Periodo Tinita

Se conoce como periodo Tinita a las dos primeras dinastía de la lista de Reyes. Sin embargo, antes de comenzar con este periodo habría que hablar sobre esta lista de Reyes, y las Dinastías. La recopilación más completa de los monarcas egipcios-de Menes a Nectanebo II-, y su división en 31 Dinastías fue realizada por Manetón -quién llama tinitas a las dos primeras dinastías-, en el siglo III a.C, en un intento de remontar a tiempos inmemoriales la continuidad de un Egipto unificado. Pero como ha venido a demostrar los datos arqueológicos, existen reyes anteriores al primero que es mencionado en la lista, Menes, de ahí que los investigadores hayan establecido una dinastía 0. De igual manera, las dinastías no siempre se sucedieron una tras la otra, sino que muchas veces varias reinaron de forma paralela, en momentos en los que Egipto quedaba dividido -los llamados Imperios medios-.{phocagallery view=category|categoryid=5|imageid=17|displaydownload=0|float=left|type=0}

Además de la lista de Manetón, existen diversas listas reales -de donde Manetón, sin duda, tomó la información- tales como la lista Real de Karnak (con 61 cartuchos, de Menes a Thutmose III), la lista Real de Abidos (con 76 cartuchos), la lista Real de Saqqara (58 cartuchos), todas ellas en bajorrelieves, y el Canon Real de Turín -llamado así por conservarse en dicha ciudad- en papiro. En los bajorrelieves aparece el nombre de los monarcas en el llamado cartucho -del francés cartouche-, el cual es la representación de una cuerda ovalada, con los extremos anudados, que limita el nombre del monarca en su interior.

 

Con esto, podemos comenzar con las dos primeras dinastía. La lista de Manetón, como ya se ha dicho, comienza con Menes -el cual también ha sido identificado con Aha-, a quien se le atribuía la unificación de Egipto -quizás, también, la misma persona que Narmer-. Menes también es mencionado como el fundador del Muro Blanco -Menfis- como capital del reino unificado. Lugar políticamente estratégico al ser la frontera que tradicionalmente dividía el Alto y el Bajo Egipto. Sin embargo, desconocemos si estos datos son ciertos, pues por el momento el periodo tinita es bastante mal conocido para los investigadores, aunque si es cierto que los reyes de la Dinastía I (3065-2890) realizaron construcciones importantes en Menfis.

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Cartucho con el nombre de Ramses

 

Pero tampoco es seguro que Menfis fuera la capital desde un primer momento. Por una parte nos encontramos las tumbas reales de ambas dinastías en la necrópolis de Menfis, llamada Saqqara -enterramientos bajo túmulo, no será hasta la Dinastía III cuando se construyan las piramides-, algo que indicaría que Menfis era la residencia real. Sin embargo también se han encontrado tumbas de estos mismos monarcas en Abido -en Tinis, de ahí el nombre de tinitas, y que era la capital del Alto Egipto-, supone un problema para la investigación, aunque se conocen monarcas de épocas más avanzadas con dobles tumbas. ¿Qué significado tenía esto?. Probablemente tenga una explicación ideológica y religiosa. Por una parte simbolizaría, de nuevo, la unificación del doble país, y por otra parte la complejidad teológica del monarca, a cuya muerte el ka -el doble divino del monarca, exterior a él- y el bai -el alma, divinizada a su muerte- debían reencontrarse, pero necesitando del cuerpo, de ahí que éste tuviera que conservarse, para que pudiera ser reconocido por el ka.

Sea como fuere, parece que la residencia real podría haberse fijado en un momento dado en Menfis, pues se sabe que Atotis, el sucesor de Menes, construyó un palacio real en donde se celebrarían a partir de entonces la coronación de los monarcas. Así el centro de poder iba oscilando desde el Alto Egipto hacia el Bajo Egipto, algo que no gustaría a la aristocracia del primero.

 

Por la onomástica, parece que los faraones casaron con princesas procedentes del Delta, una forma dar legitimidad a la conquista del Delta -pues debemos recordar que habría sido el Alto Egipto el que conquisto el Bajo Egipto. En el comienzo, los primeros monarcas (Aha, Dyer, Uadyi- de la Dinastía I parece que, administrativamente, siguieron gobernando dos reinos con sus propias instituciones, pero poco a poco fueron estableciendo instituciones comunes, muchas de ellas del Delta, tales como el censo del oro y los campos, y con ello la administración de los impuestos. Den, sucesor de Uadyi -que comenzó su reinado en minoría de edad, bajo la regencia de su madre Merneit, una princesa del Delta- fue el primero en titularse como Rey del Alto y Bajo Egipto, que se sumaba a las titulaciones ya existenten: el nombre de Horus y el de nebti - Las Dos Señoras-.

 

La primera dinastía acabó con algún tipo de problema interno, en donde los monarcas se sucedieron por usurpaciones. Semerjet usurpo el trono a Andyib, hijo de Den. Y Qa, el último de la primera Dinastía, lo usurpó a Semerjet.

 

La Dinastía II (2890 -2686) comenzaba con el reinado de Hotepsejemuy, cuyo nombre une a Horus y Set, y por tanto venía a acabar con algún tipo de controversia con la aristocracia del sur. Probablemente, que ya no se hiciera construir una doble tumba, y ésta fuera en Saqqara -al igual que los dos monarcas anteriores- hace pensar que Menfis era la única capital del Estado faraónico. De igual modo, durante la segunda Dinastía se irá conformando el culto a Ra -elaborado por el clero de Heliópolis-. El sucesor de Hotepsejemuy lleva en su nombre la mención a Ra: Nebre. Aunque la unificación de Egipto tampoco era todavía muy solida, y el tercer monarca de esta segunda Dinastía, Ninecher, tendrá que actuar en algunas ciudades del Delta, suceptibles de revelarse contra el poder del faraón. Quizás en este tiempo, varios de los sucesores en la lista de esta Dinastía fueran realmente contemporáneos, ya que el Alto Egipto vería con recelo que Menfis y el Delta fueran tomando mayor relevancia. Así Sendyi fue contemporáneo de Sejemib, rey del Alto Egipto. Este último restablecería la capital en Tinis, y cambiaría la titulación de Horus por la de Set -tal y como indica su nombre-, y se enterró en una gran mastaba en Abido. El hijo de éste, Jasejem, restablecería la titulación de Horus, y mediante una campaña militar de gran dureza en el norte, reunificaría el Estado faraónico. Tras esta reunificación parece que el propio faraón optó por titularse como Horus y Set, tomando como nombre Jasejemuy (los Dos Poderosos son coronados).

 

Este monarca aprovecharía para llevar a cabo una reorganización administrativa de gran calado. Los gobernantes de los nomos, antiguos príncipes herederos -peligrosos de iniciar rebeliones independentistas-, fueron sustituidos por gobernantes nombrados por el faraón, y los Diez Grandes del sur por un consejo formado por funcionarios. Ello permitió una centralización del poder en manos del Faraón. De esta forma, el Estado faraónico, tal y como lo conocemos en el Imperio Antiguo, estaba ya constituido. Además, durante estas dos dinastías, se observa ya un intento por ampliar el territorio por medios militares. Así ya se habían realizado en momentos dados expediciones al Sinai, el mar Rojo, y Nubia. Al mismo tiempo las relaciones comerciales con Mesopotamia, se ha de suponer, se ampliaron. Por vía marítima se tuvo contactos especialmente con Biblo.