Novelas sobre la Edad Moderna

Italia

Podemos empezar la selección de novela histórica basada en la Edad Moderna con una familia que se encuentra a pie entre esta y el final del medievo. Estoy hablando, claramente, de los Borgia, que ha tenido en los últimos tiempos un amplio tirón, después de que se hayan realizado varias producciones en la gran y pequeña pantalla. Así, sobre el fundador de la dinastía, Alonso de Borja, tenemos A la sombra de un destino, de Luis Gómez-Acebo. Le siguen otras tantas, ya con los Borgia en la Italia renacentista: Los Borgia, de Puzzo, y Los Borgia, de Juan Antonio Cebrián. Especial interés han mostrado los novelistas por Lucrecia de Borgia: Lucrecia de Borgia. La hija del papa, de Genevieve Chauvel; y Lucrecia Borgia, de Agustín Laforet. De cualquier forma, el papado es el punto central de varias novelas: El rinoceronte del Papa, de Lawrence Norfokl.

 

La Florencia de los Medici: Una misa por los Medici, de Richard Dubell; Los cañones de los Medicis, de Martin Woodhouse y Robert Ross; Maquiavelo: el complot, de Magdalena Lasala.

La serenísima República de Venecia en pleno Renacimiento: La trilogía de Thomas Quinn, Los venecianos, compuesta por: El león de San Marcos, La espada de Venecia y un tercero que está todavía por editar. También en Venecia, ya en el siglo XVII, Los zapatos de Murano, de Miguel Angel Fernández-Pacheco. En ese mismo siglo, Conspiración en Venecia, de Yael Guiladi; y O papa o rey, de Alfred Shmueli, acerca de Venecia y la lucha con el papado y la Guerra de los Treinta Años.

En otros lugares de Italia en el siglo XVI, Bomarzo, de Manuel Mujica Láinez, sobre el duque Pier Francesco Orsini. En el siglo XVII se desarrolla la obra de Laszlo Passuth, El músico del duque de Mantua; y La máscara de los Gonzaga, de Clare Colvin, que se desarrolla en Mantua.

Continuando en la Italia del Renacimiento, los artistas de esta época también tienen su sitio: El secreto de Mona Lisa, de Dolores García, sobre la vida de Leonardo da Vinci, así como El judas de Leonardo, de Leo Perutz; y El romance de Leonardo, de Dmitri Merezhkovski . Imperia, cortesana romana, de Passuth, sobre el pintor Rafael, y acerca del mismo personaje: La agonía y el éxtasis, de Irving Stone. Botticelli. Retrato en claroscuro, de Sophie Chauveau. Otros artistas, aunque ya de época barroca, también son protagonistas, como El alquimista holandés, de Isabel Abenia, que toma la figura del Bosco para adentrarnos en una esfera de religiosidad, superstición, brujería y alquimia. Y ya que nos salimos del mundo italiano, La joven de la perla, de Tracy Chevalier, que se desarrolla en torno a la obra pictórica que da nombre a la novela en la holandesa ciudad de Delft.

 No podemos dejar de mencionar la pequeña obra de Marguerite Yourcenar: Ana, soror… acerca del incesto.

España

Si España fue durante la primera mitad de la Edad Moderna la principal potencia, parece lógico que buena parte de la novela histórica de este periodo se centre en España, incluso en los momentos de su declive político. La enemistad entre Fernando el Católico y Felipe el Hermoso: Sobra un rey, de José García Abad . La expulsión de los judíos a finales del siglo XV y la convivencia entre estos y los cristianos queda reflejada en El último judío, de Noah Gordon. La España del siglo XVI, bajo el reinado de Carlos V, tenemos la obra de Samuel Shellabarger: Capitán de Castilla; y La conspiración de Yuste, Víctor Fernández Correas , sobre una conspiración para matar al monarca. También bajo este monarca tuvo lugar el movimiento de los comuneros en el que se inspira María Teresa Álvarez para escribir La comunera de Castilla. Del hijo bastardo de este rey, don Juan de Austria, podemos destacar Jeromín, de Luis Coloma; que también es protagonista en La visita en el tiempo, de Arturo Uslar Pietri; y en Juan de Austria, de Ángel Martínez Pons. Acerca de la princesa de Éboli, la novela de Kate O’Brien, Esa dama, al igual que la de Almudena Arteaga: La princesa de Éboli. Sin salir de la época de Felipe II, El príncipe rebelde, de Manuel Fernández Álvarez, acerca de la conspiración del príncipe Carlos contra su padre Felipe II. También en el periodo de este, las dos novelas de Carlos Carnicer bajo el título de Forcada, un espía español al servicio de Felipe II: El secreto de la reina virgen y La cruz de Borgoña, así como El diamante de la reina, de Mari Pau Domínguez, acerca de la reina de Felipe II, Isabel de Valois. Sobre uno de los principales protagonista de la época, el duque de Alba, Sangre y honor, de Juan Carlos Losada; y El Gran Capitán, de Juan Granados.

