La destrucción de la Tetrarquía: Constantino

 En el 305 d.C la situación en el Imperio era la siguiente: Constancio como Augusto, y  Severo como Cesar en Occidente. En Oriente, Galerio como Augusto y Maximino Daia como Cesar. Esta era la composición de la segunda tetrarquía tras la renuncia de Diocleciano y Maximiano.

En el 306 uno de los Augusto, Constancio, muere en Britania, y sus soldados proclamaron Augusto a Constantino, el hijo de éste, sin esperar al relevo que supuestamente se debía seguir, es decir, Severo, el Cesar, debía convertirse en Augusto.  Constantino prefirió el título de Cesar, mientras Severo se convirtió en Augusto tras el reconocimiento del Augusto oriental, Galerio. En principio el procedimiento se cumplía tal cual lo había diseñado Diocleciano, pero entonces,  el hijo de Maximiano (el que había sido Augusto junto con Diocleciano), Majencio, tuvo la misma aspiración, y se hizo proclamar príncipe por los pretorianos en Roma, con la esperanza de ser reconocido como Cesar. Majencio instó a su padre para que retomara la purpura, y en el 307 Severo moría tras ser derrotado por Majencio y su padre. En estas circunstancias, Majencio y Maximiano solicitaron que Constantino recibiera el título de Augusto, y la alianza se formalizará con el matrimonio  de éste con Faustina, hija de Maximiano.

Así Constantino, Maximiano y Galerio eran Augustos. Majencio controlaba Roma e Italia, y Maximino Daia era Cesar. Ello llevo a que en el 308 una reunión en Carnutum -en Panonia-, reuniera a los Augustos y ex-Augustos. Allí  todos ellos acordaron lo siguiente: Maximino Gaia seguiría como Cesar en Oriente, junto a Constantino en Occidente. A Licinio, un oficial del ejército de Galerio, se le nombraba Augusto en Occidente, mientras Galerio continuaría como Augusto en Oriente. Mientras que  Maximiano volvía a la vida privada.

Estos acuerdos no fueron respetados por nadie. Constantino siguió manteniendo  el título de Augusto, mientras que Majencio seguía controlando Italia. Maximiano a los dos años volvió a retornar la purpura, y la situación aún empeoró por una usurpación de Lucio Domicio Alejandro en Egipto. Ese año se produjo el ascenso de Constantino respecto de Maximino y su hijo, aproximándose a Licinio.

En el 310 Constantino, en un enfrentamiento armado en Marsella, derrotó a Maximiano, desapareciendo este Augusto. Ese año representa una etapa decisiva, pues eliminar a Maximiano suponía romper la tetrarquía, lo que lleva a Constantino a la ruptura ideológica de ésta. Elaboró una cuidadosa propaganda para presentarla  como una victoria religiosa que demostraba que los dioses estaban de su parte, así como presentarse como un excepcional militar. Recurrió a un procedimiento que es del de la visión, y aun medio: el panegírico de Tréveris. La finalidad era sentar en la opinión pública su nueva orientación política e ideológica.

Al principio del panegírico basa su legitimidad en una descendencia dinástica que le enlazaba con Claudio el Gótico, y por lo tanto con ascendencia divina. Si había roto con las divinidades de la tetrarquía necesitaba otra divinidad, y para ello recurre a la visión, para identificarse con Apolo. Al final del panegírico se dice que, a la vuelta de la expedición contra Maximiano, Constantino visitó el santuario de Apolo en Grannus, y allí tiene una visión en donde apareció Apolo, la Victoria y la corona, lo que significaba que recibía un reinado de 30 años, con victorias militares, y Apolo como divinidad protectora, recuperando el culto solar de Aureliano, el sol invictus, cuya ideología se trasmitió a través de la moneda del 313 al 324.

Al año siguiente, en el 311, murió Galerio, pero antes había reconocido como Augustos a Maximino Daia y Constatino, por lo que daba en Occidente dos Augustos, y un usurpador, y en oriente solo un Augusto sin cesar. En ese mismo año Galerio hizo público el edicto de tolerancia con el cual ponía fin a las persecuciones decretadas por Diocleciano, por lo que en el 311 se reconocía a los cristianos el derecho a procesar su culto, se les devolvía sus inmuebles y se les permitía reunirse. Esta decisión se presentó como un acto de clemencia, aunque se seguirá presentando como anomalía mental al cristianismo. En ese mismo año,  acordaron Constantino y Licinio una política conjunta para eliminar a Majencio en Occidente y Maximino Daia en Oriente, restableciendo una diarquía.

