El carácter de los días romanos

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El calendario romano no era tan solo un instrumento para contar el tiempo,  sino que proporcionaba también a los ciudadanos, de forma anticipada, la información sobre las actividades que podían llevar a cabo cada día. Una información que hoy es de gran interés para los que estudian la Historia de Roma.

 

La distribución de días durante el año era de la siguiente forma: había 195 días Comitiales (C), 58 días nefasti (N), 49 días NP , 42 días fasti (F)[1], 8 días endotercisus (EN), y 3 dies fissi.
Más o menos, los días comitiales y fasti están repartidos entre los doce meses. Teóricamente, cada mes podría tener entre 23 y 25 días comitiales, y un máximo de cinco días fasti, aunque esto solo ocurre en el mes de noviembre. En cambio, otros meses como junio y julio tan solo cuentan con un día fastus,  mientras que agosto cuenta con seis. De igual modo, los días comitiales, van desde meses que cuenta con tan solo seis, como febrero, a meses que llega a los 23 como noviembre.
Por otra parte, los días nefastus cuentan con una mayor irregularidad, tanto a nivel mensual como anual. Tres meses – enero, agosto y noviembre- no tienen ningún día marcado como N, mientras que otros tres: febrero, abril y junio, cuentan con hasta 14 días N. De igual modo, a lo largo del año los días nefasti se acumulan la mayoría en los primeros siete meses del año, ya que desde agosto hasta diciembre tan solo hay seis días Nefasti. También los NP tienen gran irregularidad, acumulándose la mayoría en la primera mitad del año.

DIES COMITIALES (N)
Los días comitiales pueden ser definidos como aquellos en los que pueden ser reunidas las asambleas de ciudadanos. Se han conservado las definiciones de algunos autores antiguos que dieron de éstos días, y que son definidos más precisamente de acuerdo a las funciones de un determinado magistrado. Macrobio dice que en los días comitiales, el magistrado podía tratar con el pueblo, a pesar de que no hubiera sido convocados los comicios, y de igual modo se permitía la acción civil en los días fasti[2]. Definición parecida se puede encontrar en Ovidio. Por su parte, Varrón añade una mayor información, ya que dice que en los días comitiales la gente asistía a los comicios a votar, a no ser que alguna celebración religiosa, de las que no tenían días fijos, hubiera sido anunciada para algún día que normalmente era C.
En la definición que da Varrón de los días comitiales dice que los comicios no podían ser convocados si alguna feriae conceptivae había sido programada para un día C[3]. De igual modo, en algunas ocasiones, los sacerdotes y magistrados, podían decidir que en días comitiales se celebraran ritos para expiar a los prodigios que habían sido observados en Roma, o el rezo a los dioses para el éxito de campañas militares, o en momentos de gran peligro para Roma.  En otras ocasiones, si se observaban malos auspicios, se suprimían también los comicios. Y aunque no se tiene ninguna prueba de que se suspendieran días comitiales durante los Ludi, la lógica indica que podía ser posible, ya que la mayor parte del cuerpo de ciudadanos se encontraría en los juegos, y no acudirían a los comicios.
Aunque la mayor parte de las reglas que tratan los días comitiales son tan solo para los comicios, durante los últimos años de la República, estos días preveían también las reuniones del Senado. Esta norma está atribuida a la lex Pupia, probablemente después del 61 a.C., la cual prohibía que el Senado se reuniera durante una larga serie de días comitiales desde el 16 de febrero, hasta el final del mes. Además, durante el mes de febrero, la recepción de embajadas extranjeras por el Senado tenía prioridad sobre las sesiones regulares. Pero por otra parte, hay un  momento en que  Appio Claudio dice que la lex Pupia no prohíbe reunir al Senado. Los términos exactos de la lex Pupia no son claros. Las únicas referencias explicitas son aquellas que están relacionadas con los meses de enero y febrero, en los cuales si que podría haber habido restricciones para las reuniones del Senado. Se podría pensar que, de esta forma, después de que el Senado hubiera dado su auctoritas a la nueva legislación, ésta fuera presentada a principios de año en los comicios. No hay ninguna prueba que evidencie que los comicios fueran convocados al mismo tiempo que lo hacia el Senado, pero se ha de suponer que no ocurría nunca, ya que tanto el Senado como los comicios debían contar con la presencia de magistrados. La única evidencia que se tiene de que después de febrero las reuniones del senado fueran restringidas, es un senatus consultum del 51 a.C, pero que no hace referencia a la lex Pupia, como podría caber esperar. Por su parte, Mommsen propuso que la lex Pupia se aplicaba a todo el año, pero que el Senado podía eximirse de la regla siempre y cuando no interfiriera con las asambleas previstas. Lange y Botsford matizan lo dicho por Mommsen diciendo que el Senado no debía reunirse en días comitiales, pero solo durante el tiempo en que duraba la reunión de los comicios. Por otra parte, Michels cree que la lex Pupia solo afectaba a los meses de enero y febrero, y que sería el propio mos maiorum quien dictaba que el Senado debía evitar reunirse en los días comitiales.
Como era  habitual en Roma, las leyes estaban para saltárselas en momentos de necesidad. Y es habitual que los días comitiales fueran utilizados por los políticos, y por el Senado, para obstaculizar a sus rivales. El celebrar fiestas religiosas en estos días, o por cualquier motivo, como observar malos augurios, eran excusa suficiente para que un día C, fuera considerado no apropiado para reunir asambleas. De esta forma se limitaba en gran medida el poder de éstas, en especial al final de la República, ante el peligro de la aprobación de leyes reformistas, que a ojos de la gran mayoría de los miembros de la clase aristocrática atentaban directamente contra las bases de la res publica. Ejemplos de irregularidad en los dies comitiales pueden ser encontrados frecuentemente durante el siglo I a.C.
Hay que mencionar, como excepción, que no se tiene constancia que la comitia curiata tuviera algún tipo de limitación por los caracteres de los días.

