El inicio del año romano

 

¿Cambió en el año 153 a.C el inicio del año, con motivo de la guerra con Segeda?, ¿Hubo algún momento en que se inició en las calendas de marzo?. Empecemos por responder a la primera de las preguntas, y para ello debemos partir de tres fuentes principales, que nos informan de este hecho.

Tito Livio, en su historia de Roma desde los orígenes, nos indica, escuetamente, lo siguiente:

En el año 598 de la fundación de la Ciudad, los cónsules entraron en la magistratura en las calendas de enero. La casusa de este cambio fue una rebelión en Hispania1 .

La noticia también la da Casiodoro:

En el consulado de Q.Fulvio y T. Annio. Estos fueron los primeros cónsules en entrar en la magistratura en las Calendas de enero a causa de una guerra en la Celtiberia2 .

Sin embargo, de las dos noticias, y aunque siempre se pone como principal argumento la de Tito Livio, en el fondo ésta es una reconstrucción realizada por Drakenborch a partir de la de Casiodoro y que se suele mantener en las diversas ediciones3 .

La tercera fuente es un calendario de época imperial, los Fasti Praenestini, que en una de las anotaciones que da en las Calendas de enero se comenta:

El año comienza, porque los magistrados entraron en sus funciones por primera vez en el año 601 de la fundación de la ciudad4 .

Sin embargo la cita está bastante fragmentada, y ha sido reconstruida por Degrassi, y aunque no habría nada que objetar a dicha reconstrucción, parecen más aclaratorias las fuentes de Casiodoro y Tito Livio5 .

Por tanto, ambas citas nos indican que en el año 153 a. C los cónsules entraron en sus funciones, no en los Idus de marzo como era la costumbre, sino el 1 de enero. Las causas para que esto se produjera, y según indican dichas fuentes, dando mayor aproximación Casiodoro, fue una rebelión en la Celtiberia. Acudiendo a Apiano6 , que indica el acontecimiento que se produjo en este año, éste nos dice que en el año anterior, en Segeda, capital de los Belos, estos habían construido una muralla contraviniendo un tratado que habían alcanzado con Roma. Finalmente el Senado romano acabó por declararles la guerra. Sin embargo, Apiano en ningún momento nos indica el cambio de fechas.

¿Por qué Roma decidió tomar esta medida?, puede interpretarse que, el hecho de adelantar la entrada de los cónsules, era una medida práctica para que la guerra se iniciara a comienzo de primavera. Parece lógico pensar que la medida iba encaminada a permitir al cónsul llegar con un nuevo ejército en marzo a Hispania, mientras que si éste entraba en sus funciones en marzo, debiendo de llevar a cabo toda una serie de ceremonias religiosas, tales como las Ferias Latinas, antes de su partida de Roma, así como la leva de las legiones, llegaría a Hispania acabando el verano, y si la guerra se prolongaba, y el invierno caía, el ejército en su totalidad debía acampar durante todo el invierno, con todo el coste que ello conllevaría.

Sin embargo, aunque volveremos sobre esta pregunta más tarde, ahora deberíamos preguntarnos dos cuestiones. Primeramente, ¿tiene relación la entrada de los cónsules en el cargo con el inicio del año?, y, en segundo lugar, si se puede demostrar que no existe relación, ¿en qué momento cambio el inicio del año de marzo a enero?

Para responder a la primera pregunta debemos tomar el argumento, como no, de Mommsen, quien dice que los cónsules no entraron siempre en las mismas fechas, es decir, que los cónsules no entraron siempre en la fecha clásica que se conoce, ésta es los Idus de marzo. Mommsen, a partir de los Fasti Triumphalis, observa que en la República arcaica los magistrados no tienen una fecha fija de entrada, y esta es determinada por el Senado en función de las necesidades del momento. Por lo tanto, los cónsules, pese a ser epónimos, no estaban siempre un año completo en el consulado. A partir del siglo IV, las Calendas de mayo era la fecha típica de entrada de los cónsules, y a partir del 222 a.C, aunque actualmente se tiende a retrasar unos años esta modificación, al 218, la fecha fue adelantada a los Idus de marzo, día que se mantendría hasta el 153 a.C.

