Epigrafía latina funeraria
Al cruzar el río Lete, situado en el inframundo, los espíritus de los fallecidos perdían sus recuerdos: dejaban de ser todo lo que habían sido en vida. Es la metáfora del temor al olvido en el que todos los humanos, antes o después, caen. Podemos considerar que las inscripciones que se ponían en las tumbas, en necrópolis situadas a los lados de las vías a las salidas de las ciudades, pretendían evitarlo: viandantes leyendo los nombres de los que ya no andaban por el mundo de los vivos. Inscripciones que, por otro lado, buscaban crear un espacio consagrado y proteger la tumba. Para nosotros, esos epitafios son actualmente toda una fuente de documentación sobre la vida y la muerte de los antiguos romanos.
Los monumentos (monumenta) funerarios son muy variados: mausoleos familiares, conjuntos familiares limitados por cippi, columbarios y tumbas simples. Mas allá de esto, los elementos que soportaban directamente la epigrafía eran estelas o stelae (placas verticales, finas y alargadas, que se erigen sobre una tumba), seguidas de los altares o arae (piezas cuadrangulares y monolíticas en cuya parte superior existía un agujero o foculus donde se quemaban las ofrendas); muy parecidas a estas últimas, aunque no con la función de realizar ofrendas, los cipos o cippi, tanto con forma prismática como circular. Usuales también las placas de piedra o tabulae, que, entre otros lugares, se ponían en mausoleos y en los nichos de los columbarios. También encontramos inscripciones en urnas funerarias o cineraria, en cupas o cupae (monumento funerario con forma de barril tumbado) y en sarcófagos o sarcophagi. En la Tardoantigüedad también existen inscripciones funerarias sobre mosaicos.
No obstante, no nos interesan ahora en sí los soportes, sino el contenido de las inscripciones funerarias. Estas pueden tener una mayor o menor extensión y, más allá del nombre, el resto de la información es variable de unas a otras. Por supuesto siguieron modas a lo largo de los siglos, lo que nos permite datarlas en gran medida.

1. Encabezado de consagración o invocación
Antes de Augusto, por lo general no existe ningún tipo de encabezamiento: la inscripción funeraria era breve, limitándose, en esencia, al nombre del finado como veremos más adelante. Todavía en los siglos I y II d. C. aparecen inscripciones con estas características.
Desde época de Augusto, las sepulturas se consagran a los dioses Manes por medio de las siguientes o parecidas fórmulas:
- Manibus: “A los Manes”.
- Diis Manibus (D.M.): “A los dioses Manes”.
- Diis Manibus sacrum (D.M.S.): “Consagrado a los dioses Manes”
- y, menos frecuente, Diis inferis Manibus (D.I.M. o D.M.I.): “A los dioses Manes del inframundo”.
Las abreviaturas, en todos los casos, son posteriores al siglo I d. C., una vez que las fórmulas eran lo suficientemente conocidas como para que el lector pudiera desarrollar las siglas.
¿Qué son estos dioses? Las fuentes no nos dan una definición precisa ni unísona. Podemos considerar que, como entes ctónicos, representan el alma de los fallecidos. Así, que aparezcan en plural y se consagren las tumbas a estos nos indica que representan al conjunto anónimo de los difuntos.
La consagración a los Manes también puede ir acompañada de otras divinidades o incluso prescindir de los primeros:
- Diis Manibus et Genio, et Terrae, et Memoriae: “A los dioses Manes, al Genio, a la Tierra y a la Memoria”
- Diis genitoribus: “a los dioses progenitores”.
- Diis parentibus o parentum: “A los dioses ancestrales”.
- A veces podemos encontrar una consagración a divinidades como Júpiter, Luna, Diana, etc.
Tampoco es inusual encontrar fórmulas iniciales, que pueden ser acompañadas por la consagración a los Manes, relativas al difunto, cuyo nombre se nos dice después en genitivo:
- Cineribus: “a las cenizas de”.
- Ossibus: “a los huesos de”
- Perpetuae securitati: “a la seguridad eterna de”. Mediados del siglo II d.C.
- Paci et quieti aeternae: “a la paz y descanso eterno de”.
- Somno aeternali: “al sueño eterno de”.
