El triunvirato

 En los años siguientes a la muerte de Cesar, Augusto irá construyendo su primado político, en el que influyen varios factores. Primero, desde el punto económico, la herencia de Cesar fue fundamental; segundo, las proscripciones del 43 a.C; y el tercero, la conquista de Alejandría y Egipto que se convirtieron en provincia romana administrada desde la casa del príncipe.

Cuando muere Cesar, Cayo Octavio, el futuro Cesar Augusto, tenía tan solo 18 años, estaba en Apolonia en ese momento, junto con Agripa y Mecenas, participando en maniobras militares preparatorias de la campaña que Cesar iba a llevar contra Partos. Fue allí donde se enteró de la muerte de su tío abuelo Cesar, y ese parentesco era todo el mérito con el que Augusto contaba en aquel momento. Pero el testamento de Cesar cambió la suerte de Augusto. Su tío abuelo lo adoptaba en el testamento, nombrándolo heredero de todos sus bienes. A partir de ese momento tomo tres iniciativas que denotaban que aspiraba a ser el sucesor político de Cesar.

La primera iniciativa fue la de adquirir el nombre de su padre adoptivo, Cayo Julio Cesar, prescindiendo del de Octavio, de esta forma quedaba como hombre piadoso y hacia visible su parentesco con el de los julios, transfiriendo a su persona todo el carisma de Cesar. De esta forma es como se presentó ante las tropas de Cesar, apoderándose, de paso, de los fondos de la campaña contra los partos.

Una segunda iniciativa fue en su camino hacia Roma, al pasar por la Campania, se entrevistó con las dos partes enfrentadas en los Idus de marzo, entre los que estaban los que iban a ser cónsules en el 43 a.C, Hirtio y Pansa, y al mismo tiempo con el representante de los anticesarianos o republicanos, Cicerón.

La tercera iniciativa fue en noviembre del 44 a.C, organizando un ejército privado a sus expensas con el que liberaría a la República de la dominatio de una factio.

Marco Antonio

Pero al mismo tiempo que Augusto movía sus cartas, también lo hacía quien será su enemigo, Marco Antonio, de 20 años de edad, que estaba emparentado por parte de madre con Cesar, y por ello aspiraba a ser el heredero de Cesar. Antonio había seguido una carrera política desde la cuestura hasta el consulado, bajo la protección de Cesar. Había sido colaborador de Cesar y tenía amplia experiencia militar, además era augur y flamen diales.

En el año 44 a.C, la posición política y militar de Antonio era la más fuerte, y se presentó como el sucesor político de Cesar, reforzando esta posición con el pacto realizado con Lépido, magister equitum de Cesar, por el cual Lépido, además de las provincias asignadas por Cesar (Narbonense e Hispania ulterior), recibió el pontificado máximo. Esta posición cambió con la lectura del testamento de Cesar, la llegada de Octavio a Roma, y el regreso de Cicerón.

El 18 de marzo de abrió el testamento, y Antonio comprobó que no era el heredero de Cesar. Antonio supo que el poder estaba ahora en disputa. Cuando Octavio llega a Roma, se dirigió al pueblo romano declarándose hijo y heredero de Cesar, y se comprometió a pagar a la plebe el legado de Cesar según estipulaba en su testamento, y a celebrar juegos en honor a Cesar. Esta actitud indujo a Antonio a empezar a cambiar sus planes para el proconsulado. Estaba previsto que para el 43 a.C Antonio fuera proconsul en Macedonia, la cual poseía cuatro legiones. Pero Antonio prefiere estar más cerca de Roma, presentando en comicios una lex de permutationes provinciarum, por la cual permutaba Macedonia, en favor de la Galia Cisalpina que disponía de dos legiones, y que el 1 de enero de 43 sería gobernador sin esperar a abril que era cuando acababa el mandato anual de su legitimo gobernador. La tercera clausula de esta ley ampliaba su mandato en la provincia a cinco años, manteniendo además las cuatro legiones de Macedonia.

