La monarquía romana

Prácticamente la unanimidad de los investigadores considera que Roma comenzó como una monarquía -se trataba de un regnum-, tal y como transmiten los historiadores antiguos. Estos consideraban la existencia de siete monarcas que se fueron sucediendo, comenzando por Rómulo, y seguido por: Numa Pompilio, Tulo Hostilio, Anco Marcio, Tarquinio Prisco, Servio Tulio, y Tarquinio el Soberbio.

Antes de empezar, concretamente con este tema, habría que hacer una aclaración en cuanto a las fechas en las que nos vamos a mover. Si hacemos caso a la tradición, el periodo monárquico duraría desde el 753 a.C hasta el 509 a.C, fecha en la que el último monarca es expulsado, creándose la República romana. Sin embargo, sabemos que estas fechas fueron una invención posterior de los historiadores romanos. Es decir, que los siglos VI y V (tanto la monarquía como la República arcaica) es un gran vacío de información, que muy difícilmente puede ser desentramado. Sin embargo, durante este periodo fue cuando se gestaron muy paulatinamente las instituciones y características del Estado romano.

Características de la monarquía y de la sociedad

No era una monarquía hereditaria, sino electiva, en la que el sucesor normalmente era la mano derecha del monarca fallecido, y así lo confirman las fuentes. El procedimiento de elección era complejo, y se basa en el interregnum, un periodo en que los patricios (los miembros del Senado) asumían el poder. Cada cinco días cambiaba el interrex, quien poseía durante ese breve periodo el poder del monarca. Es decir, el Senado gobernaba cuando el trono quedaba vacio. Supuestamete, el monarca -rex- era elegido por los patricios, pues esa era la principal función del Senado durante este periodo. En origen, este Senado estaba compuesto por 100 patres. Más adelante el número se aumentaría a 300 miembros.

La sociedad primitiva estaba formada por amplias familias extensas de forma artificial, en la que cada individuo estaba integrado en una de estas familias, conocidas como gens. Cada gens tenía un núcleo que la dominaba, una familia dominante de aristócratas, cuya cabeza era el pater-senior, con asiento en el senado, en torno al cual se encontraba una serie de clientelas la cual le debía fides (fidelidad). Era una relación de patronus a liberi (hombres libres).

Deberíamos pensar, que si eran los patricios quien debía designar al nuevo monarca, la elección recaería lógicamente sobre uno de ellos. Sin embargo, ninguno de los siete monarcas, que nos nombran las fuentes, eran patricios, sino que eran extranjeros o advenedizos: Numa Pompilio era sabino, Tarquinio Prisco era etrusco, y Servio Tulio es presentado como un antiguo esclavo. Los nombres de los monarcas no serán nombres de patricios, ni estos intentarán enlazar sus genealogías con ninguno de los monarcas.

Una vez elegido, el nuevo rey debía ser confirmado por el pueblo a través de las curias, que debían emitir la Lex Curiata de Imperio. Estas curias eran 30, divididas entre tres tribus: Ramnes, Tities y Luceres -correspondiéndoles a cada tribu 10 curias-. De esta forma, cada ciudadano debía estar adscrito en una de las curias. En el primer ejército romano, las Curias cumplían un gran papel en la leva, puesto que cada curia debía proporcionar 100 infantes y 10 jinetes, haciendo así un ejército de 3.000 infantes y 300 jinetes.

De esta forma, el monarca no tenía un poder ilimitado, aunque los reyes de origen etrusco tenderían a ello. Más bien el rey era una especie de primus inter pares, con funciones religiosas y con poder militar (imperium), que debía contar con la aristocracia que formaba el Senado.

Existencia histórica de los monarcas: los reyes etruscos

Pero, ¿existieron estos monarcas?. No se tiene ninguna base para pensar que existieran, al menos en la forma en que se nos presenta. Probablemente su número fuero mayor. Además hay una división entre los cuatro primero monarcas, que con seguridad no existieron, y los últimos tres, de origen etrusco, cuya existencia podrían tener mayor credibilidad.

Numa Pompilio -quien fue elegido rey tras caerle un rayo a Rómulo y convertirse en el dios Quirino- es presentado como un rey pacífico y devoto, al cual se le atribuye la creación de todas las instituciones religiosas del Estado. Tulo Hostilio es presentado como un rey guerrero que lleva a cabo la primera expansión romana, llevando la guerra contra Alba Longa. Anco Marcio -y de origen también sabino-, en la segunda mitad del siglo VII, es el rey constructor, construyendo el primer puente sobre el Tiber, y fundando Hostia. La tradición le recordaba como un rey generoso. Estos cuatro primeros monarcas se consideran como invenciones de la tradición romana, por ello son todos reyes de buenas virtudes, caracterizándose por ser fundadores y constructores.