- Memoriae, memoriae aeternae, memoriae quondam: “a la memoria de”, “a la memoria eterna de”, “a la memoria de quien un día fue”. La referencia a la memoria es típica de mediados del siglo II d.C.
En ocasiones, en concreto en la Hispania occidental, se hace referencia al propio monumento y por tanto aparecen las siguientes expresiones en nominativo:
- Monumentum o munimentum (M., MON.)
- Memoria, con el significado de monumento.
2. Nombre del difunto
Por lo general, tras la consagración, aparece el nombre del difunto. Hay que tener en cuenta, en cualquier caso, la onomástica romana, ya para ciudadanos y ciudadanas romanos ya para libertos, extranjeros y esclavos. De suma importancia, no solo porque están abreviados, sino por la información sobre el estatus del individuo, que a veces se menciona directamente en la inscripción.
Los casos (declinaciones) en que pueden aparecer los nombres de los difuntos son los siguientes:
- Nominativo: en este caso, si existe encabezado, este está en dativo, y después se pondrá una coma, pues el sujeto de la inscripción será el difunto. Suele ser normal este caso cuando no existe ningún encabezamiento, como hemos dicho, antes del siglo primero de la Era.
- Genitivo: con el encabezamiento dedicado a los dioses Manes, si se utiliza el genitivo se traducirá como “a los dioses Manes de quien sea”. Lo mismo si existen otras fórmulas antes vistas: a las cenizas de, a los huesos de, etc.
- Dativo: en este caso, junto con los dioses Manes u otros, se entiende que el monumento se dedica al fallecido, por ejemplo, “a los dioses Manes y a quien sea”. Puede aparecer sin encabezamiento, consagrado el monumento únicamente al difunto. En cualquier caso, la aparición del dativo suele ser de la segunda mitad del siglo I y, sobre todo, del II d. C.
Todas las partes del nombre, por supuesto, mantendrán la misma declinación.
Como veremos después, es común que aparezcan en la inscripción uno o varios dedicantes. Para evitar confusiones, sobre todo si el fallecido aparece en nominativo, se suele escribir junto al nombre la palabra obitus u obita (fallecido o fallecida) o la letra griega theta Θ (símbolo conocido en epigrafía como theta nigrum). De igual manera, cuando la tumba está dedicada a varias personas, puede que alguna siguiera viva cuando se realizó la inscripción o que la propia persona erigiera su propia tumba antes de fallecer, entonces aparece la palabra vivus o el verbo vivit (V. o VIV.).
3. Edad del difunto
Desde el siglo I d. C. es frecuente encontrar la edad del difunto. Para especificarla se pueden usar distintas fórmulas:
- Annorum (tot): “de tantos años”.
- Vixit annos (tot): “vivió tantos años”.
- Vixit annis (tot): “vivió durante tantos años”.
- Defunctus annorum: “fallecido de tantos años”.
- Pius vixit annos (P.V.A.): “vivió piadosamente tantos años”. Típica de África e Hispania meridional
- Annorum (tot) pius in suis: “piadoso con los suyos durante tantos años”.
- Annos agens (tot): “teniendo la edad de”.
- Decessit est annorum (tot): “falleció a la edad de tantos años”.
- Abreptus est annorum (tot): “arrebatado a la edad de tantos años”
- A veces, a partir del siglo III, el desconocimiento sobre la edad hace que se escriba vixit annis plus minus (tot) (PL. MIN., P.M.), que significa “vivió más o menos tantos años”.
En ocasiones, incluso se nos indican los meses, días y horas: mensibus o menses (M.), diebus o dies (D. DI.), horis u horas (H. O.). Se suele dar, sobre todo, en caso de niños o personas de corta edad.
Se debe tener en cuenta que la edad se pudo poner de forma aproximada. ¿No parece extraño que en un gran porcentaje de casos sea un múltiplo de cinco? ¿No es igualmente sospechoso que una gran cantidad de personas esté en la cuarentena? En el primer caso, puede estar relacionado con los censos quinquenales; aunque igual sería más lógico pensar que a la hora de aproximar parece lo más apropiado. En el segundo caso, ante un adulto, indicar la cuarentena es como decir que había llegado y vivido la madurez.