Ante el desarrollo de los acontecimientos, Cicerón había abandonado Roma, pero ahora había regresado y en septiembre del 44 a.C realiza su primer ataque contra Antonio, y poco después en forma de panfleto emitió la 2ª filípica. Ante esa evolución, Antonio puso en práctica su plan de conseguir la gobernación de la Galia Cisalpina por la fuerza, y antes de que concluyera su mandato de cónsul. Optó por la vía militar, ya que era previsible que el gobernador no se la cedería. Esto hizo que Octavio tuviera el pretexto para formar su ejército profesional. Reclutó un ejército en Campania, con veteranos de Cesar, integrado por 3.000 soldados. Octavio entro en Roma con su guardia personal, y se dirigió al pueblo romano arremetiendo contra Antonio, declarando que ocuparía el lugar político de su padre, y se presentó como el defensor de la República, contra la iniciativa ilegal de Antonio. En ese momento Antonio se dirigía a Roma con las cuatro legiones macedónicas desde el sur de Italia, por lo que plebe no prestó ayuda a Octavio. Éste se retiró a Campania para aumentar sus efectivos militares, lo que era un golpe de Estado contra quien era aún cónsul, pero Octavio consiguió que dos legiones de Antonio se le unieran.

En noviembre del 44 a.C Octavio mandaba cinco legiones, mientras tanto, en noviembre, Antonio ocupó militarmente la Galia Cisalpina, obligando a su gobernador a cedérsela, pero éste se negó, y Antonio decidió poner sitio a Modena. Se hacía inevitable la guerra civil.

Octaviano necesitaba legalizar su situación, y el Senado le debía ceder un imperium extraordinario para ello. Además el Senado necesitaba las legiones de Octavio para hacer frente a Antonio. Cicerón se ocupó de todo, y en diciembre del 44 a.C empieza una alianza entre Octavio y el Senado.

A comienzos de enero del 43 a.C Antonio ya no era cónsul, por lo tanto estaba en una situación ilegal. Se celebró una reunión senatorial, y concedió a Octavio un imperium como propretor, y fue convertido en senador con rango consular, y una dispensa de 10 años para poder presentarse al consulado. Por detrás de todo estaba Cicerón. Se declaró el Estado de emergencia, y se ordeno a los cónsules del 43, Hirtio y Pansa, así como a Octavio salvar a la República.

Se llega a una guerra civil, con las legiones que habían pertenecido a Cesar, entre Octavio y Antonio. En Modena, la victoria correspondió a los cónsules del 43 a.C, que murieron en la batalla, pero Octavio se llevó el mérito.

Antonio se dirigió a la Galia Narbonense y busco la ayuda de Lépido. El joven Octavio exigió al Senado su nombramiento como cónsul. El Senado se negó en un primer momento, pero entre abril y agosto los acontecimientos hicieron que en agosto del 43a.C Octavio fuera nombrado cónsul con la presión de ocho legiones.

Pero Octavio desconfiaba del Senado, decidiendo cambiar de alianzas. Se aproxima a Antonio y Lépido, influyendo en esta decisión el poder que Bruto y Casio habían conseguido en Oriente. Bruto y Casio eran los conspiradores de la muerte de Cesar, y no habían conseguido el apoyo popular que necesitaban. Desde las provincias de Creta y Cirene ambos se hicieron dueños de Oriente, consiguiendo el apoyo de los gobernadores de las provincias orientales así como apoderarse de los tributos que éstas proporcionaban.

La reconciliación generalizada entre Octavio, Antonio y Lépido se produjo en una entrevista entre los tres en Bolonia. Acordaron construir una nueva magistratura, la III viri rei publicae constituendae. Debía de durar cinco años con poderes para nombrar magistrados, dictar leyes prescindiendo de los comicios y el Senado, así como el reparto de provincias. Antonio recibió la Galia Cisalpina y la Comata; Lepido la Galia Narbonense y las dos Hispanias; y por último Octavio se quedaba con África y las islas de Sicilia, Corcega y Cerdeña. Italia sería dominio conjunto de los tres, además acordaron poder acuñar moneda. La justificación de todo esto era llevar la guerra a Bruto y Casio. El acuerdo también recogía la recompensa a los soldados con tierras y se decidió que 18 ciudades itálicas deberían proporcionar esas tierras a los veteranos. La tercera parte del acuerdo fue la proscripción de los enemigos políticos. Las instituciones siguieron funcionado como antes, pero ellos tenían su control. Todas las legiones de occidente estaban bajo su mando. Entre los tres recogían unas 40 legiones. Este acuerdo fue ratificado por una ley en comicios: la lex titia del 43.

