La batalla de Tebas – Naguib Mahfuz

Naguib Mahfuz, La batalla de Tebas, Edhasa, Barcelona, 2011

La batalla de Tebas se sitúa en el Segundo Período Intermedio. Egipto está dividido por la entrada, hace doscientos años, de los hicsos, los cuales se hicieron con el control y gobierno del Bajo Egipto, mientras que el sur del país quedó bajo las manos de los gobernadores de los diversos nomos, sin que los hicsos lograran ejercer un poder efectivo sobre ellos. Pero ahora, el gobernador de Tebas y su familia, al considerarse legítimos sucesores de los últimos faraones egipcios, intentan recuperar la totalidad del reino.

Si actualmente la novela histórica, con mayor o menor acierto, tiende a recrear una época concreta dando cuantiosos detalles y cuidando el no cometer serios fallos en el contexto histórico en donde transcurre la acción, en este caso apenas nos vamos a encontrar ningún elemento que nos transporte en toda su dimensión al antiguo Egipcio. Ni siquiera el hecho que se narra, la expulsión de los hicsos, se puede considerar, por decirlo de alguna manera, una construcción novelada de este.

Se trata de una historia de buenos y malos, en donde no hay ninguna sutileza a la hora de especificar quienes son los unos y quienes son los otros. No hay lugar para la duda. Dos grupos antagónicos: los hicsos y los egipcios. Los primeros son los malos, como bien demuestra que adoren a Seth, un dios infernal. Son crueles, ladrones, sin piedad y sin ningún sentido de la justicia.  Los egipcios, por su parte, son todo lo contrario: bondadosos y gentiles como bien muestra la propia familia del faraón, altamente patriotas, justos y piadosos. Existe además un componente racial, los primeros son descritos como blancos, rubios y de ojos azules; mientras que los segundos son de piel morena.

Podría pensarse que estamos ante una narración poco elaborada en cuanto al elemento histórico se refiere, pero encontramos todo su significado si la situamos en el lugar y fecha en los que se publicaron por primera vez. El autor, Naguib Mahfuz –quien recibió el Premio Nobel de Literatura-, es egipcio y la novela la escribió en árabe, lo que era un hito en la literatura de esta lengua. Más allá de esto, se publicó en 1944, un momento crucial en la Historia del Egipto moderno. Desde los años ochenta del siglo XIX Egipto había sido un protectorado británico y, pese a que dejó de serlo oficialmente a principio del siglo XX, siguieron dependiendo en gran medida de los ingleses. Durante todo ese tiempo, una parte importante del patrimonio arqueológico egipcio fue sacado del país como bien muestran los importantes fondos del Museo Británico. Así, en el momento en el que escribe el autor, Egipto ya prácticamente se ha liberado del dominio británico, a excepción del Canal de Suez, y el nacionalismo egipcio rezuma entre la población. De esta manera, los hicsos están representando a los ingleses. Mientras que el pueblo egipcio, que es el verdadero protagonista de esta novela, representa su propia liberación. Únicamente bajo esta perspectiva podemos comprender este épico relato en toda su magnitud.

Una narración lineal y sencilla, en donde cada capítulo siempre es la continuación del anterior, en los cuales siempre está presente el protagonista principal, el faraón Amosis. Del mismo estilo son otras novelas de esta temática del mismo autor: Rhadopis, la cortesana; La maldición de Ra; Akhenatón, el rey hereje

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