DIES FASTI  (F)

El adjetivo fastus es un termino técnico que tan solo es usado para definir este grupo de días. La evidencia más temprana de estos días se encuentra en Varrón, en su libro De Lingua Latina, en donde intenta demostrar que las palabras fastus y nefastus están en relación con el verbo fari, hablar. Esto se relaciona con las palabras “doy”, “digo”, “adjudico” que el praetor debía pronunciar para llevar a cabo acciones legales, como la de  administrar justicia. Dichas palabras podían ser usadas en los días fasti, pero en los días nefasti estaban prohibidas, por lo que no se podían llevar a cabo actos jurídicos.
En los días fasti, por lo tanto, los ciudadanos podían presentarse ante los magistrados para hacer valer sus derechos, y de igual modo, todo aquel que tuviera que ocuparse de algún negocio propio, el día fastus era el apropiado para ello. Por ello, en los días marcados como fasti no se podían convocar asambleas, ni por los cónsules, ni por lo tribunos. Eran días reservados a lo privado de cada persona, y el día podía ser dispuesto por cada cual, de acuerdo a sus necesidades, sin que intervinieran en ellos actividades públicas.
Mas concretamente, los dies fasti, en conclusión de Michels, serían aquellos en los que los pontífices -hay que recordar que la religión romana es inseparable de la vida política- permitían al pretor urbano escuchar demandas. Esta es una definición más estrecha que la dada por otros investigadores, que consideran a estos días aquellos en los que se permitía desempeñar su tarea a todas las autoridades seculares, en oposición a los dies nefasti, que estaban destinados a los asuntos religiosos.
Observando que tan solo se contaba con cuarenta y dos días fasti, parece pensar que no era tiempo suficiente, en especial en la tardorepública, donde era usual el uso constante de los tribunales. Pero se debe de recordar, que en los dies comitiales, se permitía la acción civil, cuando no había convocados para ese día comicios.
Algunos autores modernos vienen a considerar que los dies comitiales son una subclase de los dies fasti, e incluso llegan a emplear el termino dies fasti para referirse a días comitiales. Nada hace pensar que los romanos vincularan estos dos días, puesto que los veían como días distintos. Sin embargo, según Michels, propone que en un principio los días comitiales estarían integrados dentro de los días fasti, y sería en una fecha más avanzada cuando son divididos en dos grupos con el fin  que los comicios no pudieran interferir con el tribunal del praetor o viceversa. Si esto es así, da lugar a otros problemas, como es el significado de la palabra fastus[4].

