Los dioses micénicos

Zeus, Poseidón, Atenea, Hera, Ilitia, Artemis, Apolo, Ares y Dionisio, son los grandes dioses, de la religión griega clásica, que las tablillas micénicas mencionan, o al menos en muchos casos eso es lo que se piensa. Pero ya hemos mencionado que no hay que caer en el engaño, la presencia del mismo nombre no indica que sea el mismo dios. Otros dioses, en cambio, del panteón griego no aparece en ningún caso mencionados, tales como Afrodita, Hefesto y Hermes, aunque como veremos también se han dado múltiples hipótesis sobre si se les puede relacionar o no con los nombres mencionados en las tablillas. Y como no podía ser de otra manera, en las tablillas aparecen dioses, o en su caso términos de carácter religioso, que no aparecen posteriormente en la religión griega clásica.
Por otra parte, es también común que aparezcan dioses designados con nombres distintos, como por ejemplo potinija upojo y potinija pakijana. ¿Son dos diosas? o pueden ser dos personalidades de la misma diosa, o incluso el lugar en donde se las adora.  La investigación se puede complicar aún más cuando, en el caso del wanaka, la palabra designa al rey y al dios. En muchas ocasiones  es difícil o imposible distinguir nombres divinos de los humanos. Tal y como propone Lydia Baumback, el mundo micénico  no distinguía entre lo sagrado y lo profano, al igual que en otras tantas religiones de la antigüedad, lo que conlleva, en muchas ocasiones, a una mala interpretación de la documentación por nuestra parte[1].
Lo más prudente, de esta manera, es tratar de comprender el significado de los dioses y los mitos partiendo de los datos positivos, concernientes a cada momento histórico, de los que se puede disponer en cada momento[2], aunque en algún momento nos podamos ayudar en la religión griega clásica como he dicho anteriormente.
Así empezaremos ya a tratar sobre los dioses. Al menos 400 posibles dioses se han encontrado en las tablillas, aunque muchas parecen formas declinadas de estos o menciones religiosas que no tienen que ver con una divinidad. Pese a ello seguimos manteniendo un gran número de dioses, de los cuales la mayoría nos son totalmente desconocidos. Prestaremos importancia a los dioses de los que se tienen más datos y los dividiremos entre los que se ha podido identificar, al menos su nombre, con el de los dioses clásicos; los que existen ciertas dudas, y aquellos que no parecen tener una continuación en el mundo clásico.

Lo femenino minoico y lo masculino indoeuropeo

Era usual que los filósofos griegos empezaran sus explicaciones partiendo de un mito, empezaré por lo tanto con un mito para explicar la tradicional hipótesis del carácter femenino minoico con el masculino de los indoeuropeos. Se trata del mito clásico del nacimiento de Atenea, la cual nació de la propio cabeza de Zeus después de que éste se hubiera tragado a Metis en cinta. La diosa nació armada con escudo y yelmo[3]. Esta representación puede servir como metáfora de la unión del predominio de las diosas minoicas con el masculino de los indoeuropeos que daría lugar a la cultura griega.
Hay que tener en cuenta, que cuando se habla de un predominio de lo femenino de la cultura minoica, no se está diciendo, como afirmaron muchos autores, un predominio real de la mujer, sino que la cultura tenía rasgos que  particularmente se atribuye con la personalidad femenina, mientras que los rasgos de los griegos primitivos  trajeron desde el norte mantenía rasgos muchos más masculinos. El encuentro en la Península Helénica y en el Egeo de estas dos concepciones dio una mezcla cultural, la cultura micénica, en donde hubo un claro predominio de lo masculino frente a lo femenino[4]. Evidentemente, el mito del nacimiento de Atenea tan solo sirve de ejemplo, pues sería extremadamente erróneo creer que en aquel momento unos teólogos intentarán dar una explicación de sincretismo para dos sistemas religiosos distintos, sino que más bien el tiempo se encargo de ello, y pese a ello, como sucede en la mayoría de las religiones, existen diversas contradicciones debido a la unión de diversos sistemas religiosos.
Además, la Atenea que conocemos, siempre no fue así. Mucho antes, mil años antes de que la estatua de Atenea fuera esculpida por Fidias, la diosa protectora de Atenas ya existía. En las tablillas aparece como  Atana potinija[5], que junto con la asociación a los pájaros, en especial a la lechuza, permiten ver la antigüedad, que incluso debe ir más allá de la época micénica como demuestra la serpiente pitón que sobrevive desde los días en que la diosa era identificada con la serpiente protectora de la casa y el palacio, y su interés era mayor en la tierra y en la vida física que en el cielo y en la luz del pensamiento.