Parece seguro que la fecha de los Idus se había conservado hasta el 154 a.C, puesto que si acudimos, de nuevo, a los Fasti Triumphalis encontramos que en el 166 a.C M. Claudio Marcelo tiene un consulado que se inicia en marzo del 166 y acaba en marzo del 1657 .

Por tanto, observando que existieron diversas fechas, no parece que hubiera relación alguna entre consulado y año civil. Si además tenemos en cuenta que el calendario se remontaría a la fecha de la monarquía, tampoco existiría relación alguna entre el comienzo del año y el consulado, pues este sería más moderno que el establecimiento del comienzo del año.

Pero quizás más reveladora es la cita que da Lido8 , en su obra De Mensibus, en la que nos dice que en Roma existía un año civil que comenzaba en marzo y un año sagrado que empezaba en enero. Y pese a ser una fuente muy tardía, de época bizantina, parece ser que tiene toda la razón. El año civil, al que se refiere, sería el de la entrada de los cónsules en los Idus de marzo, mientras que el año sagrado serían las Calendas de enero.

Por tanto, se puede afirmar que no existía relación alguna entre el inicio de año y comienzo del año consular, tal y como lo defiende Michels, que en un ejemplo muy a la estadounidense dice que hoy en día esto mismo sigue sucediendo, y que el año presidencial de los EE. UU no comienza con el año nuevo, sino el 20 de enero9 , entre otros ejemplos.

Sin embargo, para confirmar que a la altura del 153 a.C las Calendas de enero era el día de inicio de Año Nuevo, debemos contestar a la segunda pregunta antes propuesta.

La respuesta es más compleja de lo que parece. Si observamos las fiestas que se celebran en marzo10, encontramos una amplia cantidad de ceremonias que se relacionan con el nuevo año, o al menos como una purificación y el inicio de un nuevo periodo, como la renovación del fuego de Vesta, entre otras. Ceremonias que también tienen que ver con el inicio de las campañas militares, pero que en su origen más remoto, deben entenderse como el inicio de un nuevo año agrícola, así el día de Marte, en las Calendas de marzo, se relacionaba como un dios de la agricultura, antes de convertirse en un dios guerrero. Qué el año empezara en las Calendas de marzo parece evidente si tenemos en cuenta el nombre de los propios meses, nombrados mediante numerales, si prescindimos del dato de un calendario lunar de diez meses, que no tendría ningún tipo de lógica.

A la vista de las ceremonias también podríamos encontrar indicios de que enero era el comienzo del año. Así, una de estas ceremonias que encontramos, que podría vincularse al año nuevo, son las Saturnales, relacionadas con el solsticio de invierno, por comparación con fiestas próximo orientales, de características parecidas, que se vinculan con el fin y el principio de año, tal y como la fiesta a-ki-til, según su nombre sumerio. Y junto con ello, tendríamos el propio nombre de enero, en latín Ianuarius, que provendría del dios Ianus11, dios de las puertas, y por tanto el que cerraría un año y abriría el siguiente, protegiendo también este tránsito.

Afortunadamente tenemos otras fuentes que nos indican, o al menos eso se puede interpretar, que este antiquísimo inicio de año, el del 1 de marzo, fue modificado muy pronto por las Calendas de enero.

Si acudimos a las fuentes, Ovidio nos dice, cuando habla del calendario de Rómulo:

El primer mes era de Marte, y el segundo de Venus…Ahora bien, Numa no se olvido ni de Jano ni de las sombras de nuestros antepasados, y antepuso dos meses a los primitivos12 .

Quizás esta información no tiene la necesidad de entenderse como un cambio del inicio del año, más allá del añadido de dos meses, sin embargo, Plutarco, en dos textos diversos, atribuye a Numa el inicio del año en enero:

Mudó también el orden de los meses, porque a Marzo, que antes era primero, lo hizo tercero, y primero a Enero, que era undécimo bajo Rómulo, y duodécimo y último Febrero, que ahora tienen por segundo13 .