DIES NEFASTI (NF)
En el calendario prejuliano aparecían marcados como dies nefasti cincuenta y ocho días, representados mediante la letra N. La característica de estos días, así como el origen de la palabra nefastus,  una vez más la da Varrón, información que también recoge Aelio Gallo, quien describe estos días como non licebat legue agere, y de forma parecida lo hace Suetonio, ius non dicitur.  Los días nefasti están en oposición a los días fasti. En estos días no se pueden llevar acciones legales, las cuales están totalmente prohibidas. Livio  dice que estos días fueron inventados, junto con los dies Fasti, por el rey Numa[5].
El adjetivo nefastus fue utilizado solo para describir a este tipo de días, pero a partir de la época imperial, empezó a adquirir un nuevo significado, que no era técnico, si no popular, lo que ha dificultado en gran medida el conocer el significado correcto en relación al calendario. Gelio en dos ocasiones[6] comenta que el vulgo aplicaba el adjetivo nefastus a días que no lo eran. El adjetivo empezó a usarse para llamar a aquellos días, que por diferentes motivos, tenían una mala reputación, debido a algún mal agüero, sobre los cuales debería abstenerse de realizar cualquier rito religioso o de comenzar cualquier nueva empresa.   Pero el significado siniestro que adquirieron los dies nefastus era debido a que los propios días dedicados a ritos religiosos del Estado, los llamados dies religiosi, éstos eran en muchos casos misteriosos. Existían además de los dies religiosi, los dies atri (días negros), que eran los días después de las kalendas, las nonas y los idus, es decir los dies postriduani, que eran llamados negros porque se empezaba de nuevo desde la nada. Al parecer en los dies atri, de acuerdo a las declaraciones de los autores antiguos, se evitaban llevar a cabo ritos de culto estatales, y se puede verificar en que la ceremonia del triunfo, no fue celebrada nunca en estos días.
Lo que se puede afirmar de forma segura, es que estos días estaban dedicados al culto religioso, y por lo tanto toda actividad que no tuviera un vínculo de carácter religioso quedaba totalmente prohibida. Si por algún casual, un pretor urbano dictaba sentencia en su tribunal en uno de los días nefastos, se debía expiar este hecho mediante un sacrificio, por romper la ley pontifical. Excepto la limitación del praetor y de los otros magistrados que tenían derecho de convocar comicios, la vida en Roma continuaba su curso normal durante estos días. El Senado podía seguir reuniéndose, los tribunales estaban abiertos, siempre que no implicaran legis acciones, y de igual modo el mercado continuaba con su actividad.
Pierre Brind’Amour aporta un punto de vista diferente. Al hablar de los dies nefasti señala, que en ellos las actividades profanas estaban prohibidas. Así, no se permitía a los campesinos emprender el trabajo en los campos ni en las viñas. Tenían prohibido uncir los bueyes al yugo y podar las cepas o recoger los racimos de uva[7]. Por el contrario, sí se permitía el uso de los bueyes en carruajes de transporte de bienes y materiales. Es por ello que la interdicción parece circunscribirse exclusivamente a los trabajos directamente relacionados con la tierra: el arado de los campos y transporte de productos agrícolas[8]. Así, estaban permitidas las labores asociadas a la fermentación del vino, preparar la conserva de los racimos de uva y de las olivas en un día feriado. Pero en el caso de la vendimia, actividad no contemplada, ésta sólo se toleraba a condición de expiar la acción mediante el sacrificio de un cachorro de perro. La explicación de este hecho viene por la capital importancia de recoger la uva en el momento óptimo de maduración, acción que no puede ser pospuesta sin perjuicio para la cosecha y la posterior calidad del vino

