Septimio Severo

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La muerte de Cómodo fue la expresión de la oposición senatorial hacia la política de éste, iniciándose una crisis, tras su asesinato, en la que varios jefes militares lucharan por alcanzar el poder.
La conjura contra Cómodo fue urdida en el Senado cuidadosamente, en beneficio de Pertinax, que era el praefecto urbi. Pertinax estuvo 87 días en el poder, ya que en marzo fue derrocado por los mismos pretorianos que habían colaborado en el asesinado de Cómodo. Las razones para este fracaso fueron, en primer lugar, su idea de reformar el modelo del principio de los Antoninos que implicaba el respeto al Senado y distanciamiento de la política dinástica. En segundo lugar, acabó enfrentado con el populus puesto que disminuyó juegos y subsidios. Se enfrentó a los pretorianos por no ceder a sus exigencias y perdió el apoyo del Senado porque vendió los bienes confiscados a senadores por Cómodo. De nada le sirvió su política legislativa, que perdonó el pago de intereses de los últimos nueve años que estuvieran implicado en el programa de los alimenta. Otra medida fue el intento de aumentar la producción agrícola fomentando la puesta en cultivo de las tierras abandonadas, reconociendo propietarios a quien las pusiera en cultivo, así como una connotación de la deuda por diez años. Pertinax, sin ningún apoyo, acabó siendo asesinado, iniciándose, entonces, la verdadera guerra por el poder.

Pertinax

Los pretorianos, tras asesinar a Pertinax, subastaron el imperio entre los senadores Flavio Sulpiciano y Didio Juliano .Finalmente fue Juliano quien ofreció el mejor donativo y quien ocuparía el trono, pero en abril los ejércitos de Panonia proclamaban emperador a Septimio Severo, natural de Leptis Magna. No había sido un gran militar, pero había logrado ser gobernador de Panonia. Mientras, en Siria, las legiones de allí proclamaron a Pescennius Niger también emperador. Septimio Severo supo que la guerra sería inevitable si quería lograr ser el vencedor, pero  intentó evitar un segundo frente en occidente, puesto que Clodio Albino, gobernador de Britania, estaba también en posición de poder proclamarse emperador, por ello Severo le nombró sucesor con el título de Cesar. La siguiente iniciativa fue mover a sus partidarios en Roma para liberarse de Juliano, quien fue acusado de usar la magia nociva, y ejecutado antes de que Severo llegara a Roma en junio del 193, siendo reconocido e investido por el Senado.

En Roma, sus dos primeras medidas eran preparatorias para la guerra civil que se iba a producir entre Occidente y Oriente. Disolvió las cohortes pretorianas, que habían derrocado a tres emperadores en pocos meses, y las sustituyó con soldados de sus legiones, para dejar una fuerza militar en Roma que le obedecería, duplicando sus efectivos, con cohortes de 1000 pretorianos. Reclutó una nueva legión, que asentó en el monte albino, con lo cual Septimio Severo tenía unos 30.000 efectivos en Roma. Por otra parte, devaluó la moneda, reduciendo al 50% la proporción de plata en el denario.
Inició la campaña a comienzos del 194, y la guerra se resolvió en dos batallas. En Nicea fue derrotado el gobernador de Asia, y en  Issos el propio Niger. En el 194 Severo ya controlaba Oriente. Las medidas de represión fueron muy limitadas y tan solo se castigo a algunas ciudades que habían resistido. La provincia de Siria se dividió en dos (Syria Coele y Syria Phoenice), cada una con una legión. Culminó la guerra con una guerra de conquista, aunque realmente fue de castigo contra los Estados de oriente que apoyaron a Niger. La guerra fue presentada como la primera guerra pártica, que anexionó el territorio de los Osroene el cual fue transformado en provincia. Aprovechó también, en el transcurso de la celebración de la victoria en Oriente, para otorgar a Julia Domna, una princesa siria con la que se desposó Severo, el titulo de Mater Castrorum (madre de los campamentos militares), coincidiendo el aniversario de entrega a Faustina de ese mismo título. Finalmente se autoadoptó en la domus Antonina, como hijo de Marco Aurelio y hermano de Cómodo,  y concedió a su hermano el título de Cesar.

Septimio Severo

Esta autoadopción era una forma de autolegitimarse, apoderarse del tesoro familiar de los Antoninos, y  obligar a Clodio Albino a dar el paso en la siguiente guerra civil en occidente. Éste se sublevó  a finales del 195, y se encamina a Roma, pero para entonces Severo ya había regresado. Desde Roma prepara la campaña que se resolvió  en una batalla entre los dos ejércitos, el de Albino que controlaba la Galia e Hispania y el de Severo que era superior, quien se impone en el  197, finalizando las guerras civiles. De vuelta en Roma, Severo realizó la represión de los senadores que apoyaron a Clodio Albino, publicando proscripciones y se produjeron confiscaciones. Severo pronunció un discurso en el Senado evocando a Sila y Augusto, lo que hará que las fuentes lo tachen de  tirano. Prosiguió con la política dinástica, y Caracalla, su hijo, recibió el título de Imperator destinatus. Una tercera decisión fue una segunda guerra pártica, cohesionado un ejército que procedía de diversos jefes, como una manera de legitimarse mediante una nueva victoria.

