Origen del sistema decimal

Con mucha probabilidad, el sistema de cálculo más extendido sea el binario. No porque lo usemos nosotros para calcular en nuestras vidas diarias, sino, más bien, porque es el que utilizan nuestros ordenadores y otros dispositivos electrónicos. Los humanos, en realidad, seguimos aferrados al sistema decimal, el cual nos ha acompañado desde que la humanidad tuvo la necesidad de contar.

Independientemente de esto, la cuestión que nos podemos hacer es de dónde procede este sistema basado en el diez. La respuesta es sencilla, nuestras manos suman diez dedos. Quizás esta afirmación no es sorprendente y sea una más de esas anécdotas que circulan entre quienes gustan de tales. Pero ¿en qué se fundamenta tal afirmación? Bien podría ser una mera coincidencia. No obstante, las lenguas delatan, en efecto, dicha procedencia.

En primer lugar, a cada uno de los números de una cifra los llamamos en castellano “digito”. Como no podría ser de otra forma, la palabra proviene del latín “digitus”, la cual los romanos la usaban no solo para referirse al “digito”, sino también a los dedos, de ahí que hoy hablemos mucho, por ejemplo, de pantallas digitales. De hecho, la palabra inglesa “digit”, que significa cifra, también puede ser usada como “dedo” (tanto de la mano como del pie), aunque este último significado es bastante arcaico.

Por otro lado, no solo el castellano o el inglés delatan la procedencia del sistema decimal. Otras lenguas del mundo aportan pruebas mucho más sorprendentes. Así, en algunos idiomas, la palabra para designar al número “cinco” es la misma que para decir “mano”. Es el caso de la lengua sumeria con el término “i”. Lo mismo en otras como el  chukchi (pueblo siberiano) y en acholi (grupo étnico al norte de Uganda). En la lengua tlingit (pueblo indio de la costa de Alaska) la palabra “kéejin”, que como estamos diciendo significa “cinco”, procede de “jin”, que es mano, y “ke”, que hace alusión a levantar la misma. En otras tantas lenguas repartidas por el mundo,  “cinco” tiene una clara derivación de la respectiva palabra “mano” o de “brazo” como sucede en el idioma esquimal de Groenlandia, cuyo término “tallimat” (cinco) proviene de “tallïq” (brazo).

Si el término “mano” permite y permitió expresar la cantidad “cinco”, parece lógico que “diez” se exprese haciendo alusión a las dos manos o en su caso a la parte superior del cuerpo. Caso de la ya mencionada lengua chukchi. A estas alturas, uno podrá deducir cómo se dice “veinte” en estas lenguas. Efectivamente, solo hay que mencionar a “todos los dedos” o alguna expresión relacionada como por ejemplo “manos y pies”, “todo el hombre”, “hombre”. Esto último sucede, por poner algún ejemplo, en la lengua maya: “winik-“.

Mismos ejemplos podemos encontrar en las lenguas indoeuropeas, aunque se requiere de una mayor erudición. Nuestro “diez” proviene del latín “decem”, que a su vez proviene, según la reconstrucción realizada por los filólogos, de la palabra indoeuropea “*dekmtóm”. Esta última parece un término compuesto de dos partes, por un lado “-kmtóm”, cuya raíz parece indicar algo así como “poner junto”. Por su parte, la otra parte de la palabra tiene la misma raíz que “digitus” en latín y “daktulos” en griego. Por tanto “*dekmtón” sería “poner junto los dedos”, es decir, “diez”.

 

BIBLIOGRAFÍA

SWADESH, M. (1972): The Origin and Diversification of Language, Routlege & Kegan Paul, Londres

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