DIAS NP

Otra categoría de días son los marcados con NP. Pero desgraciadamente, ningún autor antiguo menciona el significado de esta abreviatura. Sin embargo, se puede descubrir mucho sobre estos días, si se observa con detenimiento la situación que ocupan en el calendario romano. De esta forma, se puede observar, que los días marcados como NP, todos ellos caen en días que tienen un nombre propio, ya sea las kalendas, nonas o idus, así como en treinta y seis de los cuarenta y cinco días que tienen un nombre individual. En estos días se celebraban, por lo tanto, ceremonias religiosas, lo que permite afirmar que podría tener alguna relación los días NP con los ritos religiosos y feriae. Pero no todos los ritos religiosos y feriae caen en días NP, si no que lo hacen también en días con otro carácter, por lo que no se pueden definir los días NP como feriae, pero si habrá que considerar los diversos tipos de feriae para considerar si algún tipo determinado se adapta a los días NP.
Pero por otra parte, la pregunta es, qué son las feriae. Es una cuestión difícil de responder de una forma precisa. Según Isidoro, eran aquellos días en los que se celebraban los ritos religiosos [9], afirmación que también recogen otras fuentes como Servio. Pero Isidoro también da otras características de los dies feriati, en los cuales había abstención de pleitos civiles, así como la prohibición de usar la violencia. Cicerón también da información sobre los dies feriati de los que dice son días de los dioses. Macrobio dice que un acto de violencia física en las feriae era una ofensa hacia los dioses que debía conllevar una expiación [10]. Otra característica, la más popular es que durante las feriae, y con casi seguridad, se puede afirmar que todos los hombres podían descansar del trabajo durante estos días. El dato lo da Cicerón[11], aunque presta más atención a otros aspectos que a este. Los autores que escribieron sobre agricultura aconsejan que las tareas del campo no deberían ser realizadas en las feriae, pero por otra parte, de acuerdo al espíritu práctico romano, dicen que también se podría realizar trabajos en estos días. Pero los datos que se tienen se contradicen, de esta manera,  Macrobio afirma que el rex sacrorum y los flamines no permitían realizar trabajo alguno, aunque por lo general se solía cumplir y nadie desobedecía, aunque el Pontifex Scaevola afirmó que si el trabajo de un hombre pertenecía a los dioses la norma no se rompería. Lo más lógico es pensar, que no habría una prohibición expresa sobre el trabajo en las feriae, ya que de lo contrario, si todos los artesanos de Roma tuvieran que parar su trabajo en todas las feriae, hubiera sido imposible ganarse la vida, así como una falta de oferta de productos en el mercado[12]. Muy posiblemente, dicha prohibición pudiera afectar tan solo a los ciudadanos, dejando fuera de esta prohibición a esclavos y extranjeros. Además, cabría pensar que la prohibición de trabajar sería solo durante las horas en la que se celebraban los ritos.
En resumen, las feriae parecen haber cerrado los tribunales civiles, restringido algunos trabajos sobre la tierra, y el haber dado la posibilidad de vacaciones en otros trabajos. De esta forma, solo en aquellas fiestas de gran popularidad, como las Saturnalias, la gran mayoría de los individuos paralizarían su trabajo durante aquel día.
Las feriae eran de muy distinto tipo, aunque se pueden ver dos grupos, las públicas y las privadas. Pero son las primeras las que realmente interesan en este caso, ya que eran las fiestas oficiales del Estado, las Feria Publicae. Se pueden diferencias las stativae, que eran aquellas que se celebraban todos los años y que venían marcadas en los fasti, las conceptivae, celebradas anualmente en la estación apropiada, o las imperativae, ordenadas por los magistrados o sacerdotes en ocasiones como la observancia de prodigios.
De los calendarios conservados, se estima que hay 40 días marcados con este carácter, que además se mantendrán con la reforma de César del calendario. No todos los días que tenía un nombre especial están marcados como NP, pero si todos los días NP tienen un nombre propio, por lo que se ha de suponer que estos días NP son un tipo especial de días dentro del grupo de los días que tienen nombre. Se puede apreciar que todos los días NP están asociados a las feriae stativae, por lo que son días de gran observancia religiosa, pues se realizan ceremonias en honor a los principales dioses del panteón romano.  Igualmente los idus de cada mes se incluyen como NP, pues están consagrados a Júpiter.
Varrón, cuando habla de los días feriados los asociados a los días NP, dice que estos se caracterizaban por empezar siendo nefastus, pasando a ser fastus cuando finalizaban las ceremonias[13].  Pero no hay otra fuente que lo confirme directamente, si los días NP eran nefastus por la mañana y fastus por la tarde, como han asumido muchos autores modernos. Ningún autor de la época republicana habla sobre estos días, quizás porque al ser lo días NP tan antiguos, no estimaron oportuno hablar minuciosamente de algo que todos los lectores de la época conocían ya.
Hay una gran discusión sobre el significado que podría tener la abreviatura NP, pues si bien, la mayoría de los investigadores consideran a la letra N como nefastus, existen muchas hipótesis sobre lo que podría significar la P, entre las que destacan: purus, principio, prioris, posteriores, parte, publicus. La primera defendida por el alemán Huschke[14], y apoyada por el canadiense Brind’ Amour, mientras que la interpretación de nefastus principio es defendida por Mommsen al ver una transición en estos días de nefastus a fatus. Aunque la mayoría de los investigadores abogan por  nefastus publicus o nefastus parte.