Sin embargo, los otros tres reyes -los considerados reyes etruscos- si habrían existido. Tarquinio Prisco es el primer rey etrusco que habría gobernado Roma en nombre de Etruria o quizás la hubiera conquistado. La idea de la conquista de Roma por Etruria surge del historiador Alföldi, que parte de la base de que los romanos no habrían aceptado el dominio etrusco sobre ellos, y por ello habrían inventado una historia alternativa. La tesis de Alföldi es que los etruscos conquistaron Campania y se habrían establecido allí a lo largo del siglo VI. Esto significa el control del Lacio por parte de los etruscos, y por lo tanto el control estratégico de Roma, que era el lugar natural de paso.

Es verdad que en Campania hubo una colonización etrusca, donde se han atestiguado colonias de este origen, como Capua. Pero no es una conquista militar, es una colonización igual que la que sucedió en el Adriático y en el Valle del Po por los mismos etruscos.

Además, no había existido un Estado llamado Etruria. Eran distintas ciudades-Estado, y no se puede aceptar que se unieran para conquistar Campania y Roma. La tesis de Alföldi, de esta forma, no se sostiene de ninguna forma. Ni las fuentes dicen nada, ni tampoco el contexto arqueológico.

Olgivie dice que más que una conquista sería una emigración masiva de etruscos a Roma, hasta el punto que en la ciudad habría más de estos que latinos. De esta forma se entendería el reinado de Tarquinio Prisco. Aunque tampoco es del todo creíble, pese a que conservamos cuatro inscripciones etruscas en Roma. Podemos aceptar que existían etruscos viviendo la Urbs, sin embargo ello no indica la existencia de una amplia emigración a Roma.

Difícilmente se puede dar alguna tesis como buena, pero la propia existencia de los Tarquinios, y que los propios romanos les dieran un origen etrusco, indican que alguna de las hipótesis propuestas es la aceptada.

Tarquinio Prisco

Tarquinio habría emigrado de Etruria a Roma, donde es bien recibido, siendo incluido en una curia y en una tribu. Y es elegido rey legalmente -así lo indican las fuentes-. Sobre la base auténtica de que Tarquinio precediera de Etruria, se elaboró un relato novelesco. La cuestión es si es verosímil que un Etrusco llegara a tener el poder en Roma. A lo largo del siglo VII y VI se documenta una amplia movilidad social en Italia, y es innegable que hubo etruscos en Roma. Por ejemplo, el templo de Jupiter Capitolino tiene elementos etruscos. En este contexto de movilidad social es perfectamente posible que Tarquinio se estableciera en Roma y que llegara a gobernar.

Tarquinio habría una nueva fase de la monarquía, pero no una fase etrusca. Ello no quiere decir que no hubiera presencia cultural etrusca. Los aspectos religiosos, se decía tradicionalmente, habían sido una copia de la religión etrusca, pero más bien hay que pensar en una influencia griega, la cual aporto tanto a Roma como a Etruria elementos religiosos similares.

Hay una serie de cambios en Roma en el siglo VII y VI, que tiene que ser von el desarrollo en toda Italia, más que por la presencia etrusca, puesto que tampoco se le puede atribuir a estos todos los cambios. Aunque es cierto que todos los símbolos de la monarquía son tomados de los etruscos, tales como lictores, toga pretexta, fasces, silla curul, el triunfo.

La arqueología da a conocer una comunidad independiente, con rasgos helenizantes, que participa en el cambio de mercancías. Hay que hablar, más bien, de interacción entre Roma y Etruria, influyéndose entre si. La conclusión es que Roma nunca fue una ciudad etrusca, sino un asentamiento latino con una población variada.

La tesis de Pinna, quien tiene una biografía Tarquinio, plantea la existencia histórica de Tarquinio. Al parecer si se puede afirmar que existió, pero no todo lo que se le atribuye es verdad. Además muchos de sus hechos se repiten en su hijo Taquinio el Soberbio. Considera imposible que Tarqunio Prisco iniciara el templo Capitolino, ya que se dice que este fue inaugurado en la República, y no parece factible que se estuviera 80 años construyendo el templo.

Se considera el reinado de este rey como la primera expansión  por los territorios aledaños. Pacifica a los sabinos, y obtiene victorias sobre algunas ciudades etruscas. En el interior de Roma reformó el Senado, que paso a tener 300 senadores. Los nuevos senadores eran miembros de familias que no pertenecían al Senado tradicionalmente, que eran conocidos como minores gentes, aunque este término no se sabe de dónde proviene, y al parecer sería un término posterior. De todas formas, lo que se estaba creando es una nueva aristocracia.

Este rey introdujo también las insignias etruscas, y realizó una reforma militar, multiplicando los efectivos militares a 6000 legionarios y 600 jinetes, aunque esto tan solo es especulación.

En opinión de Pinna, la triada capitolina sería una introducción de Tarquinio. La consolidación de la triada sería una maniobra para asentar su poder. Pinna ve muy importante el epíteto Iuppiter Rex, que en época republicana cambio a Iuppiter Optimus Maximus. De igual modo, el triunfo sería también introducido en este momento, aunque hay fuentes que atribuyen éste a Romulo.