El nombre de Atana potinija ha dado mucho que hablar. Tradicionalmente se ha considerado que la palabra potinija significaba, y de hecho parece que sí: Señora, y que Atana sería el genitivo, viniendo a significar algo como Señora de Atenas. Es habitual encontrar otras diosas que llevan la palabra Potinija: Upojo Potinija, Dapu2ritojo Potinija. Sin embargo esto nos está diciendo que el genitivo Atana es un topónimo, y que las tablillas que nos da la información se encuentra en Knossos, lo que ha llevado a pensar que en origen, Atana podría significar “santuario”[6].
Sin embargo, dudoso también es la palabra Potinija. Esta palabra nos la encontramos cinco veces en tablillas de Knossos (Atanapotinija y Dapu2ritojo Potinija), doce en Pylos (Potinija Asiwija, Potinija Iqeja, [Po]tiakee Potinija, newopeo potinija,  Upojo Potinija) y dos en Micenas (sitopotinija). Sin entrar en el análisis de cada una de estas supuestas diosas, haré solo referencia al término Dapu2ritojo, que ha sido traducido como Laburinthoio, es decir, “Laberinto”. Se trataría por lo tanto  de la advocación de Nuestra Señora del Laberinto, algo que ha dado mucho que hablar, puesto que se podría estar refiriendo al palacio de Minos, y quizás el inicio del mito del minotauro, mito que no tiene porque ser minoico, ni siquiera micénico, sino que se formaría en una época posterior.
Lo que parece claro es que Potnia o Potinija tiene una procedencia minoica, y que tiene una vinculación con la diosa Tierra, típica del mundo minoico. Que Potnia tuviera algún tipo de relevancia en la cultura minoica es independiente de que en época micénica esto fuera así, al igual que luego la palabra acompañará al nombre de diversas diosas. Si observamos  la representación del fresco de Micenas, la diosa lleva el típico tocado minoico, indicio de que nos encontramos ante un sincretismo minoico-micénico con continuidad del culto a la vieja Madre  Tierra, la Gran Diosa minoica[7]. La gran importancia que se prestó a Potnia como una única diosa, casi comparándola con la Virgen cristiana, hicieron pensar a muchos que estaríamos ante una religión casi monoteísta.
Sin embargo tampoco conocemos la religión minoica, la cual necesitaría un estudio aparte de la religión micénica. En el caso de que la religión micénica tuviera puntos de continuidad con la religión minoica, tal y como defiende Vermeule[8], también habría muchísimas más características que la separarían. Caer en el error, como ya se ha hablado, de creer que religión micénica y minoica podían ser lo mismo, así lo había creído Nilsson, viene dado al estudiar solo las características artísticas de ambas civilizaciones, las cuales no difieren mucho, pero que no implica una misma religión, tal y como han demostrado las tablillas.
Tengamos también en cuenta, que hay elementos que aparecen en Creta, pero que en cambio no en el continente, y aquellos elementos tales como dobles hachas, cuernos de consagración que parecen semejantes, no tienen por qué tener el mismo significado para la religión minoica que para la micénica, es decir, en su mayoría serían meros motivos iconográficos.
Y tampoco tenemos datos de la religión  de la Grecia neolítica para afirmar, tal  como lo hacía Taylor, que las deidades indígenas, de carácter femenino, siguieron manteniendo una gran fuerza en la religión micénica. Taylor utilizaba un método estrictamente arqueológico, y observaba que la existencia de un gran número de representaciones de serpientes era una muestra de vitalidad de la vieja religión indígena. Además, si tomamos como verdadera la hipótesis de que los primeros griegos llegaron en el Neolítico Tardío, la religión debía ser muy semejante, pero tampoco sabremos las semejanzas o las diferencias[9], y las representaciones de serpientes se encuentran también en la religión minoica como demuestra las estatuillas de varias diosas del palacio de Knossos.
Otro de los caminos de investigación que se han abierto ha sido el de observar igualdades entre dioses micénicos y dioses de Anatolia, así por ejemplo Potnia Iqeja, mencionada antes, según Gérad-Rousseau[10] se podría vincular con la diosa hitita Askasepa (genio del Aka), asociada también al caballo.  Sin embargo, aunque pueda existir una base para realizar este tipo de argumentación, no deja de acarrear cierto riesgo, y aunque las interpretaciones filológicas fueran ciertas, de nuevo volveríamos al problema, de que la idea que pudieron tener de un dios los hititas, no corresponde con la idea que los micénicos pudieran tener de ese mismo dios.
