El bimilenario de la muerte de Augusto

El 19 de agosto del año 14 d.C., Augusto, el primer emperador romano, moría. No envenenado como lo hicieron muchos de sus sucesores. Tampoco apuñalado como el divino Julio Cesar, que era padre adoptivo de este y antes de ello tío abuelo. Lo hizo en su lecho, ya en la vejez, y como poco tiene de heroico esto, un gran hombre no puede dar su último aliento sin pronunciar unas últimas y grandes palabras que pasen a la posteridad, especialmente cuando una cohorte de observadores esperan el ineludible desenlace. Así, según nos comunica el historiador Suetonio (La vida de los doce Césares, Augusto, 99), al cual debamos posiblemente su invención, Augusto pronunció las siguientes:

 “¿Os parece que he representado bien esta farsa de la vida?

Si os ha gustado, batid palmas y aplaudid al autor”

No era para menos, Augusto representó durante prácticamente toda su vida un papel, el de prínceps –primer hombre de Roma-, y su figura encarnó el poder mediante lo que hoy llamaríamos una enorme operación publicitaria, tal y como deja ver la clásica obra de Paul Zanker, Augusto y el poder de las imágenes. Su principado inauguró un nuevo sistema político y social, que en apariencia restauraba la República pese a que la finiquitaba.

Sea como fuere, desde que Augusto dijera tales palabras e iniciará su camino hacia las estrellas, han pasado exactamente, a fecha de hoy, nada menos que dos mil años. Tal y como nos dicta nuestra más arraigada tradición –ya costumbre en época de los romanos-, debemos celebrar centenarios, milenarios o cualquier periodo de tiempo que acabe en 5 o 0, preferiblemente en este último. Por tanto, no podía faltar la conmemoración del bimilenario de su fallecimiento. Así, en Europa, podemos encontrar una multitud de actividades que se han desarrollado o se desarrollarán durante el 2014, aunque quizás la conmemoración ha quedado algo ensombrecida por otra, el centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial.

Una de las mayores exposiciones que se han llevado a cabo ha sido la realizada por el Museo del Louvre, la cual se instaló en el Grand Palais bajo el título, “Yo, Augusto, emperador de Roma” (Moi, Auguste, Empereur de Rome), en la que se han reunido importantes vestigios arqueológicos relacionados con el emperador y su época. Evidentemente, tampoco en Roma podía faltar un homenaje parecido, que se desarrolló entre finales del año anterior y principios de este en las Caballerizas del Quirinal. De hecho, a partir del día en que se cumplen los 2.000 años de su muerte, los eventos que se realizarán en la antigua capital del Imperio van a ser numerosos.

En el caso de España, de una forma más modesta –si la comparamos con las anteriores- podemos destacar la que se está desarrollando en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, bajo el título de Augusto y Emérita – Mérida o Emérita Augusta fue fundada, como nos dice su nombre, por Augusto- que se inauguró coincidiendo con el arranque de la 60ª Edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y que estará abierta hasta finales de 2014. Y no es la única ciudad española que fue fundada por Augusto –de hecho, durante su principado, el occidente del Mediterráneo fue un gran foco de desarrollo urbanístico-, entre otras tantas, podemos destacar Zaragoza, que como singularidad le otorgó su nombre completo: Caesar Augusta. También en dicha ciudad, su museo ha organizado una exposición acerca de su fundador –AUGUSTUS. ANNUS AUGUSTI MMXIV-, además de toda una serie de actividades a lo largo del año relacionadas con la difusión de la historia de Roma y sus costumbres, entre las que no podían faltar conferencias –como suele ser también costumbre, este tipo de conmemoraciones conllevan un aluvión de nuevas obras de investigación-. Por cierto, que Mérida y Zaragoza comparten una estatua del princeps, la copia en bronce del Augusto de Prima Porta, que regaló Benito Mussolini a las ciudades fundadas por el príncipe.

También podríamos destacar la decimosexta edición de Tarraco Viva, festival internacional dedicado a la divulgación histórica de época romana, en el que la temática de este año ha girado, claro está, en torno al emblemático emperador. En este caso, Tarraco –la actual Tarragona- no fue fundada por Augusto, sin embargo tiene el honor de haber sido la residencia del mismo durante un año al caer enfermo en una visita a esta en el 26 a.C.

En fin, a lo largo de este año no faltan actividades para acercarse a la figura de Augusto y a la cultura clásica en general.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. CERRAR