La significación política del acuerdo tenía el carácter de una magistratura dictatorial extraordinaria, sin precedentes en la historia de Roma. Aunque los poderes de éstos eran dictatoriales se mantenía la forma colegial. Se colocaron por encima del Senado y de los comicios, con lo cual la forma colegial tendía a la monarquía.

Las proscripciones tenían un antecedente claro, las de Sila, pero estas no seguían a una guerra sino que la precedían. Las responsabilidades de éstas proscripciones fueron de los tres, aunque Octavio era el único que estaba en Roma y el que las controlaba. La finalidad era doble, por una parte política y por otra económica. Política porque era no dejar una facción hostil al acuerdo al ausentarse de la ciudad, también procuraba que no se produjeran huidas masivas de republicanos a oriente con sus efectivos económicos. Era una medida terrorista para extender el miedo entre los republicanos y que no se produjeran resistencias. Por último su finalidad económica fue la confiscación de los bienes de los proscritos. Era una forma más rápida de recaudar fondos para una guerra larga y costosa.

El procedimiento fue mediante un edicto que hicieron público grabado sobre tablas. En ellas aparecían los nombres de los proscritos, sus castigos, y los castigos para quien los ayudase, la recompensa para los ejecutores y también para quienes los denunciase. Existía recompensa con dinero por la entrega de la cabeza del proscrito o de información correcta para detenerlos. Se garantizaba el anonimato para el asesino o denunciante. En estas listas se incluían nombres tanto de senadores como de equites. Fue una medida que por muerte, ruina y temor debilitó a la nobilitas y al Senado. Además neutralizó políticamente a los supervivientes y a los nuevos miembros del Senado, deudores de Octavio por conservar la vida y su posición. Solo en el 39 a.C se puso fin a las proscripciones.

Los soldados fueron los grandes beneficiarios del acuerdo triunviral, ya que recibieron 5.000 denarios por cabeza, más la asignación de una parcela de tierras en el territorio de las 18 ciudades itálicas. No eran tierras públicas, sino que era necesario expropiar a sus legítimos dueños. Los expropiados pasaron a ser colonos, arrendatarios de sus antiguas fincas. Otros se trasladaron a Roma como masa indigente y otros se pasaron a bandas armadas de proscritos y expropiados. La mayor responsabilidad en la aplicación de estos asentamientos correspondió también a Octavio y su desprestigio afirmaba la idea de su crueldad.

La guerra contra los cesarianos se resolvió en dos batallas en el 42 a.C. La victoria fue de Antonio y los muertos fueron sobre todo republicanos, lo que supondrá toda una renovación de la élite de Roma. Se procedió a un nuevo reparto de poderes y de responsabilidades. A Antonio le tocó la reorganización de Oriente, además añadía a sus posesiones la Galia Narbonese a costa de Lépido, renunciando a la Cisalpina. Ésta perderá su condición de provincia para pasar a ser parte de Italia. A Octavio le correspondió asentar a los soldados y se añadía a sus territorios las dos Hispanias. A Lépido tan solo le quedó África. Italia seguía siendo territorio conjunto. Finalmente Octavio y Antonio pactaron que éste se casaría con la hermana de Octavio, Octavia, en el 40 a.C.

La tercera guerra civil es la de Perugia en el 41 a.C, liderada por Lucio Antonio, hermano de Antonio, cónsul en aquel año, que se puso al frente de los perjudicados por las proscripciones. Estos fueron derrotados en Perugia por Octavio.

