Los últimos Antoninos

Durante los principados de Marco Aurelio (161-180) y Cómodo (180-192), los últimos Antoninos,  se manifiestan deficiencias tanto en la forma política imperial, así como en el sistema defensivo, que provocó el fin del buen gobierno de los anteriores Antoninos, y de aquel Imperio, que según Elio Aristires, era la casa común  de todos los civilizados, caracterizado por la unidad política, homogeneidad cultural, la libertad, con un ejército defensivo, vigilante pero no opresor.

MARCO AURELIO

Marco Aurelio tendrá que hacer frente a importantes invasiones en las fronteras del Imperio. Básicamente su reinado estuvo cubierto por diversas guerras que se suelen dividir en dos etapas. Una primera etapa, del 161 al 166, comienza con la invasión parta de Armenia, Capadocia y Siria, lo que demostraba la debilidad defensiva romana. No había precedente de una campaña contra la provincia de Siria, aunque no eran campañas de conquistas. La respuesta fue que Marco Aurelio  encomendó el reponer la situación a Lucio Vero y Avidio Casio. Lucivo Vero era copríncipe con Marco Aurelio, ya que Adriano, antes de morir obligó a Antonio Pio a adoptar a ambos. Lucio Vero logró recuperar rápidamente Siria y su capital en el 163, mientras que Avidio Casio, gobernador de Siria, fue el encargado de llevar a cabo una expedición de castigo que le llevó al interior de Mesopotamia llegando hasta Media en el 166. Conseguida la paz, Avidio Casio obtuvo un mando militar sobre todas las provincias de oriente, por lo que su mando era superior al de todos los gobernadores de oriente.
Marco Aurelio

Terminada esta campaña, se abre una nueva etapa, del 167 al 180, en el frente occidental, dividida en dos partes. La primera del 167 al 175 y una segunda del 178 al 180, produciéndose entre ambas el intento de usurpación de Avidio Casio. En el 167 los marcomanos cruzaron el Danubio, llegando hasta Aquiledia en una expedición de saqueo, pero Marco Aurelio se puso al frente de las legiones frenándolos. Se creó una prefectura, prefectura Italiae e Alpium, una zona defensiva donde se apostaron  dos legiones, pero ello suponía retrasar la frontera.

La primera fase terminó en el 175 con una paz, precipitada y mal resulta, por la cual los germanos no formarían alianzas entre ellos, y el compromiso de estos a no ocupar una banda de 7 km al norte del Danubio. Se llegó a este acuerdo porque ese año Avidio Casio se había proclamado emperador en Oriente diciendo que Marco Aurelio había muerto. Avidio Casio fue declarado enemigo público y sus propios soldados lo derrocaron.
En el 178 Marco Aurelio realizó una nueva estrategia que comportaba conquistar territorio, y crear dos nuevas provincias al norte del Danubio: la Marcomania y la Sarmacia, pero no se cumplió el objetivo ya que en el 180 Marco Aurelio murió debido a la peste.

CÓMODO

Cómodo tomó el trono tras la muerte de su padre, en un momento tenso en la frontera danubiana. Cómodo dio un periodo de paz, después de una rápida campaña, imponiendo un acuerdo sobre Cuados y Marcomanos, quienes se comprometían a devolver prisioneros y desertores, pagar un tributo anual a Roma y enviar tropas y soldados. Solo podían reunirse una vez  bajo supervisión mensual de un centurión romano, y tener una zona desmilitarizada. Cómodo  también cambió cosas en el interior de las provincias fronterizas: duplicó las legiones de Dacia, los tres distritos de la provincia fueron reorganizados en dos, y se elevó el rango del gobernador a consular. Se estableció una legión en Retia, concretamente en Castra Regina, y otra en Lauriacum. Los mayores cambios fueron en Panonia que pasó de tener dos legiones a cuatro. Cómodo retomó, también, el procedimiento antiguo de las deportaciones de población potencialmente peligrosa. Este sistema defensivo se mantuvo hasta el 233.
Cómodo

Pero esta reorganización, con aumento de legiones, conllevaba un aumento del gasto en un sistema financiero en un precario equilibrio. Los gastos del Imperio se dividían en: mantenimiento de la plebe romana, pago de altos funcionarios, y gasto militar. Éste último era el más voluminoso. El ejército estaba  compuesto por unos 450.000 individuos movilizados: 200.000 legionarios, entre 100.000 y 200.000 auxiliares, la elite militar (unos 10.000 entre cohortes urbanas y pretorianos), los efectivos de las flotas con unos 45.000 individuos entre la flota del Miseno, Rávena, Siria y el canal de la Mancha.

Por otra parte, los ingresos los aportaban fundamentes las provincias, en especial las zonas rurales, pero la tasa que Roma imponía era del 10% de la producción, que estaba bastante moderada, ya que los campesinos tenían, también, que ser capaces de pagar la renta por las parcelas a sus propietarios, y estos a su vez, eran las elites ciudadanas que financiaban los gastos de las ciudades. El sistema financiero, por tanto, era débil y no estaba preparado para una reducción de ingresos o un aumento de los gastos.
A partir de los años 60, del siglo II, crecieron los gastos militares como consecuencia de la guerra en Oriente y el Danubio. Ese aumento coincidió con una disminución de los ingresos, debido a las dificultades de la recaudación en las provincias afectada por los problemas militares; por una crisis productiva general en el Imperio Romano; una drástica disminución de la mano de obra, producida por las bajas en el frente; y por la peste antonina. Esta peste se conoce por historiadores del siglo III, quienes dicen, entre ellos Casio Dion, que en solo un día murieron en Roma 2.000 personas.
El número de contribuyentes, por tanto, disminuyó, y se produjeron fugas de campesinos que debían asumir el impuesto de los campesinos muertos. Teniendo en cuenta el índice de natalidad, y el índice de vida, hubieran sido necesarios 75 años para recuperar los niveles anteriores a la peste antonina. Hubo una reducción del denario en plata, que tampoco sirvió para pasar la crisis. Las devaluaciones ya habían comienzan con Marco Aurelio, lo que produjo un aumento de precio y la petición de los soldados de un aumento de sueldo.
Pero hay que responsabilizar a Cómodo de la crisis política que acabo con su propia muerte. Cómodo había instaurado una autocracia, con una mezcla de la política de Calígula y Nerón. Para atraerse al pueblo  celebró juegos, en donde participaba, incluso con la vestimenta de los gladiadores. Se autoheroizó religiosamente, se identificó con Hércules, abrigándose con la piel de león.
Llevo una política antisenatorial, con juicios sumarísimos y confiscación de bienes, que provocó varios conjuraciones contra él, en una de ellas incluso estuvo implicada su propia hermana. La conjura definitiva tuvo lugar el 31 de diciembre del 192, en donde estaba implicado, entre otros, el prefecto del pretorio, y también una de sus concubinas, la cual enveneno el vino que tomó Cómodo, aunque antes de que le hiciera efecto vomitó, lo que hizo que los conjurados  llamaran a un atleta para que lo estrangulara. Murió, así, de forma indigna, terminando la dinastía Antonina y cien años de estabilidad.