La ceremonia del triunfo es por un lado una ceremonia de purificación, y por otro lado es una glorificación del vencedor, quien se pintaba con minio la parte visible de su cuerpo, ya que la figura de Jupiter en el Capitolio estaba pintada en ese color.

Los Ludi romani también se le atribuyen, construyendo el primer circo de Roma. Mommsen consideraba que estos habrían surgido como parte del triunfo. Mientras que Pinna dice que fueron instituido igual que el triunfo, para engrandecer al monarca.

En el campo religioso, se le atribuye una reforma del calendario, así como de los colegios sacerdotales, en especial las vestales. El objetivo era introducir en estos colegios a los miembros de las nuevas familias aristocráticas.

La vinculación de Tarquinio Prisco con estas reformas conduce a ver a Prisco como una nueva monarquía, dotada de un mayor poder. El gobierno de Prisco sería un punto de inflexión en la monarquía. No por ser de origen de etrusco, sino por una nueva monarquía en una dirección absolutista. Se presenta al monarca como el comandante supremo del ejército, juez, legislador y jefe religioso. Pero el monarca aumentó su poder en deprimiendo del Senado, y estaría aquí el origen del final de la monarquía.

 

Servio Tulio

Livio dice que entre Prisco y Tulio había una gran relación, pero este último no era etrusco. Llega al poder por una conspiración de los hijos de Marcio, que acaba con la muerte de Tarquinio. A Servio Tulio se le presenta como un rey reformista, al cual se le atribuye una ordenación censitaria de los ciudadanos romanos, que deben participar en el ejército con su propio equipo de guerra de acuerdo a su riqueza. Se trata de una reforma hoplítica, que sería la consecución de cambios sociales, especialmente el aumento de los ciudadanos. Es plausible que en el S. VI se produjera la reforma hoplítica, pero no de la manera en que las fuentes la presentan.

En estrecha relación con el nuevo ejercito hoplítico, se hizo una división social. Así, todos aquellos ciudadanos con capacidad suficiente para pagar su armamento, fueron integrados en la classis, los cuales integraban  la infantería hoplítica. Por debajo de la classis se encontraba la infra classem, estos eran los proletarii, los cuales no tenían tierras, y por lo tanto no podían costearse el equipo militar. Y por encima de la classis se encontraba la supra classem, los cuales podían costearse un caballo y servir en la caballería romana, estos eran los equites.

División censitaria en Roma

De acuerdo con esta nueva división, se formó unas nuevas asambleas, los comitia centuriata, en las que solo participaban la classis y la supra classem, que junto con la división por tribus, dejo a las curias sin ninguna utilidad, aunque no desaparecieron. Los comitia centuriata llegaron a estar compuesta por 193 centurias (18 estaba compuesta por la supra classem, 170 por la classis y 5 por la infra classem), aunque en origen eran 4 tribus urbanas y 16 rurales. Cada centuria valía como un voto, independientemente del número de personas que la compusieran. Por regla general, las últimas centurias, las de la infra classem, nunca llegaban a emitir su voto, puesto que se lograba la mayoría mucho antes de que les llegara el turno.

Sin embargo, si esta reforma fue tan temprana, no pudo ser tan compleja. Debemos entender que en principio existiría, tan solo, una división entre aquellos que podían costearse el equipo militar, y aquellos que no podían. El sistema se fue haciendo más complejo con el tiempo.

Tarquinio el Soberbio

A Servio Tulio -cuyo gobierno se encuentra en la parte central del siglo VI-, fue sustituido por Tarquinio el Soberbio, quien era hijo de Prisco.

Llegados a este punto, y haciendo cuentas de los reinados, se observa una incoherencia cronológica. Cornell observa que todos los reyes tienen un gran reinado, con un periodo de tiempo muy parecido. Además cree que Roma como civitas unitaria surgió en torno al 650 a.C, y que  tal vez en ese momento es cuando habría un monarca unitario. Con una cronología más corta se podría entender el reinado de siete monarcas, o también se podría entender que hubo más de siete.

Sea como fuere, Tarquinio el Soberbio es retratado como un tirano, que eliminó rituales, que iba acompañado de una guardia personal. Es decir, un personaje negativo, que concluirá con el fin de la monarquía, con un acontecimiento mítico.

El ejercito de Tarquinio, nos cuenta Tito Livio en su libro primero, comandado por el mismo, se encontraba sitiando una ciudad, y un hijo de éste -Sexto Tarquinio-, que había vuelto a Roma, viola a una joven patricia, Lucrecia. Sexto Tarquinio regresa al campamento, pero Lucrecia denuncia los hechos a su padre. Entra en acción  Lucio Junio Bruto, que conciencia a los ciudadanos en una reunión para expulsar a Tarquinio en el 509 a.C. Se decidió a partir de ese momento que no se volvería a elegir ningún monarca. Bruto y Colatino fueron los primeros cónsules, según nos dice la tradición romana. Comenzaba, así, la República o res publica, que se contraponía al regnum.

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