Aunque a estas últimas hipótesis les podamos dar mayor veracidad, no podemos creer en absoluto la propuesta de Astour[11], que partiendo del inicio de los estudios de la filología semítica, puso de manifiesto  la posibilidad  de que la mitología y toponimia micénica provenía de asentamientos de emigrantes cananeos y fenicios en Grecia. Pero partía de datos únicamente arqueológicos, puesto que la aparición de materiales de estos pueblos en Grecia, no implica la existencia de colonizaciones, tan solo a intercambios. Aunque es evidente que estos intercambios comerciales ponen de manifiesto contactos entre pueblos del próximo oriente, lo que hacía también una relación cultural. Es innegable que los micénicos pudieron importar arte, iconografía, y con ello también mitología que los propios comerciantes podían contar, pero esta mitología siempre será entendida por los micénicos de acuerdo a su propia religión, y en su caso la adaptaran a ésta.

Posedao y el santuario de Pylos

Posedao ha sido identificado como Poseidón, pero en época micénica aparece como un dios asociado al caballo y al toro y como señor de la tierra, sin que exista ninguna vinculación con el mar[12]. Pese a ello, en época clásica aún se recordaría esta función, aunque interpretada de otra forma, con el sacrificio de caballos al dios. El nombre queda bien atestiguado en las tablillas de Pylos, así como en diez fragmentos en Knossos. Así como otras formas declinadas de la palabra como Posedaono en genitivo o Posedaone en dativo.
El predominio que parece que tiene este dios en las tablillas de Pylos queda atestiguado por los datos que nos da Homero en la Odisea, en uno de cuyos pasajes se nos habla que se sacrificaron, en Pilos, unos toros cuando llegó Telémaco[13]. El predominio de Posedado en este lugar ha sido confirmado también directamente por la arqueología, que ha confirmado la existencia de un santuario,  a este dios, llamado Posidaijo, que es mencionado también en una de las tablillas[14], así como otras que menciona la existencia de más santuarios en Pylos a Poseidón. Y en  otra de las tablillas aparece ligado al palacio[15].
De su culto conocemos poco, tan solo que era destinatario del aceite durante la ceremonia de reketoroterijo. Lamentablemente desconocemos más acerca de que consistía este lectisternio. Aparece frecuentemente como beneficiario de un domoso, que posiblemente indique donación, que parece ser fueron pagadas por diversas personas. Sin embargo  Gérard-Rousseau[16] no cree que se trate de algún tipo de tributo a la deidad. El término ha sido discutido y se han dado diversas hipótesis, sin que se haya podido demostrar ninguna, aunque quizás se pueda observar en este dios algún tipo de deidad relacionada con la propiedad de la tierra.
Otra de las palabras que aparecen asociada a este dios es la de Posidaeja[17], la cual parece designar a una diosa, que ha siempre vista parece la parte femenina de Poseidón.  Sin embargo, de ser una diosa, en la religión griega no aparece atestiguada.  Y su vinculación con Poseidón es difícil de atestiguar, puesto que en la tablilla donde se menciona a la diosa no aparece Poseidón ni tampoco se la relaciona con el santuario de éste. Sin embargo Posidaeja puede ser que no corresponda ni siquiera a una deidad y se trate de una declinación de Posidaijo[18].
Pero Poseidón no es el único dios que aparece en ocasiones nombrado con un femenino. Por ello se han dado otras hipótesis tales como que carecieran de sexo en concreto, aunque no es muy probable que esto fuera así. Más probable es que cada dios tuviera una compañera, a la que se designa con su mismo nombre pero en femenino. Sin embargo esta hipótesis tampoco se sostendrían, si por ejemplo analizáramos el caso de Diwe, que ha sido identificado con Zeus, también tiene una palabra para designar a una posible compañera: Diuja. Podríamos pensar, que efectivamente, se tratara de la compañera de Zeus, pero resulta que Zeus aparece asociada con Era, identificada con la Hera clásica[19]. Aunque quizás esta asociación pueda ser posterior, incluso que hubiera sido forzada por el palacio[20]. Efectivamente, la única asociación de Zeus con una diosa no solo es con Era. En el antiguo oráculo de Zeus de Dódona, Zeus aparece asociado como consorte de  Dione, que podría ser la Diuja micénica.

