La venganza de los siervos- Julián Casanova

Julián Casanova, La venganza de los siervos, Crítica, Barcelona, 2017

Existe una tendencia en el mundo occidental a conmemorar acontecimientos pasados cuando se cumplen ciertos años desde que ocurrieron; en concreto, centenarios. Se ha contagiado esta tendencia a la propia historiografía desde hace unas pocas décadas, llenándose las librerías de novedades sobre estudios de aquellos hechos históricos que se celebran en un año concreto. Por tanto, en este año, 2017, en que se cumple el centenario de la Revolución rusa —uno de los grandes acontecimientos de principios del siglo XX—, los historiadores no han defraudado. Se han reeditado viejos clásicos o se han publicado nuevas obras con novedosas visiones, planteamientos e hipótesis. En este último grupo se inscribe el libro de Julián Casanova, La venganza de los siervos, el cual vamos a comentar en los siguientes párrafos.

Como ya nos tiene acostumbrado el autor, en este libro se une el rigor científico de la profesión de historiador y la divulgación, las cuales no están reñidas. De la unión resulta este magnífico libro que, sin llegar a las doscientas páginas, nos permite conocer los entresijos de lo que fue este gran acontecimiento que llevó a un país atrasado y dominado por los zares a un gobierno bolchevique: “En uno de los países más grandes del mundo, el poder pasó en un periodo muy corto de tiempo, en menos de un año, de una autocracia tradicional, que hundía sus raíces en el medievo, a los revolucionarios marxistas. El capitalismo y el mercado desaparición e instituciones básicas e históricas como la familia o la religión sufrieron una profunda transformación”.

Tanto se ha escrito sobre la revolución que existen muchas respuestas, muchas veces contradictoria, a las distintas preguntas, tanto a nivel general como en cuestiones más concretas.  Solo por citar alguna de las grandes cuestiones que los historiadores se plantean: ¿Por qué se dio concretamente en 1917?  ¿Los bolcheviques dieron en realidad un golpe de Estado en octubre o simplemente ocuparon un vacío de poder? Julián Casanova, por tanto, recoge todas estas preguntas y, citando a los principales autores, especialmente la bibliografía más novedosa, nos ofrece tanto las antiguas hipótesis como las nuevas tendencias, decantándose él mismo, como no podía ser de otra forma, por unas o por otras. Como apunta el autor, el objetivo que tiene es también poner al alcance de cualquier lector las últimas novedades publicadas en diversos idiomas. También nos ilustra continuamente con una multitud de fuentes directas, tanto de los grandes personajes que protagonizaron este periodo como de aquellos anónimos que representan las opiniones del pueblo.

En cualquier caso, la idea general que nos quiere transmitir es que no se trató de una única revolución —y no estamos hablando de que hubo dos, la de febrero y la octubre—, sino que esta revolución no tuvo solo un carácter político; también fue social, económica, cultural, etc. Claramente, presta gran atención no solo a los hechos, sino a la sociedad que fue la protagonista indiscutible. En este sentido, el autor da gran importancia al papel que jugaron las mujeres. Es quizás una de las partes más novedosas que nos puede llamar la atención.

El libro está estructurado en cuatro capítulos. El primer de ellos analiza la situación de Rusia previa a la revolución, que se puede resumir en la existencia de dos Rusias: una la oficial, la de la aristocracia y el zar; otra, la del pueblo. Allí observamos cómo y de qué manera aparecieron los distintos grupos de oposición, lo que fue la “semilla de la revolución”. Una semilla que brotó en 1917, tal y como se nos dice en el segundo capítulo, en donde se analiza como la Gran Guerra, el hambre y la miseria llevaron a la desaparición de la autoridad. En los otros dos capítulos están dedicados a la Revolución de febrero y a la de octubre respectivamente. En un epílogo el autor nos comenta cómo se estableció, finalmente, tras la toma del poder por los bolcheviques, una dictadura que caracterizó el resto de la historia de la URSS.

En cuanto al apartado de la conclusión, el autor titula estas como “Cien años después”. Sugiere este nombre que se va a recopilar el debate historiográfico que aparece a lo largo del libro. Sin embargo, se trata de un extenso resumen —si lo ponemos en relación con la brevedad del libro—  en el que incluso muchas veces parece más bien un “copia y pega” literal del resto de los capítulos.

No podemos dejar de mencionar, finalmente, que el libro cuenta con una útil e interesante bibliografía comentada en el que podemos encontrar alguno de los principales libros y artículos que nos permitirá adentrarnos en el tema con mayor profundidad.

En resumen, fácil lectura, gran síntesis, documentado y actualizado son algunas de las características que podemos poner de relieve.  Sin olvidar que los acontecimientos se cuentan desde el punto de vista social y que se pone gran énfasis en el papel que jugaron las mujeres en la Revolución rusa. A ciencia cierta, recomendable para todo aquel que se quiera adentrar en la complejidad de una revolución que cambió el mundo.

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