Fragmentos de películas

Desdepida de Alfonso XIII – Las últimas horas

De 1966 data una cinta dirigida por Santos Alcocer titulada Las últimas horas. Trata, de una forma bastante fidedigna y detallada, sobre los dos días, desde las elecciones municipales del 12 de abril del 31, que acabaron con el exilio de Alfonso XIII y la proclamación de la Segunda República el día 14. Se han seleccionado dos escenas. Ambas tienen lugar en esta última fecha.


Contexto histórico

Para entenderlas, hagamos un breve contexto histórico. Alfonso XIII apoyó entre 1923 y 1930 la dictadura de Primo de Rivera. Conforme este se fue desgastando y perdió apoyo, el rey lo hacía al mismo ritmo. Primo dimitió en enero de 1930; Alfonso quedó en una difícil situación política. Para salir de ella, decidió volver al sistema de la Restauración; así, entregó el gobierno a Dámaso Berenguer. El gobierno de este fue conocido como la Dictablanda, ya que devolvió las garantías constitucionales lentamente y jamás convocó elecciones generales por diversos motivos, pero el principal era el temor a que los republicanos las ganaran. Ante esta situación, republicanos de izquierda y derecha, así como los socialistas realizaron el Pacto de San Sebastián: dar un golpe de Estado para proclamar la república. El golpe que se dio en diciembre de 1930 fracasó y el Comité Revolucionario apresado. En febrero de 1931, el nuevo presidente del Gobierno, el almirante Aznar, anunció un calendario de elecciones que comenzaban con las municipales. Estas se celebraron el 12 de abril de 1931. Los partidos del Pacto de San Sebastián se presentaron en coalición y obtuvieron la victoria en las zonas urbanas. La lectura era clara: donde el voto había sido libre y no había habido intervención del caciquismo, la coalición republicana se había impuesto. España quería una república. El día 14, en diversas localidades se proclamó la república y multitudes de personas salieron a la calle a recibirla.


Primera escena: reunión del conde de Romanones con Alcalá Zamora

La primera escena es la reunión entre el conde de Romanones, Álvaro Figueroa Torres, y Niceto Alcalá Zamora. El primero es el político por antonomasia de la Restauración, varias veces presidente del Gobierno y ejemplo de cacique. El segundo, un antiguo monárquico, que incluso había sido ministro de Alfonso XIII, reconvertido en republicano y líder del Comité Revolucionario, formado por los partidos del Pacto de San Sebastián, que iba a asumir el poder una vez que Alfonso se exiliara.

Esta reunión tuvo realmente lugar y en ella se determinó el traspaso de poderes al Comité Revolucionario. Romanones, tal y como le había dicho el rey, quería formar un gobierno con las principales fuerzas políticas y que se convocaran elecciones constituyentes, algo que, de hecho, se había solicitado a lo largo de 1930. Por su parte, Alcalá Zamora exige la salida de Alfonso de España. Este último esgrime que hay multitudes en las calles, que la república se ha proclamado ya en diversas localidades y que sería difícil mantener el orden y dominar a las masas si se esperaba más tiempo para establecer definitivamente la república. Incluso advierte que no puede garantizar la integridad de la familia real si no se les entrega inmediatamente el poder. Alega, igualmente, que gobernadores civiles y el director de la Guardia Civil, Sanjurjo, se han puesto a las órdenes del Comité. Finalmente, acuerdan entre ambos la salida de Alfonso ese mismo día y el de la familia real en los siguientes.


Segunda escena: despedida de Alfonso

En la segunda escena, podemos observar el último Consejo de Ministros de Alfonso. Como expone el rey, ha intentado que diversos políticos, entre ellos Sánchez Guerra y Melquíades Álvarez formaran gobierno. En realidad, esto lo intentó en los meses anteriores: el primero intentó formar gobierno con el Comité Revolucionario, entonces en prisión, pero sus miembros lo rechazaron. El segundo era directamente republicano. Así pues, comunica a los ministros que ha determinado abandonar España. Tan solo Juan De la Cierva defiende que el rey se mantenga en el trono; el resto, en cambio, dejan ver que no existen medios para que tal cosa ocurra: las fuerzas del orden se van a mantener neutrales, indican. Llega en ese momento el ultimátum de Alcalá Zamora para que antes de las siete de la tarde se les entregue el poder. La hora, desde luego, es totalmente verídica.

Sea como fuere, el rey lee al Consejo su despedida. Pasara o no de esta manera, desde luego el comunicado fue publicado en los días siguientes en diversos diarios. Se expone a continuación el texto:

En este manifiesto, el rey acepta que las elecciones municipales dejan ver que la población ya no quiere la monarquía. Reconoce sus errores, entre ellos, debemos entender, el apoyo que ha dado a la dictadura, pero los justifica al afirmar que todas sus decisiones las tomó creyendo que era lo mejor para el país. Advierte que podría mantenerse en el trono al tener medios para ello; aunque, como ya hemos dicho, la realidad es que para aquel entonces el propio Ejército le había negado el apoyo, tal y como ya hemos comentado. Justifica, por tanto, su exilio indicando que no pretende provocar una guerra civil.

Alfonso, en cualquier caso, no abdica, tan solo suspende la monarquía. Como deja ver a lo largo de la redacción, considera que es posible que pronto vuelva a España. Quiere esperar a conocer la auténtica «expresión colectiva», es decir, las elecciones constituyentes que se debían celebrar en unos meses y que debían determinar si España se transformaba realmente en una república o se restablecería la monarquía. La realidad es que estas fueron ganadas por los partidos, presentados de nuevo en coalición, que habían ganado las municipales; la constitución que se aprobó en diciembre de 1931 estableció «una República democrática de trabajadores de toda clase».

Propuesta
Después de una explicación del contexto y, en concreto, las elecciones municipales, estas escenas son perfectas para explicar cómo el 14 de abril de 1931 se precipitaron los acontecimientos:

1. Primera escena: el alumno explica las posiciones de ambos políticos, Romanones y Alcalá Zamora, así como los argumentos que da cada uno.

2. Segunda escena: el alumnado explica las posiciones de De la Cierva y por qué no se puede llevar a cabo.

3. Comentar el manifiesto de Alfonso XIII. Para ello es conveniente tenerlo presente en papel. Además de las ideas principales, sobre todo se debería comentar la veracidad de que disponía de los medios para mantenerse en el trono. En ambas escenas se observan los argumentos que lo desmienten.

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