En el 312 hubo un enfrentamiento entre Constantino y  Majencio, la batalla del Puente Milvio, que el primero presentaría, de nuevo, como una victoria religiosa. Constantino, tras solicitar  los auspicios, estos eran negativos, por lo que dijo haber tenido una visión de una divinidad que no identificaba, con la que convenció a los soldados.

En honor a esa victoria se construyó el arco de Constantino. En ese arco la parte iconográfica era la tradicional, pero destacando la divinidad solar de Apolo, y en la inscripción se atribuye la victoria, a la inspiración de la divinidad, pero al no reconocerse a esta en el texto, podía ser entendida por los cristianos como su Dios. Se interpreta que fue algo premeditado para atraerse a todos de su parte, tanto a los cristianos como a los seguidores de la religión cívica tradicional.

Lactancio y Eusebio presentaron esta victoria como una victoria cristiana y sitúan en ese momento la conversión de Constantino al cristianismo. Lactancio, al referirse a la víspera del enfrentamiento con Majencio, dice que Constantino fue advertido en un sueño para que gravase en los escudos el dignus celeste de Dios. Eusebio, por su parte no menciona este hecho, pero dice que ya era cristiano como su padre, aunque esto no puede ser cierto.

Cuesta creer que fuera este momento cuando se convirtió al cristianismo, y realmente sería tras los acuerdos de Milán. Zósimo decía que la causa de la conversión había sido el arrepentimiento por haber matado a su hijo Crispo y a su mujer Fausta, siendo el cristianismo la única religión que le daba el perdón.

Después del 312 Constantino era dueño de Occidente, celebró el triunfo, y sacrificó en el Capitolin . Estuvo poco tiempo en Roma, y se trasladó a Milán para entrevistarse con Licinio. En esa entrevista se trató sobre qué provincias quedaban en manos de cada uno. No se sabe bien, pero al parecer la discusión estuvo en el Ilirico, que quedó en manos de Licinio, y éste sería Augusto de Oriente cuando acabara con Maximino Daia. Decidieron reforzar su alianza con un matrimonio, el de Licinio con Constancia, hermana de Constantino. En materia religiosa acordaron lo que se llama “libera potestas sequendi religionem”, lo que convertía al cristianismo en una religión lícita. Se restituyó a los cristianos sus bienes y se admitió a los obispos en la Corte. Constantino se hizo instruir por estos en la religión cristiana, y sería entonces cuando se convirtió.

El promotor de la medida fue Licinio, que fue el encargado de publicar los acuerdos en Oriente después de la derrota de Maximino Daia a mediados del 313.  La finalidad habría sido la de atraerse a su lado a las importantes elites cristianas, aunque no se puede demostrar con certeza. Los acuerdos se publicaron como epístola imperial, y probablemente no se publicaron en Occidente, ya que en el 306 Constantino ya habría dado una primera sanctio al cristianismo, y en el 312 se había dictado un edicto para dejar de perseguir a los cristianos.

Constantino fue más allá de los acuerdos de Milán. Restituyó los bienes confiscados, incluidos los que habían sido subastados. Empezó a dar subsidios a los obispos y gratificaciones. También a los miembros del clero cristiano eximió  de las funciones públicas y en el 318 instituyó la audientia episcopalis, que implicaba reconocimiento de jurisdicción a los obispos en causas entre laicos siempre que estos aceptaran. Las decisiones del obispo eran definitivas e inapelables. Se quitaron las cargas fiscales a los obispos. En el 321 instituyó el derecho de la iglesia a recibir legados, es decir, recibir patrimonios. Se introdujo el derecho de auxilio y la posibilidad de liberar esclavos en beneficio de la iglesia.

A partir de Constantino empieza a ser los obispos una especie de magistrados, y las principales elites romanas comenzarán a convertirse al cristianismo, y a monopolizar los cargos eclesiásticos ante dichas ventajas. La ordenación imperial se iba adaptando a la propia ordenación de la Iglesia.