En el 39 a.C se produjo un nuevo acuerdo entre los triunviros y Sexto Pompeyo, que era un hijo del gran Pompeyo. En el 43 a.C después de Modena se le nombró jefe de la flota en el Mediterraneo con sede en Sicilia, y había amenazado con bloquear el grano a Roma sino se le reconocía una posición de poder equivalente a la de los triunviros. Obtuvo lo que quiso, obteniendo un mando en Sicilia, Cedeña y Peloponeso, igual que los triunviros, y se le incluía en las listas para ocupar el consulado del año siguiente. Fue un acuerdo forzado que conllevaba por lo tanto la reducción de poder de Augusto. Pero el acuerdo se rompió pronto, tras una reunión que tuvieron, en Tarento, Antonio y Octavio, con la finalidad de renovar el poder triunviral durante cinco años más, hasta el 33 a.C, eliminaron a Sexto Pompeyo para el consulado, lo que llevó a una guerra con éste en el 36 a.C en Naulochos, en la que Octavio aprovecho un error de Lépido para eliminarlo políticamente. Lépido aceptó la rendición del lugarteniente de Sexto Pompeyo, antes de que Octavio llegara al campamento enemigo, por lo que se le acusó de haber violado el pacto de Bolonia. Realizó una ley en comicios, la lex de imperio abrogando, por la cual destituía a Lépido como triunvirato, aunque se le permitió seguir siendo Pontifex Maximus hasta el año de muerte, en el que será asumido por Octavio.

El año 36 fue un punto de inflexión en la construcción del primado político de Augusto. Octavio era dueño de Occidente y jefe de 45 legiones, mientras que Antonio lo era de Oriente. Octavio iniciará un proyecto institucional que acabó en el año 23 que consistía en concentrar en su persona además del imperium, también los poderes de los tribunos de la plebe, la tribunicia potestas, y por lo tanto el liderazgo popular, además de esta forma se libraba de la colegialidad y sin anualidad.

A partir del 36 ensayó tres líneas de conductas: la carismática, la militar y la populista. Esta conducta forma parte de la campaña contra Antonio.

La linea carismática trataba de exteriorizar su particular relación con los dioses, la cual ya había iniciado en el 42 cuando el Senado declaró a Cesar como divus, y por lo tanto emparentando a Octavio con los dioses. En el 41 fue elegido Augur, entre el 40 y el 38 incorpora a su nomenclatura personal el praenomen y el apelativo militar de Impertator. Recibió asiento en espectáculos públicos, se le autorizó a portar la corona de laurel, y se levantó en su honor una estatua dorada en el foro, con una inscripción en la que se declaraba restaurador de la paz por mar y tierra. Además se convirtió en vecino de Apolo (contubernalis Apollinis), donando un terreno de su propiedad en el Palatino donde construyó un tempo a Apolo y una casa para él mismo al lado.

En el año 36 se le reconoció por parte del Senado la sacrosanctitas tribunicia, y recibió también el derecho a sentarse junto a los tribunos de la plebe, por lo que tenía las prerrogativas de tribuno pero sin serlo, y recibía por esto apoyo popular para mostrar aprecio por la magistratura plebeya.

En cuanto a la militar, necesitaba mejorar el curriculum militar. Necesitaba acreditar su condición de jefe militar, por lo que inicio las campañas de Lidia entre el 35 y el 33 a.C.

La tercera línea fue la populista, necesitaba ser considerado como protector de la plebe. Para eso aprovecho la edilidad de Agripa del 33 a.C. Agripa ya había sido cónsul en el 37, por lo que estaba pactado que fuera edil ya que estos influían en las condiciones de vida de la plebe romana. Agripa saneo y embelleció Roma a expensas de Octavio, por lo que transmitía que Octavio era quien mejoraba sus condiciones de vida. Se mejoró la alimentación hídrica de Roma, de la cual dependían los baños públicos, la limpieza de las calles y la lucha contra los incendios. Se construyo el Aqua Iulia y se mejoro el drenaje de las cloacas, en general la Cloaca Máxima. Se restauraron edificios, como la del Circo Máximo. Se celebró a sus expensas numerosos y grandiosos juegos públicos. Se repartió aceite y sal gratuitamente a los romanos, barberos gratuitos, y la gratuidad de los baños públicos. Con esas medidas se transmitía que había vuelto la paz a Roma.