La expedición se puso bajo la protección de los dioses ancestrales (Hércules y Liber Pater). Comportó, en primer lugar, una gran victoria militar y la conquista del territorio que será la nueva provincia de Mesopotamia en el 198, algo que desde Trajano no se hacía. Comportó un botín, pues se apoderó del tesoro de los partos. En este contexto proclamó a Caracalla Augustus y a Geta Caesar. Terminaba las grandes guerras de Severo. Terminaba una época que la epigrafía recuerda con la formular de propagator imperii.
Del 193 al 198, fueron, por tanto, años de violencia, pero también fue una época de gloria, pues se retomó la tradición de conquista y expansión. También había que organizar los nuevos territorios. La nueva provincia de Mesopotamia tuvo como capital  Nisibis, con dos legiones y la provincia de Correres, con capital en Carrhae. Visitó Siria y modificó los límites entre las dos provincias. Viajó a Egipto en el 199-200, en donde hay testimonios papirológicos que contiene una serie de Apokrimata o rescripta de la época de Severo. Concedió a Alejandría la capacidad de tener un consejo de ciudadanos que se tradujo en que Alejandría, y el resto de ciudades egipcias, se organizaron al estilo romano pero a la griega, por lo que era necesario cambiar el ordenamiento administrativo impuesto desde tiempo helenístico. Introdujo también la Dekaprotia (los 10 más ricos serían responsables de  la recaudación fiscal y debían a sus expensas entregar la recaudación. Una tercera reforma fue la annona militaris.
Ese cambio de dinastía se proyectó en la renovación de la élite dirigente del imperio. Del 193 al 202 comportó una gran movilidad social que permitió el ascenso de homines nobis, la renovación del Senado y de los cuadros de la administración. Casi siempre, en esa promoción social está el haber sido partidario de Severo, y un servicio militar en sus filas, en cualquier caso se habla del ascenso social de los militares, que se explica por la constante guerra que permite más oportunidades, y la represión senatorial daba lugar a la entrada en el Senado de sus partidarios, muchos de ellos antiguos militares  de origen ecuite. La mayoría de los nuevos senadores provenían de las provincias sobre todo de África. Un ejemplo de la promoción  social es de Plautinus, que era de Leptis Magna igual que Severo, y tomo partido por este desde el primer momento, llegando en el 193 a ser el prefecto de los bomberos en Roma, prefecto del pretorio en el 197 y el encargado de guardar Roma en ausencia de Severo. Entra en la familia imperial mediante el matrimonio de su hija con Caracalla, que le valió tener los signos del consulado, y el consulado ordinario en el 203, sin dejar de ser prefecto del pretorio, y la entrada en el Senado.
Entre el 202 y el 204 se reafirmó el poder sacral de Severo. Epigráficamente se le recuerda por su condición de restitutor urbis republicae, por  la monumentalidad y la propaganda. A través de imágenes, escenas religiosas y construcciones monumentales trataba de representarse como el restaurador de la república. Las dos ocasiones para demostrarlo fueron la celebración de los  Decennalia y los Ludi Saeculares. El primero eran juegos que se celebraban a los diez años en el poder del emperador, que tenían su origen en Augusto. Esa renovación era un síntoma de estabilidad y continuidad, por lo que era una vuelta a la tradición. Se trataba de renovar el poder con el beneplácito de los dioses, que empezaba con un agradecimiento hacia éstos, le seguía una renovación con el consentimiento de los militares celebrando el triumphus y se le otorgará el titulo de invictus, y junto a él, le acompañaban sus dos hijos.
La segunda gran celebración fue los juegos seculares del 204, un antiguo rito, parte del cultus deourm, pacto entre los hombres y los dioses. Se celebraban cada 110 años y se representaban un nuevo siglo, un nuevo tiempo, tenía valor de una lustratio purificadora, que devolvía a un nuevo comienzo y se llevaban a cabo mediante ceremonias. Las ceremonias concretas consistían en la limpieza del hogar, la ofrenda de primicias, sacrificios de animales. El precedente de los Ludi eran los celebrados por Augusto y Agripa. La novedad fue que junto a las divinidades tradicionales (Júpiter, Juno, Apolo, Diana) también se introdujeron las de Hércules y Baco, Y otra novedad fue el protagonismo de la familia imperial.
Los Ludi duraron del 31 de mayo al 2 de junio. El primer día  una procesión de 110 matronas, encabezada por Julia Domna, ofrecía comida a los dioses sobre todo a Juno y Diana, y el segundo día tenía lugar la plegaria a Juno regina en la que se intentaba conseguir la fecundidad para las mujeres y los campos. Entre la noche del 31 al 1 tenía lugar en el altar subterráneo el sacrificio de una cerda a la Alma Mater. Severo fue el oficiante y Caracalla fue quien pronunciaba las formulas. Luego, en el Capitolio, se sacrificaba un toro blanco, y se llevaba a cabo la procesión hacía el Palatino, de la que era objeto principal el coro de 27 chicos y 27 chicas que tuvieran sus padres vivos, los cuales recitaban y ejecutaban con una danza el carmen saeculare de Horacio. Acababa con juegos en el circo al cargo de la domus aurea.
Durante las guerras civiles, el cuadro de Roma había sufrido un descuido y Severo restaura el panteón de Agripa, el pórtico de Octaviano, el teatro de Pompeyo, pero sobre todo se construirá el arco del foro. El motivo central del arco eran escenas del triunfo pórtico, un carro triunfal en el que aparecía el emperador y sus hijos, y en la zona inferior los pueblos vencidos. Otro arco fue realizado en el foro Boecio.
La última etapa del principado de Severo va del 205 al 212. En este tiempo fue asesinado Plautino a manos de Caracalla, por intentar sustituir a Severo. Por su gran riqueza y poder, hasta el punto que hubo que nombrar un procurador  para administrar sus bienes. Demuestra el gran poder la prefectura del pretorio.
La última campaña militar de Severo fue la campaña de Britania, del 208 al 210,  durante la cual el Imperio se gobernó desde Eburacum (York). En el 211, cuando se dirigía a reprimir una revuelta de los calidonios, Severo murió por enfermedad.