Las medidas de Constantino explican porque la religión cristiana se convirtió en lo que fue, que en este momento se convierte en una religión de príncipes. Pero todo esto no lo hizo como cristiano sino como Pontifex Maximus, una ambigüedad que mantendrá hasta su muerte, pese a que Constantino empezó a inmiscuirse en los asuntos internos de la Iglesia, sobre todo en el conflicto sobre la actitud con los que había entregado los libros sagrados durante las persecuciones, con dos tendencias, los que querían reconciliación –corriente donatista-, y los que no. Desde entonces realizaría leyes para aplicar las decisiones de la Iglesia y perseguiría la herejía.

Todo esto se dio en Occidente y no en Oriente. Con la eliminación de Maximino Daia se restauró la Diarquía, pero en el 316 se produjo un enfrentamiento entre los dos Augusto, Constantino y Licinio por el Ilirico. Licinio tras un enfrentamiento perdió Panonia y Macedonia. Alcanzaron un acuerdo de paz que incluía nombrar cesares a los hijos de los Augustos y los cesares fueron Crispo y Constantino II, y el tercer Cesar fue Licinio, hijo de Licinio y Constancia. La rotura definitiva fue en el 324 y Constantino presentó la guerra como religiosa, como una liberación de los cristianos de la parte oriental que eran objeto de una política hostil por parte de Licinio. Los cristianos de oriente eran partidarios de Constantino, por ello Licinio cerró Iglesias y prohibió el culto.

La guerra se resolvió en la batalla de Adrianópolis. Licinio fue derrotado y muerto, así como su hijo. Se restaura así la monarquía en un solo Augusto. A partir del 324 se extendió por  Oriente los privilegios de la Iglesia, e hizo abierta su filia por el cristianismo y empezó a atacar el paganismo.

En el 324 decidió fundar Constantinopla con la intención de que fuera una segunda Roma para la cristiandad, pero en esa ambigüedad que mantendrá Constantino, se utilizó ritos paganos para su fundación, e incluso hizo construir un templo a la Magna Mater y a Tyche, así como otro a la familia imperial. Constantino se hizo hacer una estatua que era una de Apolo pero con el rostro retallado, y debajo de la estatua fueron colocadas las reliquias de la verdadera cruz.

Ya como Augusto único, fue reclamado por la Iglesia  para poner fin a la controversia arriana que había empezado en el 320 en Alejandría, donde Arrio sostenía que no solo el hijo era subordinado, sino que Cristo no era de la misma naturaleza que Dios. En el 325 se convocó el primer Concilio de Nicea, presidido por el Emperador, a donde acudieron unos 300 obispos,  la mayoría orientales, entre los que destaco Anastasio. Para facilitar la llegada, se les permitió utilizar el cursus publicus. Del concilio salió el dogma de fe por el cual el hijo era de la misma naturaleza que el padre. Constantino legislo contra los heréticos arrianos.

Llevo a cabo una reforma militar, ante una cada vez mayores amenazas bárbaras en las fronteras septentrionales y orientales. Tuvo que combatir a sármatas, godos y persas. Se crearon así las tropas comitatenses,  formadas por legiones y auxiliares de infantería y caballería, las cuales eran mandadas por un magister peditum para la infantería y un magister equitus para la caballería. Estas eran tropas de movilidad, a diferencia de las tropas de los limitanei que ocupaban puntos en las fronteras. Pero realmente, lo que destaca de esta reforma es que esas tropas auxiliares fueron cada vez mayores, formadas por bárbaros, que con el tiempo se convertirán en el núcleo del ejército.
Se reformó también las prefecturas del pretorio, las cuales perdieron funciones, entre ellas las militares, pasando a convertirse en funcionarios civiles que debían coordinar la administración en amplias zonas.

También se establecieron nuevos impuestos, y se realizó una nueva reforma monetaria, creándose una nueva moneda, el solidus, una moneda de oro de 4, 55 gramos que se mantuvo constante en peso y ley a lo largo del tiempo.

Constantino murió como Pontifex Maximus y como cristiano, en Ancycrona, el 22 de mayo del 337. Poco antes había recibido el bautismo de manos del obispo local que era un arriano, y se hizo enterrar en un mausoleo junto a la Iglesia de los santos Apóstoles de Constantinopla como si fuera un decimotercer apóstol,  recibiendo la relatio interdivos después de morir.