Introducción a la Historia de las Religiones – Francisco Diez de Velasco

Francisco Diez de Velasco, Introducción a la Historia de las Religiones. Hombres, ritos y dioses, Trotta, Madrid, 1995

El libro de Diez de Velasco, tal y como nos indica su propio título, es una introducción a la Historia de las religiones, disciplina esta última que, como nos advierte el propio autor en las primeras páginas, es contraria a la teología, es decir, la Historia de las religiones estudia los hechos y manifestaciones religiosas  en tanto que son y han sido parte de las sociedades, pero sin ningún carácter de tipo confesional. En definitiva, que el concepto religión, aunque de difícil definición, no puede ser vinculado a una confesión determinada.

Sea como fuere, el libro se caracteriza por ser una síntesis de las principales  religiones pasadas y presentes. De hecho, el autor nos indica tres objetivos fundamentales de su propia obra. El primero, ofrecer unos conocimientos básicos que permiten acercar al interesado o al investigador al estudio y compresión de las religiones. Así, en las primeras páginas, se nos ofrecen una serie de métodos para el análisis de las mismas. En segundo lugar, ofrecer un desarrollo histórico de las religiones en un marco mundial. Finalmente, entregar una extensa bibliografía en cada uno de los bloques que sirva como guía para profundizar en tales estudios.

En cualquier caso, si nos adentramos en el desarrollo de las distintas religiones, que es la parte fundamental de la obra, estas están ordenadas de forma cronológica. Así, podemos dividir los seis bloques con los que cuenta la obra en tres grandes conjuntos. En primero de ellos –que coincide con el bloque 1-, las religiones preagrícolas, esto es, las religiones de las sociedades paleolíticas, cuyo estudio es complejo ante la carencia de fuentes. Pero también en las sociedades preagrícolas que persisten en la actualidad, que han servido muchas veces como fuente para intentar desentrañar las anteriores mediante el método comparativo.

Un segundo conjunto y más extenso, pues abarca nada menos que cuatro bloques, trata de las religiones en las sociedades tradicionales o, lo que es lo mismo, las sociedades agrarias preindustriales, lo que supone, por tanto, un amplio periodo de tiempo: desde el décimo milenio antes de la era hasta el siglo XIX. Un primer bloque (el 2) es dedicado a las sociedades protoagrícolas y preliterarios, es decir, aquellas sociedades que están en tránsito entre formas todavía caza-recolectoras y agrarias, y no han alcanzado ni mucho menos el estadio del Estado, ni tampoco poseen una escritura con la que transmitir sus creencias, aunque muchas sociedades plenamente agrarias tampoco poseyeron, en realidad, escritura.

El tercer bloque trata acerca de las religiones de las civilizaciones originales, aquellas caracterizadas por ser las primeras que alcanzaron formas estatales, en cuyo proceso la religión fue un elemento fundamental. Así, se hace un recorrido por las distintas religiones mesopotámicas, la egipcia, la civilización del valle del Indo, el confucianismo en China, sin olvidar las religiones de las civilizaciones mesoamericanas y sudamericana.

El cuarto bloque es sin duda uno de los más ricos en cuanto a contenido, pues abarca las religiones indoeuropeas (pueblos baltos, germanos, escandinavos, celtas, eslavos, y, como no, las religiones de griegos y romanos), así como el mazdeísmo, el sintoísmo y el judaísmo. Todas ellas se caracterizan por ser religiones gentilicias, cívicas y nacionales, o, dicho de otro modo, aquellas religiones que son propias de los individuos de una comunidad determinada y, por tanto, solo pueden y deben procesarla estos.

Esta última característica es contraria a las religiones que se tratan en el bloque quinto, las religiones universales, que como su nombre indican, tratan de expandirse a lo largo y ancho del mundo. En otras palabras, cualquiera puede practicarlas. Entre estas están el taoísmo, budismo, hinduismo, jainismo, sijismo, así como las dos más conocidas: el cristianismo y el Islam.

Finalmente, el tercer conjunto, aunque solo contiene el bloque sexto, se ocupa de las religiones en las sociedades actuales o, dicho de otro modo, de las sociedades industriales y postindustriales. Un tema, si cabe, mucho más complejo de tratar por su diversidad.

En definitiva, un libro que podemos considerar divulgativa –los contenidos son claros y sin usar un lenguaje demasiado técnico- y, al mismo tiempo, útil en tanto que, por su estructura, nos puede servir como obra de consulta.

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