Dioses y héroes de la antigua Grecia – Robert Graves

Robert Graves, Dioses y héroes de la antigua Grecia, Tusquets Editores, Barcelona, 2010

Nuestra educación ha perdido de vista los estudios humanísticos –si cabe, también el espíritu científico–. Anclada en un sistema en el que lo importante es lo “productivo”, entendiéndose este último término bajo criterios monetarios, quedan marginados todos aquellos saberes que se consideran no útiles, por tanto inútiles, para el mantenimiento a ultranza del sistema económico, en dónde unos pocos Midas, ostentado las peludas orejas de burro, intentan convertir en oro aquello que tocan, pero a costa de transmutar en sustancia menos noble el resto de lo que les rodea. ¿Para qué sirven –se preguntan muchos– eso de la cultura clásica? ¿Qué importancia pueden tener hoy en día aquellos mitos clásicos tan ricos en contenidos que incluso la literatura actual y el propio cine de Hollywood no pueden pasar por alto?

Por mucho que algunos quieran desterrar la mitología y toda la Historia, “sin embargo, Eco sigue existiendo, igual que la flor del narciso, que inclina su cabeza con tristeza y mira su reflejo en los estanques de montaña, y también existe el arco iris, de Iris. Los cristianos, además, no pusieron nombres nuevos a las estrellas. Por la noche, en el cielo, todavía podemos ver al Escorpión que pisó Heracles; al propio Heracles; al León de Nemea que el héroe mató; a la Osa de Artemisa que amamantó a Atalanta; al Águila de Zeus; a Perseo y a Andrómeda, y a los padres de ésta: Cefeo y Casiopea; la Corona de Ariadna; los Gemelos Celestiales; Quirón el Centauro, conocido hoy como “El arquero”; el Carnero de Frixo; el Toro que raptó a Europa; el caballo alado Pegaso; el Cisne de Leda; la Lira de Orfeo; la popa del Argos; el cazador Orión, con su cinturón y su espada, y muchos otros recuerdos del antiguo y salvaje reinado de los dioses del Olimpo”.  Así concluye la obra de Robert Graves –más conocido por Yo, Claudio–, Dioses y héroes de la antigua Grecia, un breve libro, orientado al público juvenil, en donde este brillante escritor condensó de una manera inigualable el amplio conjunto de mitos griegos. Mediante veintisiete breves capítulos de dos o tres páginas a lo sumo, cada uno de ellos orientado a alguno de los principales dioses, héroes o personajes, es capaz de dar una primera y singular idea del gran valor de la mitología griega.

Robert Graves nos habla de los doce grandes e inmortales dioses del Olimpo junto con las funciones de cada uno de ellos. De ese otro conjunto de dioses y diosas innumerables, así como legendarios seres, como los dioses-río, las náyades, sirenas, nereidas, hamadríades, melíades, gigantes y centauros. El origen del verano y el invierno por el rapto de Perséfone, hija de Deméter, por parte del infernal Hades. Sobre el Tártaro, dominio de este último y residencia de los muertos, y cómo el atrevido Orfeo llegó hasta sus profundidades por su amada y fallecida Eurídice. El reinado de Cronos y como su hijo, Zeus, lo destronó. El robo del fuego por parte de Prometeo para entregárselo a los hombres. Heracles y sus doce trabajos. La expedición de los argonautas en busca del vellocino de oro. Son meramente unos cuantos ejemplos entre los muchos que se podrían citar.   

Claramente, el autor ha tomado para cada uno de los relatos una única versión de los mismos –de las muchas que las fuentes clásicas nos aportan– y ha establecido, ante todo, diálogos entre los personajes, lo que hace la lectura mucho más ligera, amena y, ante todo, fluida. Sin andarse por las ramas, va directamente a lo que en realidad se quiere transmitir, el mito.  

Al ir destinado a un público juvenil, cabe preguntarse si esta obra no sería adecuada para ser utilizada en la educación secundaria como lectura. Seguramente, mediante actividades bien estructuradas y las explicaciones oportunas, bien podría ser un útil recurso para el aprendizaje de un amplio bagaje cultural por parte del alumnado. No solo ello, también el fomento de la lectura, la reflexión, la crítica e, incluso, la motivación por ahondar, por propia curiosidad del alumno, en los orígenes de nuestra propia cultura.  

Para los menos jóvenes que lean esta pequeña obra y les sepa a poco,  el mismo autor cuenta con otro libro más voluminoso titulado Los mitos griegos, en donde, tomando referencias de las fuentes clásicas, realiza un relato sobre dioses y héroes de forma más explayada, los cuales posteriormente son explicados. 

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