Comparación de las películas Faraón y Ágora

Faraón, de Jerzy Kawalerowicz (1966)

Ágora, Alejandro Amenábar (2009)

A simple vista, ambas películas parece tener poca relación, más allá de transcurrir las dos en un mismo lugar, Egipto, pero en épocas distintas. Sin embargo, prescindiendo de otros elementos que aparecen en las dos películas, las dos tienen elementos comunes, la religión y el poder.

El tiempo en el que transcurren las dos películas es diferente. Faraón lo hace en un momento de pleno auge de Egipto, en un Egipto clásico, más o menos hacia el comienzo del primer milenio, ya que se menciona el reinado de Akenaton; mientras que Ágora transcurre en una época determinada, en la Alejandría de finales siglo IV, y con un argumento basado, más o menos, en un hecho real, como es la vida de Hipatia.

Esa separación temporal permite observar que religión y poder seguían dominando el contexto del momento. Si nos fijamos en Faraón, cuyo rasgo característico es la de tomar los tópicos del Egipto faraónico, pero no por ello menos ciertos, se observa claramente la rivalidad entre el poder del templo y el poder del príncipe, que es representado ya en la primera escena, en la cual dos escarabajos se pelean por una única bola de mugre –esta representa el poder-. Pero la observación de ese hecho por el ejército egipcio hace que las maniobras de éste se desvíen de su camino, ante la desesperación del príncipe heredero. Demuestra, por tanto, la fuerza del poder religioso que lo abarcaba todo.

A lo largo de la película se pueden ver las dos posturas del faraón ante el poder de los sacerdotes. El padre del joven príncipe, respetuoso con las tradiciones guardadas por los sacerdotes, gobernó junto a ellos; mientras que el nuevo faraón intenta acabar con el poder del Templo, al observar las limitaciones existentes para gobernar, como demuestra la incapacidad para usar el tesoro del laberinto.

Pero el faraón, que ha usado al pueblo para acabar con el poder de los sacerdotes, fracasa. Se observa como su padre, que había sido respetuoso, muere en la vejez, mientras que su hijo muere en la juventud de una forma violenta. No hay forma de escapar al poder del templo.

Por tanto, aunque Faraón no está narrando un hecho concreto -es una versión apócrifa, puesto que nunca existió un Ramsés XII ni XIII-, sí que transmite esa dicotomía entre el faraón y el templo, y en cierta manera se está usando como referencia el reinado de Akenaton.

Por su parte, Ágora creo que intenta crear una crítica hacia la sociedad presente, más que basarse en una realidad histórica, aunque tampoco Faraón quedó libre de una interpretación crítica que interpretaba el momento histórico en el que se rodó.

La crítica no es tanto hacia el cristianismo -aunque sí en parte-, como hacia la intolerancia actual ante otras culturas. Así, se basa en un momento en el que una religión, la cristiana, se impone sobre otra, la pagana, en un momento en la que la primera se ha convertido en la religión oficial del Imperio Romano. Pero en esa lucha, hay también un contexto de poder, representado por la Curia y el prefecto romano, que se vincula al paganismo, y el patriarca de Alejandría.

Los elementos de la película están dando al cristianismo unos elementos negativos, así, a lo largo de la película se les puede reconocer a simple vista a partir de los colores de su ropa, siempre oscura, mientras que la de los paganos es clara. Da la sensación, o al menos a mi es lo que me ha transmitido, de una película de buenos y malos, en la que los buenos son los paganos, mientras que los malos son los cristianos.

Así mismo, se da una imagen en la que los paganos habían tolerado las religiones, mientras que los cristianos son autoritarios y vengativos. Se da la sensación de un mundo pagano lleno de luz, un mundo en el que tenía cabida todas las sociedades, y en donde especialmente la ciencias estaban protegidas, o al menos sin las fuertes restricciones del mundo cristiano. De hecho, otro de los elementos con los que juega la película es una visión entre la ciencia, la cual es racional, y la religión cristiana, en donde las explicaciones vienen dadas por la fe, sin que se tolere explicaciones que contradigan a la doctrina cristiana.

También en Faraón podemos observar la vinculación de la ciencia al Templo, capaz de prever un eclipse de sol, y aprovecharlo en su propio beneficio para conseguir acabar con la conspiración del faraón para acabar con el poder religioso.

Sin embargo, en Ágora se está transmitiendo, a mi juicio, un mensaje actual, de que la ciencia debe estar por encima de todo.

Ese juego que hay en torno a la Biblioteca demuestra bien ese aspecto, es el reducto del saber del pasado, pero también del paganismo, y el ataque que hay de los cristianos contra el edificio demuestra el fin de ambos, de la ciencia y del paganismo. Pero al mismo tiempo es una sustitución de un poder por otro, la transición entre el mundo de la Antigüedad, y el oscuro mundo que dará lugar a la Edad Media.

Socialmente da la sensación de que la élite está representando el paganismo, mientras que el cristianismo es algo de los estratos sociales más bajos, a los que se les garantiza la salvación, o la libertad para los esclavos, cuando realmente quien va a dirigir el cristianismo van a ser las mismas clases provenientes del paganismo.

En conclusión, y en mi opinión personal, la película de Faraón, pese a no tener un contexto histórico, es más fiel al Egipto faraónico, que Ágora en un contexto histórico real, pretendiendo realizar una crítica al contexto presente que al histórico.

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