Por tanto, de ambas fuentes se puede interpreta que el 1 de enero llevaba siendo el inicio del año desde los siglos anteriores al año 153 a.C, y que si bien Numa no sería quien realizara este cambio, y que muchas de sus medida fueron realmente tomadas en el siglo IV a.C por los decenviros, lo más seguro es que fueran estos, tal como afirma Ovidio en el libro II, en una contradicción con el pasaje antes citado del mismo autor, en el que habla de un cambio en el orden de enero y febrero, pero manteniendo siempre el 1 de enero como principio de año14 .

Evidentemente, y puesto que se niega la existencia de Numa por la moderna historiografía, no se le puede atribuir a éste que estableciera el 1 de enero como principio de año, pero que los antiguos lo realizaran quiere decir que el 1 de enero era la fecha de inicio desde al menos el siglo V a.C, es decir, en época decenviral como ya se ha comentado.

Ahora bien, se ha aludido anteriormente a que una de las causas del cambio del inicio del consulado fue la guerra de Segeda. Sin embargo, ¿realmente se puede creer que una ciudad insignificante para Roma motivara este cambio?, ¿acaso Roma no había tenido rebeliones parecida, o muchos más importantes como había sido la guerra con Cartago, para cambiar el inicio del consulado?. Además, debemos tener en cuenta que no estamos hablando de un mero cambio de fechas, puesto que la entrada de los cónsules conllevó también el cambio de fecha de ceremonias religiosas, asunto mucho más importante, que debían llevar a cabo los cónsules en los días siguientes a su entrada.

Quizás lo que deberíamos pensar, ya que las fuentes indican que fue la causa, que la elección del 153 para realizar este cambio sí que estuvo motivada por dicha rebelión, pero la medida sería ya algo pensado desde hace tiempo. De hecho la medida no es una reforma aislada en el calendario, supone un punto más de reformas, especialmente en el calendario político, puesto que unos años después, presumiblemente en el 150 a.C, son aprobadas dos leyes que tenían que ver con las reuniones de los comicios: la Lex Aelia y la Lex Fufi15. También se ha puesto de relieve, según Brind’Amour, que siendo Nobilior uno de los cónsules electos, y siendo el padre de éste el escritor de un tratado sobre el calendario, sería el candidato idóneo para llevar a cabo este cambio. Aunque más bien, esto, sería una coincidencia que poco tendría que ver con la causa16 .

Pero ¿cuál fue, entonces, la causa real de este adelantamiento?. Por una parte, la tradicional hipótesis de que se trataba de una medida para que Nobilor llegara a comienzo de primavera, parece algo lógico, no solo a Segeda, sino en el futuro a otros frentes. Sin embargo, la medida parece extraña. El senado podría haber enviado un pretor, o un procónsul tal y como se estaba realizando desde la creación de las dos provincias hispanas, la Ulterior y la Citerior. A excepción del propio P. Cornelio Escipión en el 218 y M. Porcio Catón en el 195, que fueron enviados a Hispania como cónsules, el resto de los gobernadores habían sido enviados como procónsules o propretores17 . Por tanto, no existía una imperiosa necesidad de enviar un cónsul a la Península, puesto que hasta ese momento la necesidad se había resuelto mediante el procedimiento mencionado.

Si pensamos en la expansión de Roma, los frentes abiertos quedaban ya lo suficientemente lejos como para que un cónsul que entrara en los Idus de marzo, no tuviera suficiente tiempo como para organizar las legiones y llegar a los frente, por tanto si observamos que la entrada de los cónsules fue adelantada primero de las calendas de mayo, a los idus de marzo, y posteriormente a las calendas de enero, parece que se podría pensar que esta medida estaba encaminada a que fueran los magistrados quienes llevaran a cabo la guerra, sin necesidad de buscar procónsules. Además con el final de la segunda guerra púnica, y por tanto el descenso de las guerras, los cónsules elegidos necesitaban de provincias con conflictos abiertos, con el fin de conseguir botín, la única forma de recuperar la gran fortuna invertida en las elecciones, así como, la posibilidad de lograr prestigio militar que les permitiera celebrar un triunfo en Roma. Por tanto, la única forma de conseguir estos objetivos era estar de forma efectiva en la provincia el mayor tiempo posible, es decir, que para ello era necesario adelantar la entrada de los cónsules.