La articulación del panteón micénico

Hasta ahora hemos visto la existencia de unos dioses, cuyos nombres se mantendrán en el panteón clásico, y otros que no tendrán una continuación. Pero por separado los dioses no tienen mucho sentido. Debemos ver así como se articulan, o al menos intentarlo, estos dioses.
Nilsson aludía que si el panteón clásico estaba articulado de una forma monárquica, con un dios que era el rey de éstos: Zeus, ello indica que se remontaba a una época en que la sociedad estaba organizada por la monarquía, y que por lo tanto el panteón micénico también lo estaría. Si bien, la organización del panteón clásico se podría explicar por los propios caracteres de la sociedad helena de la época oscura y tal y como se ve en los poemas homéricos. Aunque no es descabello, como dice Nilsson, que los panteones estén organizados con una forma monárquica, al fin y al cabo las religiones las crean las sociedades y es lógico pensar que la organización de la tierra se refleje en la organización celestial.
Tan solo se conoce un panteón de época micénica, el de Pylos, a partir del santuario de Pakijana, antes ya mencionado. Sin embargo, pudieron, de hecho existieron, diversos panteones, que aunque en semejanza, no debían de ser iguales, al igual que en época clásica, existían diversos mitos que relacionaban a unos mimos dioses.
Pero el panteón que conocemos de Pylos tampoco es del todo esclarecedor, pues se parte del santuario de Pakijama, en el que aparece el dios Poseidón y con Potnia, que algunos autores han identificado con Demeter por ser hippia, es decir por tomar forma equina, y porque conocemos en época posterior la unión de Poseidón con una Demeter equina en Mesenia.  Pero junto a ellos aparecen diversos dioses locales cuyos cultos debieron entrelazarse de diversos modos. Sin embargo, aunque pueda parecernos a simple vista que Poseidón podía ocupar la cúspide del panteón divino, ello a mi juicio, ni se puede dar por seguro ni se puede desmentir. En primer lugar porque el santuario está dedicado a Poseidón entre otros muchos santuarios que pudieron existir,  y por lo tanto en su santuario Poseidón era el protagonista.
Zeus, el que será el rey de los dioses, aparece en las tablillas del santuario[21] como un dios más, mencionado como Diwo o su forma en dativo Diwe. El análisis filológico del nombre parece indicar que se trata de una divinidad que los propios indoeuropeos trajeron consigo.
Sin embargo cabe la posibilidad de que Poseidón hubiera sido el dios principal en algún panteón, y que Zeus lo pudiera haber sido en otro. Quizás el mito posterior, en el que se dice que tras la muerte de Cronos, Poseidón, Zeus y Hades lanzaron a suertes sobre donde gobernaría cada uno, sea tan solo un sincretismo para que dioses anteriormente predominantes pudieran mantenerse.
Además de Poseidón y Potnia, aparecen otras diosas tales como posidaeja, pere, ipemede, era, diuja, manasa, dopta  doqeja. Y entre los dioses nos encontramos con areja emaa2, Ares, y Dionisio y otros nombres de dioses menos conocidos de los que solo podríamos decir el nombre: Trisheros y dipisijo.
Emaa2, que aparece mencionado en una tablilla en Knosos y en  tres en Pylos, ha sido tradicionalmente identificado con Hermes[22], en una traducción que más o menos vendría a decir “Hermes areios”. Sin embargo existen serias dudas sobre si se puede hacer esta identificación. Gerad-Rousseau nos dice que el lugar que ocupa este nombre  en las tablillas micénicas no designaría a un dios Hermes sino más bien una función desprovista de carácter divino[23].
Diwonusojo ha sido identificado, y al parecer positivamente, con Dionisio. A partir del estudio de las tablillas se nos presenta como una divinidad popular, al igual que lo será posteriormente, pero también  adorado por las clases superiores[24].
Demeter también se ha intentado identificar, según Rocchi, partiendo de una tablilla de Tebas con el texto: potinija wokode, akerita 2 kn. Detemer aparecía bajo la eclipse de Thesmophoros. Se apoya, además, en la identificación de  Demeter Thesmophoros basándose en que según Pausanias[25], y otras fuentes, señala la existencia de un santuario de esta diosa en la casa de Cadmo de la Cadmea tebana. Y dado que bajo ella se halla la acrópolis micénica, y dada la semejanza entre este héroe y Demeter, ya que ambos son fundadores e instauradores de la civilización, se podría establecer esta identificación, aunque evidentemente es demasiado arriesgada, y se utiliza tan solo un método retroactivo del Demeter clásico, una divinidad, por otra parte, bastante compleja en época clásica. Sin embargo, las funciones del Demeter clásico se pueden ver más o menos representadas en la Señora de las mieses y la de los caballos, y se ha querido ver también a su hija Perséfone en la deidad que se transcribe como peretwa.