DÍAS FP

Si se acepta la hipótesis de que, NP vendría a significar Nefastus principio o publicus, se podría pensar que FP podría ser Fastus principio o publicus. A diferencia de los NP, los días FP empezarían siendo Fastus, acabando el día siendo nefastus.
Existen muy pocos días señalados como FP, es más, en los Fasti Antiates Maiores, tan solo un día, el 19 de agosto, aparece señalado como FP, el cual corresponde a la fiesta de de la Vinalia, y las ceremonias en honor a Venus Obsequens. Existe una gran duda, del por qué son tan poco numerosos. Caben dos respuestas, una que desde los inicios del calendario esto habría sido así, o que por el contrario fueron desapareciendo hasta quedar reducidas a la mínima expresión, como sucede en los Antiates Maiores. Observando fragmentos de otros calendarios documentados arqueológicamente, es difícil averiguar si se produjeron cambios de los días, y si respondían a variaciones ceremoniales por iniciativa de los pontífices. Por otra parte, algunos investigadores, han considerado que quizás donde se marcan como F las fechas de las Feralia y las Vinalia priora, en realidad la intención fuera la de considerarlos FP. Esta hipótesis es argumentada diciendo que si en los días nefastus no se permitían desempeñar tareas agrícolas, como ya se ha explicado anteriormente,  al coincidir los días FP en una época de vendimia, parte del día no se podría llevar a cabo este trabajo. Puede ser esta la razón última por la que la Vinalia priora, el 23 de abril, está marcada en algunos calendarios como F mientras que la Vinalia rustica, el 19 de agosto, consta como FP[15]. En ambos casos debían realizarse trabajos profanos, como es la poda de las viñas en primavera y la vendimia en otoño, lo cual imposibilita declarar ambas jornadas como nefasti. A esto se une que en la Vinalia rustica, la Flamina Dialis corta ceremonialmente el primer racimo maduro inter hostia caersa et extra porrecta[16]. A causa de este trabajo manual, aunque sacro, la jornada debe comenzar como fastus. Esta interpretación sirve de apoyo para especular sobre del verdadero carácter de la jornada QSTDF.
Dado que los días FP estaban reducidos a tres, si se acepta la teoría anterior, o a un solo día, Atilio Degrassi considera que este día era un residuo del pasado. Este historiador italiano aboga, además, que FP era una etiqueta que se  extinguía, puesto que ya había otras etiquetas para días que combinaban el carácter de fastus y nefastus, como lo eran: QRCF que comenzaba como fastus, QSTDF como  nefastus, o EN los cuales eran fastus solo la parte central de la jornada[17]. Aunque se debe señalar que Degrassi no entra en su análisis con detenimiento y se limita a citar las fuentes conocidas.