Ahora bien, todas las anteriores hipótesis tienen en común en que era necesario llegar al frente en primavera, pero hasta este momento no se ha tenido en cuenta otro factor, este es el año astronómico. El calendario romano no se caracteriza por realizar una perfecta regulación del año civil con el año astronómica, el cual debía realizarse mediante el mes intercalar, cuya regulación estaba en manos del Pontífice Máximo, pero como una herramienta política más, la gran mayoría de las ocasiones el mes intercalar no se ponía para evitar que magistrados de la facción enemiga estuvieran un mes más en el cargo, o viceversa, además, durante las guerras púnicas, se creía que el mes intercalar traía malos presagios, por ello no fue usado. Esto hacía que se produjera un amplio retraso en el calendario.

A falta de que se hayan realizado la comprobación para el año 153 a.C, sí que tenemos una amplia lista de los comienzos de las calendas de enero y el día astronómico en los que estos cayeron. De tal forma, que entre el 190 y el 168 a.C18 las calendas de enero no cayeron en ningún momento más allá del 19 de septiembre del año astronómico. Si en el 153 a.C, y muy probablemente, se mantuvo esta tendencia, esto quiere decir, que realmente los Idus de marzo no estaban abriendo el comienzo de la primavera sino más bien del invierno, y por tanto de sobra daba tiempo a un cónsul realizar los preparativos y llegar en primavera. Si esto queda comprobado, las hipótesis antes comentadas quedarían sin sentido.

Sea como sea, que Segeda fuera la causa por la cual Roma cambio el inicio del consulado, que no el inicio del año, no parece muy probable, al menos más allá de ser, quizás, “la chispa” que fomentó ese adelantamiento, seguramente ya decidido antes.

 

NOTAS

1 -Tito Livio 47, 15. Consules anno quingentésimo nonagésimo octauo ab urbe condita magistratum kal. ian. Inire coeperunt.Mutandi omitía causa fuit, quod Hispani rebellabant.
2 -Q. Fulvius et T. Annius. Hi primi consules kalendis ianuariis magistratum inierunt propter subitum Celtiberiae bellum.
3 -RUIZ ELVIRA (1976), p. 11. Las palabras Kal. Ian son las que Drakenborch añadió al texto de Tito Livio.
4- (Ann)us no(uus)/ (incipit) quia eo die mag(istratus) ineunt quod coepit / (post Romam) conditam a. DCI
5 -DEGRASSI, Fasti anni… p 111. Citado en BRIND’AMOUR, p. 131
6-Apiano, Iber. 44-47
7 -BRIND’AMOUR (1983), p. 130
8 -LIDO, DE MENS IV, 1
9 -MICHELS (1967), p. 97. La misma hipótesis recoge FEENEY (2007), p. 169-170
10 -SCULLARD, p. 84-95
11-VARRÓN, VI, 36
12 -Ovidio, Fastos I 39-44. Martis erat primus mensis, Venerisque secundus…At Numa nec ianum nec avitas praeterit umbras, mensibus antiquis praeposuitque duos.
13 -Plutarco, Numa XVIII. Comentado también en PLUTARCO, QUAEST ROM. 34, 272 c-d
14 -Fasti II 49-54
15 -MICHELS (1967), p. 97
16 -BRIND’AMOUR (1983), p. 131
17 -BROUGSTON, (1968)
18 -DEROW. P.S (1973), p. 348-349

BIBLIOGRAFÍA

BICKERMAN, Chronology of the ancient world, 1980

BRIND’ AMOUR, P. , Le Calendrier romain, Ottawa, 1983

BROUGSTON, The magistrates of the Roman Republic, 1968

BURILLO (Ed), Segeda y su contexto histórico, entre Catón y Nobilior. Centro de estudios Celtíbericos, 2006

DEROW. P.S., “The Roman Calendar, 190-169 B.F”, PHOENIX, 27, 1973

FEENEY, Caesar’s calendar, Londres, 2007

MICHELS, A.K, The Calendar of the Roma Republic, Princeton: Princeton University Press, 1967

RUIZ DE ELVIRA, A., “Problemas del calendario romano”, Cuadernos de Filología Clásica, XI, 1976, pp 9-17

SCULLARD, H.H, Festivals and Ceremonies of the Roman Republic, Londres, 1981