Para la alta sociedad española del siglo XVII, en visión caricaturesca, Crónica del rey pasmado, de Gonzalo Torrente Ballester. En este mismo siglo, bajo el reinado de Felipe IV, El demonio de Lavapiés, de Pedro Herrasti . Acerca de la guerra con Flandes, la ya famosa novela de Arturo Pérez-Reverte, El capitán Alatriste. Y para acabar la dinastía de los Austrias, una obra de Ramón J. Sender: Carlos Rex.

Abriendo la monarquía de los Borbones, Felipe V, el rey que reinó dos veces, de Henry Kamen. Adelantándonos un poco en el tiempo: La traición del rey, de José Gil Soto, sobre Godoy.

 

América latina y descubrimientos geográficos

El Nuevo Mundo y su descubrimiento, desde luego, siguiendo con la temática española, también ha dado un buen número de obras literarias: El corazón de piedra verde, de Salvado de Madariaga, acerca del descubrimiento del Nuevo Mundo. Vigilia del almirante, de Augusto Roa Bastos, sobre Colón y el mundo indígena, así como Memorias del Nuevo Mundo, de Homero Aridjis.

La conocida obra de László Passuth, El dios de la lluvia llora sobre México, sobre Hernán Cortés. La búsqueda del Dorado organizada por Pedro de Ursúa queda reflejada, de nuevo, en la obra de Ramón J. Sender, La aventura equinoccial de Lope de Aguirre. El corazón del océano, de Elvira Menéndez, sobre la llegada de mujeres a las colonias.

En la Lima del siglo XVIII de desarrolla la obra de Thornton Wilder: El puente de San Luis Rey.

El siglo XV se caracterizó por una serie de descubrimientos, entre ellos la ya mencionada América, pero hubo muchos más: El informe Manila, de Pemón Bouzas, sobre Isabel Barreto y sus viajes en busca de la ruta de las especies. En busca del unicornio, de Juan Eslava Galán, sobre un ficticio viaje a África de un castellano en tiempos de Enrique IV.

 

Inglaterra

Sobre la Inglaterra de este periodo, Catalina de Aragón, primera esposa de Enrique VIII, es protagonista en : Catalina de Aragón, reina de Inglaterra, de Almudena de Arteaga; así como en la novela de J.M. Carrilo de Albornoz, La reina triste. Y si seguimos con otros esposas de este monarca: La quinta reina de Enrique VIII, de Ford Madox; El diario secreto de Ana Bolena, de Robin Maxwell; Ana Bolena. Los años franceses, de Robin Maxwell.

Del siglo XVIII, Barnaby Rudge, de Charles Dickens sobre los motines anticatólicos de 1780.

El puritarismo inglés en Nueva Inglaterra es brillantemente recogido en la conocida novela de Nathaniel Hawthorne, La letra escarlata. También ambientada en la América inglesa y por entonces también francesa: El último mohicano, de J. Feenimore Cooper.

 

Francia

Sobre Francia, del siglo XVII, El ladrón del viento, de Frèdèric H. Fajardie, sobre la conjura para asesinar a Enrique IV. Y de la época de esplendor del siglo XVIII, la reconocida obra de Dumas, Los tres mosqueteros. En la época de Luix XIV también, Un zoológico para el Rey Sol, de Frédéric Richaud.

 

Otros

Acerca de los países nórdicos: Cristina de Suecia, un rey excepcional, de Bernard Quiliet. Música y silencio, de Rose Tremain, que se desarrolla en la corte del rey danés Cristián IV.

La Inquisición no podía ser dejada a un lado, como en la novela de Miguel Betanzos: Inquisición. Sobre las misiones a lo largo del mundo: El aventurero de Dios, de Pedro Miguel Lamet. La lucha entre Iglesia y ciencia: Copérnico, de John Banville. De este mismo autor, y con tema científico, Kepler. También podemos destacar filósofos, como El amor de Spinoza, de Yael Guiladi.

La lucha entre cristianos y musulmanes en el siglo XVI: Rodas 1522, de Isabel Abenia. Y la de cristianos y judíos: El mesías, de Marek Halter. Sobre el Imperio Otomano, El harén de la sublime puerta, de Alfred Shmuelli.

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