta este.

En cuanto a la fauna, esta es muy amplia y numerosa en vertebrados, de hecho supone el mayor volumen de biomasa animal de la tierra. Se puede destacar las diversas especiales de antílopes y gacelas, de pequeño y gran tamaño. Las cebras y otras especies de equinos, la avestruz y diversos herbívoros que se alimentan del abundante pasto son comunes. Claramente, existen otros de pequeño tamaño como roedores herbívoros e insectívoros. La amplia cantidad de estos animales implica la existencia también de los carnívoros que se alimentan de estos, como el león, que, aunque se dice de la selva en realidad lo es de la sabana, el guepardo. Existen numerosos carroñeros como la hiena. Debemos destacar, las termitas y hormigas que contribuyen a la riqueza del suelo y, por tanto, a la vegetación. No obstante, la riqueza faunística es más propia de la sabana africana. En Australia esta es menor y en general dominada por marsupiales y en Sudamérica falta por completo.

Conforme aumenta la latitud, la vegetación leñosa empieza a escasear dando lugar a formaciones subdesérticas de estepa tropical hasta que, finalmente, aparece el desierto cálido. La siccideserta se caracteriza por la pérdida del carácter herbáceo de la sabana y la aparición de plantas leñosas de pequeña talla que cubren de forma discontinua el suelo, con una diversidad de especies muy reducida. En ocasiones podemos encontrar algún arbusto o arbolillo diseminados irregularmente y poco representativo. La vegetación suele ser espinosa o, en su caso, la combinación de hojas y espinas que soporta la carencia de agua (xerófilas). Son formaciones típicas de climas de altas temperaturas y con precipitaciones que no superan los 300mm anuales. Únicamente en aquellas zonas en donde existe acumulación de agua, aunque esta sea temporal, se da una vegetación más rica. En este tipo de vegetación la reducción zoológica es también notable, abundando sobre todo reptiles. Los mamíferos son de pequeño tamaño como liebres y roedores, así como aves, entre ellas la avestruz. Encontramos también carnívoros como el fenec, el zorro y el chacal, y alguno de ellos, como este último, ante la carencia de alimento, se alimenta de frutos.

Una características de estos climas en las costas es la presencia de tempestades como huracanas, tifones o ciclones tropicales, que si bien no son frecuentes, causan grandes perdidas y destrozos. Aunque se pueden presentar en cualquier parte del año, en el hemisferio norte se suelen producir de julio a octubre, y, en el hemisferio sur, entre diciembre y abril. Estos huracanes se inician  en los limites de la vaguada ecuatorial, ya que el aire está quieto y sufre un fuerte calentamiento que lo inestabiliza, lo que produce un movimiento ciclónico. Se producen en el lado occidental del océano, que es donde el agua caliente de la zona ecuatorial se acumula, proporcionando el vapor de agua necesario para formar la tormenta. 

El aprovechamiento agrario de estos climas es muy diversos, puesto que depende de las precipitaciones y de la existencia mayor o menor de estación seca. La ganadería suele ser el principal recurso en aquellos lugares en donde ante todo se dan herbáceas y una prolongada estación seca. En tales lugares, la agricultura es viable únicamente mediante la irrigación, en concreto si se quiere tener una alta producción. 

CLIMAS MONZÓNICOS

Este clima es típicamente asiático, aunque, como veremos, se observa también en una estrecha franja costera del África occidental (desde Sierra Leona hasta Libera y desde Nigeria a Camerún) y la costa nordeste de América del Sur. Su dominio abarca parte las parte este de la península India, Sri Lanka y gran parte del sudeste asiático.

Las temperaturas son similares a los anteriores y existe una prolongada estación seca, pero en su estación húmeda, la cual tiene una duración muy corta, se producen abundantes lluvias que pueden superar con creces los 1.000mm, en especial en las zonas de barlovento. En otras zonas las precipitaciones son inferiores. En general, los picos de lluvia se dan en dos meses, julio y agosto.

En la época de lluvias existe un descenso térmico –algo que también se suele producir en los climas antes vistos- y cuando termina suele haber un mes en el que vuelve a subir la media para, posteriormente, descender.

Como su nombre indica, las precipitaciones tienen que ver los vientos monzónicos, los cuales se producen por una compleja intervención de factores climáticos.

En cuanto a la vegetación, estos climas suelen presentar, de acuerdo a las precipitaciones, tanto bosque tropical como sabana.

CLIMAS SECOS O DESERTICOS y ESTEPARIOS

Los climas secos o desérticos y esteparios no son únicamente un tipo de clima tropical, en todo caso lo sería los desiertos continentales subtropicales. No obstante, con el fin de permitir su estudios se suelen describir en conjunto puesto que presentan características comunes, entre ella la falta de precipitaciones.

La principal característica de este clima es la aridez, por la falta de precipitaciones en relación con las temperaturas –aunque se suele establecer los 250mm como frontera-. Por tanto, existe un déficit de agua durante todo el año. Cuando se producen, estas suelen ser totalmente irregulares y, en todo caso, se puede denotar que estas ocurren en determinados meses. En estos últimos casos se trata más bien de climas esteparios, que son, en realidad, climas desérticos, pero con mayores precipitaciones.

Podemos, por tanto, hacer referencia a las estepas y desiertos continentales subtropicales, las estepas y desiertos oceánicos subtropicales, y las estepas y desiertos de latitudes medias.

El primer modelo, los desiertos continentales subtropicales son, en realidad, los típicos desiertos que todos conocemos. Las temperaturas encuentran amplitudes térmica diarios de 30º (noches frías y días calurosos) y a lo largo del año puede haber temperaturas de 50º y de 0º. Existe una estación fría, por llamarla de alguna forma, aunque no suele descender la media por debajo de los 18ºC en el mes menos caluroso. En cambio, los meses más calurosos suelen rebasar los 10ºC, aunque es variable de unos desiertos a otros. En resumen, la temperatura media anual es muy alta y la oscilación térmica anual roza o rebasa los 20ºC. En el caso de los climas esteparios subtropicales, los veranos suelen ser menos calurosos debido, precisamente, a las precipitaciones. Estos se encuentran en los trópicos y en las latitudes por encima de los mismos.

Un segundo tipo, las estepas y desiertos oceánicos subtropicales, se encuentran en las costas occidentales subtropicales, los cuales poseen unos regímenes de temperatura más moderados que los continentales, de tal forma que la oscilación térmica es inferior, ya que las temperaturas máximas no son tan altas y las más frías suben.

Finalmente, las estepas y desiertos de las latitudes medias, también conocidos como desiertos fríos, se dan a unos 40º de latitud. Las precipitaciones siguen siendo débiles e irregulares, con una temperatura propia de la zona continental: inviernos muy fríos, con temperaturas bajo cero, y veranos tórridos, por lo que la oscilación térmica es muy alta.