Otra identificación bastante polémica es la de Afrodita. Según Pugliese Afrodita no es una deidad oriental como tradicionalmente se propone, sino que surgiría a partir de cultos cretenses específicos en los que se asocia con Ariadna[26], la hija del rey Minos. De esta forma propone la hipótesis de que esta diosa, asociada a la montaña y a la fecundidad puso ser la famosa señora del laberinto: dapurtojo potinaja, que pasaría posteriormente a Ascalón con las migraciones de los pueblos del mar, y de allí, que será el lugar de culto más antiguo[27], a Chipre.
En Knossos encontramos diosas que no encontramos en el continente,  que pueden ser diosas del antiguo panteón minoico: qerasija, que ocupa la posición más prominente, como puede verse en las ofrendas mensuales de aceite perfumado que hace el palacio y que, en su forma más simple, establece la distinción de una ofrenda dedicada a “todos los dioses” (pasiteoi) y otra a qerasija, las dos de la misma entidad. Dado que Therasia era otro nombre antiguo de la isla de Tera, esta Kwherasia puede ser la diosa de aquella isla, de modo que su importancia en el culto Knossio puede ponerse en relación directa con el recuerdo del cataclismo de la isla y una finalidad evidentemente apaciguadora[28].
En la tablilla Gg 705.1 se asienta la remesa de una jarra de miel  “a Amnisio, para Ilitía”. El nombre micénco de la diosa es ereutija y se trata de la misma diosa llamada Eileithuia en la Odisea: “Y se detuvo en Amnisio, donde la cerna de Ilitía, en varaderos poco practicables, y a duras penas escapó de las galernas[29]. La caverna se encuentra en las colinas tras la playa de Amnisio y recibía culto en la edad del bronce. Su nombre tiene que ver con una base indoeuropea que significaba “libre de carga” y explica la función de la diosa como partera. Recibe ofrendas de lana en tres documentos de Knossos, aunque su finalidad puede ser otra que la meramente religiosa.
A partir del estudio de todos estos dioses y basándose en la tableta  Tn 316 de Pulos, Faure[30] llegó a una hipótesis por la cual creía que el panteón del santuario de Poseidón, y por extensión, también al panteón micénico estaría dotado de una estructura trifuncional indoeuropea, articulándose los dioses del siguiente modo: un primer grupo que constituiría la familia celestial, dioses de los reyes y sacerdotes: Zeus, Hera y Dionisio. Un segundo grupo estaba constituido por Ares, Peresa, Ipedemeya, Diwya y Trisheros, que tendrían una función guerrera. Finalmente un tercer grupo, que serían dioses de las técnicas, la navegación etc: Potnia, Atana y Posidas.
Es evidente que la hipótesis, aunque remotamente fuera cierta, en ningún momento se podría corroborar, ya que en primer lugar nada conocemos de la función de los dioses a ciencia cierta, tal y como hemos venido hasta ahora. Lo que se conoce solo son hipótesis, y más allá de los meros nombres de los dioses nada es cierto del todo. Además, reducir las funciones a tres es algo demasiado siempre. Si observamos la mitología clásica, definir a Ares como el dios de la guerra sería caer en un error, aunque bastante común, puesto que no solo es un dios guerrero, es un dios dominado por la Hybris y el furor beli.
Tenemos que tener en cuenta que hasta ahora hemos hablado del panteón que aparece en Pilos, que no quiere decir que sea el único panteón posible, de hecho sabemos que no lo fue y que a diferencia que en la Grecia clásica en donde en panteón es más o menos homogéneo, en época micénica debió de diferir bastante de una ciudad a otra, o al menos de unos territorios a otros.
Pero en general, se podría concluir en que poco se puede conocer sobre las divinidades, y a lo mucho que podemos llegar es a determinar si los dioses son mayores o menores a partir de su presencia den las tablillas y de templos y santuarios dedicados a ellos. Sin embargo, tampoco poseemos toda la información para afirmar con rotundidad que unos dioses hubieran tenido mayor importancia que otros. Otro procedimiento para averiguar esto podría ser mediante el estudio de las ofrendas de aceite[31] y otros productos recogido en las tablillas. Unas cantidades mayores de productos determinarían que nos encontramos ante un dios más importante que otro que recibe menores cantidades, aunque continuaríamos con el problema de que tampoco tenemos todas las tablillas.