DIES FISSI

La palabra fissum con la que se designa al carácter de estos días proviene  del verbo latino findere, que es traducido como “separado” o “dividido”. Estos días tienen distintos caracteres según el momento del día.
Estos días comenzaban siendo  nefastus, ya que las fuentes dicen que estos días finalizaban como  fastus. A simple vista, podrían parecer que son iguales a los días FP y NP, de los cuales ya se ha hablado, lo que ha planteado a los investigadores muchas dudas para diferenciarlos y conocer su significado. Una alternativa que se ha dado es que  fissi no provenga del verbo findere, si no de una modificación de la palabra fixi, la cual proviene a su vez del verbo figere, que significa “fijar” o “publicar”. Ello se fundamenta en que eran fechas “fijas” en el año, de una antigüedad que se remontarían a los inicios del propio calendario romano y pese a todas las reformas que se realizan durante siete siglos, estos días jamás vieron alterada su condición de días publico religiosos, ni fueron cambiados ni trasladados de su posición original.
Solamente existen tres días  fissi, repartidos en dos categorías que aparecen señaladas en los fasti. Dos días aparecen como Q.R.C.F, concretamente el 24 de marzo y el 24 de mayo, y un día señalado como Q.ST.D.F, el 15 de junio.
Los días QRCF tienen una oscura interpretación. Ovidio, da como significado a este día el de Quando Rex Comitio Fugerit[18] , que significa “fasto cuando el Rey huía del Comicio”, aunque esta interpretación ha sido muy criticada por los historiadores, afirmando que quizás pudiera haberse equivocado con el Regifugium.
La opinión de la mayoría de investigadores es que las fechas QRCF correspondían originalmente, en los tiempos de la Monarquía, con la convocatoria de los comicios por tribus atribuidos su formación a Servio Tulio, que no deben ser confundidos con los concilios de la plebe posteriores. Es de pensar, que este tipo de comicios se celebrarían mensualmente, los días 24 de cada mes. Pero en época republicana, poco a poco,  se transfirieron las funciones de estas asambleas a otras, quedando el recuerdo de estas fechas asamblearias en el calendario. La razón de esta pervivencia quizá fuese porque tenían asociadas determinadas ceremonias religiosas que no se consideró adecuado suprimir, aunque ya estuvieran carentes de todo sentido y valor político. Aunque esta teoría no puede ser explicada de ninguna forma con pruebas concluyentes, pudiéndosele hacer muchas críticas.
Sea como fuere,  se puede asegurar que la jornada comenzaba siendo nefastus, pero como en este día se debía celebrar la  comitia calata, debía pasar a ser fastus para que ésta tuviera lugar de forma lícita. Esta transición se produce en el momento en que el magistrado capacitado para convocarla, en orígenes el Rex, hace su entrada en el recinto del Comitium. Su presencia es obligatoria y sin ella la reunión es ilegal, debido a  que antes de su comienzo deben tomarse los auspicios[19].
Pero si esto era así, ¿por qué no era días comitiales, que eran los actos para las asambleas?. La respuesta podría ser, que estos días eran incluso posteriores a la instauración de los días comitiales. Causa también muchas dudas que los dos días QRCF coincidan en un día 24, un día que es par, que según dice Plinio el viejo, los romanos consideraban de mal agüero los números pares[20], razón por la que se piensa fuese recomendable instaurar una ceremonia especial de purificación.
Por otra parte, también  ambos días QRCF les suceden las fiestas de las Tubilustria: la de Martius dedicado a Marte y la de Maius a Vulcano. En ambos días la ceremonia principal conlleva la limpieza y purificación de las flautas y las trompetas sacerdotales, instrumentos imprescindibles en las ceremonias sagradas de Roma. Ello hace pensar que agrupar los  Tubilustrium con los QRCF fue algo intencionado. Esta circunstancia explicaría la necesidad de una especial purificación de estas dos jornadas asamblearias, que permitieran dar comienzo a los Tubilustrium.

