La datación del año en Occidente

A lo largo de la historia han existido muchas formas para datar los años. Normalmente los países occidentales inician la cuenta de los años de acuerdo con el nacimiento de Cristo, pero existen muchos más sistemas de datación, que se siguen utilizando hoy en día, por ejemplo el año chino, que se inicia en el 2600 a.C, o los países musulmanes que  inician el cálculo en el 622 d.C, año de la Hégira.

En la antigua Grecia, y también los romanos lo seguirán utilizando, tenían como referencia la primers olimpiada, que según la tradición fue en el 776 a.C, por lo tanto el año 776 desde la primera olimpiada es nuestro año 1.

En Roma, además de usar el año de la primera olimpiada, se fue introduciendo hacia el siglo III a.C la cuenta a partir de la fundación de Roma (Ab Vrbe Condita), que supuestamente se habría producido en el 753 a.C. Otra forma menos usual era la datación a partir de la expulsión de los reyes (Post reges exactos), que se produjo, según la tradición, en el 509 a.C. Sin embargo, lo más usual fue indicar el año mencionando el nombre de los cónsules anuales, por ejemplo: en el consulado de Gaius Papirius Carbo  y  Publius Manilius, que mirando en las tablas consulares se sabe que fue en el 120 a.C. Estas tablas consulares las realizaban los sacerdotes, y en ellas apuntaban el nombre de los dos cónsules, y la fecha con referencia a la fundación de la ciudad.

A partir de Augusto lo usual era mencionar el año de acuerdo a la llegada al poder de los emperadores, normalmente mediante la asunción de la tribunicia potestas, o por alguna de las magistraturas que ocupara ocasionalmente.  Era algo usual en la antigüedad, y lo será a lo largo de la Edad Media, el contar los años de acuerdo al día en que un rey llegaba al trono.

Cuando el Imperio Romano de Occidente cae, en el 476 a.C, los distintos reinos seguirán utilizando el año de la fundación de Roma, y también usarán el año de reinado del rey, o el año del pontificado de los papas.

En la Península Ibérica aparece un sistema de datación conocido como la Era Hispánica, y fue usualmente utilizado en los reinos peninsulares. Normalmente se utilizaba junto con otro tipo de datación, hasta el S. XV. No se sabe muy bien de donde proviene la Era Hispánica, pero se remonta a fuentes epigráficas. Fue utilizada por los visigodos, y, tras la desaparición de éstos, se mantuvo en los reinos cristianos que surgieron al norte peninsular. En Aragón y Cataluña su uso con menos frecuencia que en Castilla, que se usaba junto al año florentino, o el año de reinado. Pedro IV de Aragón prohibió su uso en 1349.

La Era Hispánica se caracteriza, por iniciar el año el 1 de enero del 38 a.C, por lo tanto hay una diferencia de 38  años respecto del año común. Así, el año 1038 de la Era Hispánica, es el año 1000 d.C.

En el siglo VII, un monje, llamado Dionisio el Esiduo, realizó unos cálculos por los cuales estimó que Jesucristo había nacido en el año 753 de la fundación de Roma, concretamente el 25 de diciembre.  En un principio no tuvo gran repercusión, pero a partir del siglo X las cancillerías europeas empiezan a emplear la datación a partir del nacimiento de Jesús. Realmente Dionisio se equivocó en los cálculos ya que se sabe que Herodes I Grande, que gobernaba, según la Biblia, cuando nació Jesús, murió en el 746 de la fundación de Roma, esto es el 7 a.C, es decir, que si tomamos los cálculos de Dionisio, cuando nació Jesús ya había muerto Herodes. Sea como fuere, es el nacimiento de Jesús la referencia que se usa, también llamado año de nuestro Señor Jesucristo, annus Domini, año vulgar, Era cristiana o simplemente año común.

Pero todo no podía ser tan sencillo. Existen distintos estilos dentro del año Domini. Concretamente hay cuatro: el estilo de la Natividad, la Circuncisión, la Encarnación y el de la Resurrección. Todos ellos tienen en común que utilizan como base el nacimiento de Jesús, pero se diferencian en el día en que comienza el año.

El estilo de la Circuncisión es el que actualmente usamos, el cual inicia el año el 1 de enero, fecha que ya habían utilizado los romanos para iniciar su año civil, momento en que tomaban posesión los nuevos cónsules. Según la tradición cristiana, el 1 de enero era el día que se le hizo a Jesús la circuncisión, como es típico en el judaísmo. Los merovingios en Francia fueron los primeros en utilizar éste estilo, y se difundió en el S. XIII por Europa, quedando finalmente como sistema único. En España este sistema será el oficial en el S. XVI. A veces se indica esta datación mediante las palabras: annus circuncisiones.