¿Divinidad de las monarquías micénicas?

Evans creía que la monarquía de Knossos, así como la de otras ciudades micénicas, tenía un carácter divino, creyendo además que el palacio era al mismo tiempo un templo, al no haberse encontrado en aquella épocas evidencias de templos. Sin embargo, el hallazgo de santuarios y templos dentro de los propios conjuntos palaciegos ha echado abajo esta teoría, ya de por sí endeble.  Sin embargo, aún muchos son los que mantienen esa idea, e incluso la ven reflejada en las tablillas. Walcot[32], por ejemplo, que hubo tal influencia egipcia como para que el wanax micénico adoptara la idea de un dios vivo en su persona, apoyándose en que se aprecia una vinculación entre el rey y la Potnia, o en el caso de Pilos con Poseidón. Pese a ello, la hipótesis no puede darse en ningún caso por cierta.
Otro de los aspectos que se ha intentado ver en la monarquía, es la de un rey-sacerdote, que quizás pueda ser más creíble, incluso lógico. Por ejemplo, en la fiesta del Tonoerijo, de la que hablaremos más adelante, el rey tiene una clara función cultual en la celebración. Aunque en el artículo de Bermejo y Reboreda afirmen que la existencia de un cuerpo de sacerdotes[33], de los que también hablaremos, impiden que el rey fuera sacerdote, ello no tiene nada que ver. La mayoría de las monarquías próximo orientales el rey tenía una función sacral, y si lo comparamos, aunque solo sea de ejemplo, con la monarquía romana, observamos que el rey tenía funciones sacerdotales, que una vez instaurada la República recayeron sobre el rex sacrorum.
NOTAS
[1]BAUMBACK, L., The mycenaean contribution to the study of Greek religion in the Bronze Age, SMEA, XX, PP157
[2] BERMEJO BARRERA Y REBOREDA MORILLO (1993) p. 43
[3] HESIODO, Teogonia 886-900; PÍNDARO, Odas olímpicas VII 34 y ss; APOLODORO,  I, 3,6
[4] HAWKES (1968), pp. 18-19
[5] V 52
[6] GÉRARD-ROUSSEAU (1968), p 45. Según hipótesis de W.K.C. Guthrie, en Wörterbuch der griechischen Eigennamen, Graz, 1959, p 23
[7] RUIPEREZ y MELENA (2005), p. 185
[8] VERMEULE, Greece in the Bronze Age, Chicago, 1964, p 291. Defiende esta hipótesis también Robin Hägg y Duhoux.
[9] BERMEJO y REBOREDA (1993), p. 55-56
[10] GÉGARD ROUSSEAU, Connection in religion between the Mycenaean World an Anatolia, En Broze Age Migrations in the Aegean, p. 166
[11] ASTOUR, Hellenosemitica. An ethnic and cultural study in Est-semitic Impact on Mycenaean Greece, Leyden, 1967
[12] SCHACHERMEYR, Poseidon und die Enstehung des griechischen Götter glaubens, München, 1950
[13] Odisea III, 5 ss.
[14] Tn 316 v.1
[15] Fr 1219
[16] GÉRAD-ROUSSEAU (1968), P 183 ss
[17] PY Tn 316.2
[18] HEUBECK, Posidaeja et Posidaijo, en Indogermanische forschungen, 66 (1961) p. 81
[19] BERMEJO BARRERA, REBOREDA MORILLO (1993), p. 49
[20] ADRADOS (1972), p. 189
[21] Tn 316 v.10
[22] Defienden esta hipótesis M. Ventris y J. Chadwick
[23] GÉRARD-ROUSSEAU (1968), pp. 85 ss
[24] PRIVITERA, Dionisio enlla societa micenea, Atti e memorie, II, pp 1027-1032
[25] Pausanias IX, 8, 1
[26] Plutarco, Teseo 20-21
[27] Herodoto I, 105
[28] SANCHEZ RUIPEREZ y MELENA JIMENEZ (2005), p. 187
[29] Odisea, 19.188 y ss.
[30] FAURE, Crete et Mycènes. Problémes de mythologie et d’histoire religieuse. En Dictionnaire des Mythologies. p 520 y ss
[31] SANCHEZ RUIPÉREZ, MELENA JIMENEZ (2005), p 192
[32] WALCOT, The divinity of the Myceanaen King, SMEA, 1967, p. 55
[33] BERMEJO BARRERA y REBOREDA MORILLO (1993) p. 54