INTERCISI DIES (EN)

Intercissum proviene del verbo intercidere, y éste de  caedere, que significa cortar o entrecortar. Todos los autores de la época usan la palabra intercisi, para referirse a estos días, pero los calendarios se identifica con la abreviatura  EN, algo que puede resultar extraño, pero que se explica por la expresión en un latín arcaico endotercissus, pero que a pesar de la evolución de la palabra, se siguió manteniendo la misma abreviatura arcaica, como sucede en otros casos en latín.
Los dies intercisi son días comunes a los dioses y a los hombres, según dice Macrobio[21]. Por su parte Varrón informa que son días fastus en su mitad y nefastus las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde[22], por lo que eran días “cortados”, de hay su nombre. Esta característica haría que no se celebraran comicios en estos días, ya que normalmente los comicios comenzaban al alba, que coincidía en estos días con un momento nefastus. No todos los investigadores interpretan la abreviatura EN como indotercissus, por ejemplo el alemán O. Leuze la interpreta como Endotercissus Nefas, lo que indicaría que el día comienza siendo fastus, pasando a ser nefastus a mediodía, para pasar de nuevo a ser fastus al final de la jornada, teoría que chocaría directamente con el texto de Varrón  antes citado.
En total eran ocho días a lo largo del año, si bien en los fragmentos de calendarios que se conservan, este número oscila entre  un mínimo de dos y un máximo  de once. En general se trata sobre todo de días de vigilia, de sacrificios preparatorios para la fiesta del día siguiente. Conviene tener en cuenta que la víctima se sacrificaba por la mañana, tal como lo demandaba el culto a los dioses, y luego se realizaba la ofrenda por la tarde, por ello las horas del medio día eran consideradas fastus.
Pero en el calendario prejuliano tan  sólo tres fechas cumplen la norma que indica que un día intercisi es jornada anterior a una feriae importante, si bien se desconoce por qué determinadas ferias precisaban de sacrificios en la víspera y otras no. La mayoría de los días EN no tienen una explicación lógica, como  puede ser la celebración de los Idibus Octobribus. La importancia de esta fiesta justificaba que su víspera fuese dies intercisi, pero  sorprendente lo es la fecha posterior, no precediendo a ninguna fiesta relevante el 17 de octubre. También resulta extraño que en diciembre sean días intercisi las propias fechas de las Consualiae y las Saturnaliae en vez de serlo sus vísperas.
Estudiando las ferias a las que están asociadas estos días especiales nos encontramos que algunas de ellas son complementarias, como son el caso de la Equirria priora (14 de marzo) y el Equus October (15 de octubre). Ambas fiestas estaban consagradas a Marte y enmarcaban la estación de guerra, que era tiempo ideal para las actividades bélicas. También son unas de las escasas ferias que no toman su nombre del dios al que honran, sino que refieren al sacrificio que se ofrece a ellos. En el caso de las Consualiae también estaban asociados con los caballos, pues en este día (15 de diciembre) se realizaba un sacrificio en el antiquísimo altar subterráneo dedicado al dios Consus a los pies del Palatinum y en el Circo Máximo.

 

NOTAS
[1] Se incluyen tres días marcados como FP
[2] Macrobio, Sat. 1.16.14
[3] Varrón, De L.L 6.29
[4] A.K . MICHELS, The Calendar of the Roman Republic, 1967 p. 52
[5] Livio 1.19.7
[6] Gelio, Noctes Atticae, 4.9.5 ; 5.17.1
[7] P. Brind’Amour, Le calendrier romain,1983  p. 228.
[8] Catón, De agricultura, 138
[9] Isidoro, De Nat. Rerum 1.4
[10] Macrobio, Sat  1.15.21
[11] Cicerón, De leg, 2.19
[12] A.K . MICHELS, The Calendar of the Roman Republic, 1967  pp 71-72
[13] Varrón; De lingua Latina VI, 12
[14] P.E HUSCHKE, Das alte römische Jahr und seine Tage, Breslau, 1869, p 238
[15] Degrassi, Fasti anni iuliani, p. 333
[16] Dumézil, La religión romaine archaïque, pp. 188-189
[17] A. Degrassi, Fasti Anni Iuliani p. 289
[18] Ovidio, Fasti, V, 727-728
[19] J. Guillén, Urbs Roma, vol. II, p. 276
[20] Cf. Plinio, Naturalis Historia, XXXVII, 5
[21] Macrobio, Saturnalia, I, 16, 2
[22] Varrón; De lingua latina, VI, 31