El estilo de la Natividad se caracteriza por iniciar el año el 25 de diciembre, por supuesto empezando a contar desde el nacimiento de Cristo. Este sistema se empleó especialmente en Italia, y en otros países europeos durante los siglos IX y XIII, y en algunos se mantuvo bien entrada la  Edad Moderna. En Castilla fue frecuente su uso en los siglos XIV y XV. En Aragón también se utilizó a partir de Pedro IV el Ceremonioso, que lo estableció como oficial. Normalmente se sabrá que una fecha está en el estilo de la Natividad debido a que antes del año se encuentra la frase: annus Nativitate Domini (año de la Natividad del Señor). Para pasar una datación al estilo que hoy en día utilizamos, éste es el de la Circuncisión, hay que restar un año si la fecha dada está entre el 25 y el 31 de diciembre, debido a que el estilo de la Natividad inicia el año el 25 de diciembre y no el 1 de enero. Así, por ejemplo, la fecha del 26 de diciembre del año de la natividad de 1493 es realmente el 26 de diciembre de 1492. En cambio si es el 24 de diciembre del año de la natividad de 1320, no se debe hacer nada, puesto que no se encuentra entre el 25 y el 31 de diciembre, y por lo tanto coincide con el estilo de la Circuncisión.

Otro estilo que fue utilizado es el de la Pascua de Resurrección. Fue  utilizado en Francia, desde la dinastía de los Capetos (S. X), hasta la segunda mitad del S. XVI. Por avatares políticos, cuando el Reino de Navarra quede bajo la dinastía de los Teobaldos (desde 1234, hasta la mitad del S. XVI), también se utilizará en este reino dicho estilo.

Este estilo se caracteriza por iniciar el año en el domingo de Resurrección. Como sabrá el lector, este cae en Semana Santa, que es movible, es decir, de un año a otro no cae en la misma fecha, debido a que dichas fiestas se guían mediante el calendario lunar. Esto hace complicado trasladar una fecha en estilo de Resurrección, al que usamos comúnmente. Para esta misión, es necesario conocer, de antemano, en que fechas del año que queremos trasladar cayó la Semana Santa.  En muchas ocasiones este año figura en los documentos como annus gratiae.

Un estilo, también muy utilizado durante la Edad Media, es el conocido como estilo de la Encarnación. La Encarnación es una fiesta fija de la Iglesia, que cae el 25 de marzo, día en que comienza el año si se utiliza este sistema. En los documentos se puede indicar el año como annus ab Incarnationis Domini o annus Incarnationis (año de la encarnación del Señor). Pero dentro de este estilo hay dos subestilos: el pisano, y el florentino.

El estilo pisano, como su nombre indica, fue utilizado en la región de Pisa. El año se inicia el 25 de marzo del mismo año en que la virgen concibió a Jesús, nueve meses antes del nacimiento de Cristo. Para pasar una fecha en cómputo florentino, a la fecha común, hay que restar un año si la fecha se encuentra entre el 25 de marzo y el 31 de diciembre, y se mantendrá igual si está entre el 1 de enero y el 24 de marzo. Se entenderá mejor con un ejemplo, el 28 de marzo de 1322 según datación florentina, es realmente el 28 de marzo de 1321 en datación común.

El estilo florentino fue el más común, y se utilizado especialmente en la Corona de Aragón, hasta Pedro IV,  y por supuesto en Florencia. En el cómputo florentino el año se inicia el 25 de marzo, pero un año después de que Maria concibiera a Jesús, es decir, después de que Cristo naciera. Para pasar este estilo al año común, se le debe sumar un año si la fecha está entre el 1 de enero y el 24 de marzo, y se mantendrá igual si está entre el 25 de marzo y el 31 de diciembre. Por ejemplo el 28 de marzo de 1321 según estilo pisano se mantiene igual en datación común, en cambio el 23 de marzo de 1256 fecha pisana, es el 23 de marzo 1257 año común.

El principal problema de todo esto radica en saber en que estilo se dató un documento. El uso de la Era cristiana es la más usada, pero como hemos visto existen muchos estilos dentro de éste, y la mayor parte de las veces, en los documentos, solo se indican con las palabras annus Domini, por lo que la datación puede estar realizada en cualquiera de los estilos. Normalmente se deduce según el lugar de donde proceda el documento, o si la datación esta realizada en dos estilos diferentes, algo que suele ser frecuente.

Además de estos estilos comentados, aún hay otros, menos usados, como por ejemplo el estilo véneto, usado en Venecia, que se caracteriza por iniciar el año el 1 de marzo, retomando el inicio tradicional del año en la antigua República romana, hasta que fue cambiado  al 1 de enero. De esta forma para pasar estas fechas a computo actual es necesario sumar un año si la fecha comprende entre el 1 de enero y el 28 o 29 de febrero, y se mantiene igual el resto del año.

Otro estilo es el bizantino, cuyo año se inicia el 1 de septiembre, debiendo restar un año si la data comprende entre el 1 de septiembre y el 31 de diciembre, y el resto del año manteniéndose igual.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies

This site is protected by wp-copyrightpro.com