Iconografía clásica de Zeus

Zeus (Júpiter en la mitología romana) es el dios principal del panteón griego. Representa la soberanía, puesto que es el monarca entre los dioses, pero también es el dios de las nubes, la lluvia, el relámpago y, sobre todo, el rayo. Sin pretender aquí entrar en detalles sobre sus funciones y episodios míticos, el objetivo en este breve texto es conocer cómo este dios era representado.

Como toda representación a lo largo de la Historia, Zeus o Júpiter tiene una serie de atributos o actitudes que permiten al espectador conocer que se trata del dios soberano.  No debemos entender, en cualquier caso, que siempre aparezca con todos ellos. Así pues, comenzando por los atributos, estos están relacionados con la soberanía. El principal elemento que suele portar este dios en su mano es, ¡cómo no!, el rayo. No es el único, pues a veces lo sustituye o lo combina con el cetro, símbolo de la soberanía, y con menos frecuencia puede llevar espada o lanza. No es tampoco raro que tenga en su brazo, a sus pies o cercano a él, un águila, pues como dios celeste, esta ave es el que domina los cielos. No es extraño tampoco que aparezca portando una pequeña Nike, es decir, una figurilla alada que representa la victoria. Y, aunque poco frecuente, también existen representaciones en el que el propio Zeus está alado. La otra ave vinculada a Zeus, aunque muy raramente, es el cuervo, animal que simboliza la profecía, pues se considera que Zeus conoce el futuro. También debemos decir que puede estar representado junto a un roble, árbol que atrae los rayos. No es raro que porte, sobre todo en el helenismo, una pequeña bandeja  en una de sus manos como símbolo benefactor.

En cuanto a su vestimenta y aspecto físico, Zeus, por lo general, suele ir siempre con una larga cabellera. A veces tocado con una diadema o, más excepcional, con una corona de hojas de laurel o de olivo (símbolos igualmente de la victoria). En el siglo VII a.C. puede ir tanto con barba como sin ella, y vestido con túnica corta (tal y como hacían los jóvenes). En cambio, en el siglo VI a.C., lo habitual es que lleve barba y túnica larga con manto. En el V a.C., por su parte, solo lleva el manto, dejando su musculatura al descubierto. Menos frecuente es que el poderoso Zeus porte la égida, una coraza realizada con piel de la cabra Amaltea, adornada con la cabeza de Medusa, que es más frecuente de Atenea, a quien Zeus se la regaló.

Respecto a sus actitudes, puede aparecer sentado en un trono o de pie de una manera dinámica, pues parece estar andando mientras lanza el rayo. En el siglo V a.C., en cualquier caso, este dinamismo da paso a una actitud más sosegada. También desde ese siglo a veces nos lo encontramos sobre una cuadriga, y en el helenismo puede cabalgar sobre el águila.

En Roma, Júpiter adquirió las características de Zeus, aunque fue habitual, de acuerdo al culto a la triada capitolina, la representación de este junto con Juno y Minverva. En cualquier caso, en Roma adquiere ciertas peculiaridades: suele aparecer acompañado  por los astros y tampoco es raro que lo encontremos con la esfera del mundo como atributo de la soberanía. Es habitual en Roma encontrarlo sobre una cuadriga o sobre el águila, como hemos dicho,  portando la égida.

En época imperial encontramos a Júpiter asimilado a dioses supremos de otras religiones, así que lo encontramos con atributos de estos: Germania y la Galia aparece con una rueda, símbolo del céltico de Taranis. En Anatolia, el Júpiter Doliqueno se encuentra  sobre un toro y con gorro frigio y doble hacha.

 

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