Llevo a cabo una activa campaña de propaganda contra Antonio, que tenía como finalidad presentar a Antonio como traidor a la República ante la opinión pública. Los motivos fueron fundamentalmente las donaciones de Alejandría, una reorganización de las provincias romanas de Oriente llevada a cabo por Antonio, en virtud de la cual esas provincias se ponían bajo la tutela de Egipto representado por Cleopatra y sus hijos. Tenia un valor simbólico ya que Egipto seguía siendo aliado del pueblo romano. Octavio utilizó las donaciones de Alejandría para acusarle de querer donar a una monarquía extranjera territorios del pueblo romano. El segundo motivo era el testamento de Antonio que fue conocido por Octavio, quien logro hacerse con ese testamento que estaba depositado en el colegio de las vestales, infligiendo el mos maiorum. Leyó el testamento al Senado y al pueblo en una contio. En ese testamento Antonio afirmaba que Cesarión era el hijo de Cesar, confirmaba los repartos territoriales de Alejandría, y manifestaba su voluntad de ser enterrado en Alejandría junto con Cleopatra. Octavio utilizo la tercera voluntad, acusándolo de pretender fundar una monarquía oriental con sede en Egipto que abría de sustituir a Roma y su imperio.

Tras conocer el testamento el Senado decidió privar a Antonio de sus poderes como triunviro y del consulado para el 31 que estaba previsto. El senado evitó declararlo hostis publicus para evitar otra guerra civil, aunque fue tratado como tal. Si que Cleopatra fue declarada hostis publica, y por lo tanto Antonio era un traidor.Antonio se divorcio de Octavia, que también fue utilizado para desprestigiarle.

En diciembre del 33 a.C los poderes triunvirales habían llegado a su fin, pero Octavio seguía manteniéndolos, por ello en el 32 recurrió a la iuratio por la cual se hizo jurar en Italia y en las provincias como Dux. Buscaba así, una especie de plebiscito, no en el Senado y en los comicios, sino en su totalidad para confirmar sus poderes como triunviro.

En el 31 se produjo la última guerra civil, en la batalla de Actium, que fue objeto de mitificación en la historiografía posterior como hecho de la fundación del principado. La batalla de Actium careció de grandeza ya que Cleopatra se volvió con las naves a Egipto, y Antonio la siguió. La última batalla en Egipto condujo a la derrota de Antonio, con la toma el 1 de agosto del año 30 a.C de Alejandría. Antonio conducido por el rumor de la muerte de Cleopatra se suicidó, mientras esta intentaba negociar algún tipo de acuerdo con Octavio. Cuanto Octavio entró en Alejandría hizo prisionera a Cleopatra y sus hijos, e intentó conservarla con vida para exhibirla en Roma, pero Cleopatra se suicidó con dos cobras.

Octavio anexiono Egipto al imperio del pueblo romano. La dotó como provincia romana con estatus especial, ya que la puso bajo control de él mismo, presentándose como sucesor de los Tolomeos. Octavio se reservo el derecho para nombrar al gobernador de la provincia de Egipto. El primer gobernador lo llamo praefectus Alexandrae et Aegypti. Seran elegidos entre los equites y no entre senadores. La prefectura de Egipto fue hasta el año 2 d.C la culminación política de un equite, la cual contaba con tres legiones. Se prohibió a los senadores entrar en Egipto sin autorización del príncipe.

Después del 31a.C la posición de poder de Octavio fue definida por sí mismo como potitus rerum omnium per consensus universorum, es decir, poderoso sobre todas las cosas por el consentimiento universal. Es decir, todo el poder residía en él, pero bajo la apariencia de que se mantenía el régimen republicano.