La escala

Cuando se representa cualquier objeto de grandes dimensiones, parece lógico que dicha representación no se puede realizar con el mismo tamaño que el original, sino que debe ser más reducida. Así, la proporción que existe entre el objeto que se representa, en este caso la Tierra, y la representación de la misma, el plano, es lo que se llama escala. Esta escala nos indica cuánto más pequeña es la superficie terrestre que se representa respecto a la realidad de la misma. Por lo general, suele ser miles o millones de veces más pequeña en un mapa. De esta manera, para que cualquier persona que observe un mapa pueda tener en consideración esta proporción es necesario que, en el mismo, se indique la escala.

La escala puede indicarse de tres formas distintas: numérica, gráfica, textual.

1. Escala numérica

Este tipo de escala se representa de la siguiente manera 1:250.000 (a veces, aunque no es lo más usual 1/250.000). Otros ejemplos pueden ser:  1:2.000; 1: 1.000.0000.

Esto indica la relación entre la longitud entre dos puntos en el mapa y la correspondiente en el terreno. Esto quiere decir que, por cada unidad (lo que significa el número 1) que midamos en el mapa, la realidad equivale, según el primer ejemplo puesto, a 250.000 unidades. De esta manera, si en el mapa medimos 1 cm, en la realidad son 250.000 cm. Si en el mapa midiéramos 1 m, en la realidad serían 250.000 m.

Tomando como referencia este tipo de escala, podemos diferenciar los mapas según tamaño de su escala:

  • Muy pequeña escala: inferiores a 1: 1.000.000
  • Pequeña escala: entre 1: 100.000 y 1: 1.000.000
  • Mediana escala: entre 1.:25.000 y 1: 100.000
  • Gran escala: superiores a 1: 25.000

 

2. Escala gráfica

Junto a la primera, suele ser la más utilizada (de hecho, es habitual que ambas se indiquen al mismo tiempo). Representa la distancia en el terreno sobre una línea recta graduada.

La ventaja de este tipo de escalas es que si ampliáramos o redujéramos el mapa (algo habitual que se puede hacer hoy de forma sencilla con un ordenador), la escala se amplía o se reduce de igual modo, lo que permite que la escala seguirá siendo válida, a diferencia de lo que sucede con la anterior vista, que debería ser nuevamente calculada.  

 

3. Escala textual

En este caso, la escala meramente se indica de forma literal “1 cm. por 1 km.”. Esto quiere decir que por cada centímetro que midamos en el mapa, este equivaldrá a 1 km en la realidad. Otro ejemplo, podría ser, 1 cm por 20 km, etc.

Esta escala se puede obtener fácilmente a partir de la escala numérica, puesto que sabiendo que 1 km equivale a 100.000 cm, lo único que tendremos que realizar es una división. Así, en el ejemplo que anteriormente hemos puesto 1: 250.000, si consideramos que la unidad es un centímetro, 250.000 lo dividiremos para 100.000 para pasarlo a quilómetros. De esta forma obtenemos, 2,5. La escala, por tanto, sería “1 cm por 2,5 km”.

 

En cualquier caso, debemos tener en cuenta que en un mapa no todas las direcciones que midamos sobre el mismo serán reales sobre el terreno, puesto que de ello dependerá el tipo de proyección usada. En los mapas de escala grande (es decir, aquellos que representan pequeños terrenos en mapas grandes) la deformación de la escala es casi inapreciable y, por tanto, la escala válida. En cambio, en los de pequeña escala (grandes terrenos en mapas de pequeñas dimensiones), que suelen representar continentes y naciones, la escala puede resultar completamente falsa, especialmente en sus bordes.

 

BIBLIOGRAFÍA:

JOLY, F. (1979): La cartografía, Ariel, Barcelona

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