4. Honores y carrera militar
En la inscripción, se pueden indicar los cargos (honores) que ostentó en vida el individuo. Se trata sobre todo de personajes de rango senatorial, equites y decuriones en el mundo municipal que realizaron un cursus honorum a lo largo de diversas magistraturas, así como el desempeño de cargos en el ejército o, incluso, un sacerdocio. En el caso del cursus honorum tradicional el número de veces que ocuparon las magistraturas.
Los soldados profesionales nos suelen indicar esta condición: miles (MIL.), miles legionis o veteranus (VET.). Suele ser habitual que indiquen la legión o las legiones en las que sirvieron, incluso la cohorte o cuerpo. De hecho, a veces se nos especifica el tiempo en que prestaron servicio mediante las siguientes expresiones:
- Militauit (M., MIL.) (tot): “militó durante tantos años”
- Stipendiorum (tot): “de tantos años de servicio”
- Aerorum (tot)
Por otro lado, entre los artesanos no es extraño que se nos indique la profesión, al igual que los gladiadores y aurigas; estos últimos nos hacen constar el número de victorias.
Las causas extraordinarias de la muerte también pueden mencionarse:
- Interfectus a latronibus: “asesinado por ladrones”.
- Incendio opressus: “atrapado en un incendio”.
- Tauro deceptus: “embestido por un toro”.
5. Virtudes y otra información
Al difunto se le pueden dedicar epítetos afectivos, muchas veces en superlativo (usuales a partir del siglo II d. C. y muy generalizados en el tercero):
- Pius, piissimus, pientissimus: “piadoso, piadosísimo”.
- Dulcis, dulcissimus: “dulce, dulcísimo”.
- Carus, carissimus: “querido, queridísimo”.
- Amantissimus: “amantísimo”.
- Optimus: “el mejor”.
- Sanctissimus: “virtuosísimo”.
- Indulgentissimus: “el más bondadoso”.
- Carus suis (K.S.): “querido por los suyos”.
Muchas veces, todos estos adjetivos están en relación con el parentesco del dedicante: marido, esposa, hijo, etc.
En la Tardoantigüedad y bajo influencia cristiana los años de matrimonio y viudedad se mencionan:
- Vixit cum marito annos (tot): “vivió tantos años con su marido”.
- Vidua uixit annos (tot): “vivió tantos años viuda”.
6. Dedicantes
No es extraño que quienes pagan la inscripción pongan sus nombres, siempre en nominativo, y el parentesco con el difunto: uxor (esposa), maritus (marido), coniux (cónyuge), soror (hermana), frater (hermano), mater (madre), pater (padre), parens (progenitor), amicus (amigo), conlibertus (coliberto), contubernalis (compañero de tienda), conmilito (compañero de armas), cliens (cliente). En ocasiones, adjetivos relativos a la desolación que sienten: pater infelicissimus, coniux carissima, parentes desolati.
El o los dedicantes indican, mediante distintas fórmulas, que fueron los encargados de establecer la inscripción y, por tanto, el monumento funerario:
- Fecit: “lo hizo”.
- Dedit: “lo dedicó”.
- Dedicauit: “lo consagró”.
- Collocauit: “lo colocó”.
- Posuit: “la puso”.
- Heredes faciendum curavit (H. F. C.): “su heredero mandó hacerlo”.
- En la Galia aparece la fórmula sub ascia dedicauit, “lo dedicó bajo el hacha”. No es extraño que la inscripción venga acompañada con el relieve de un hacha.
Nos pueden indicar también que lo costearon:
- De suo: “de su dinero”.
- Pecunia sua: “de su dinero”.
- Impensa sua: “a sus expensas”.
- En ocasiones, en el propio testamento el fallecido obligaba al establecimiento de su tumba. Entonces se utilizan las siguientes fórmulas: ex testamento (“por disposición testamentaria”) y ex iussu (“por mandato”).
Se puede dar el caso de que el difunto erigiera la sepultura en vida, entonces aparece la fórmula vivus sibi fecit (V.S.F): “la hizo estando vivo”.
7. Fórmulas finales
Estos dedicantes expresan también el deseo para el alma del difunto:
- Sit tibi terra leuis (S.T.T.L.): “que la tierra te sea leve”. Existen variantes diversas, como por ejemplo terra levis sit (T.L.S), “que la tierra sea ligera”; sit ei terra levis (S.E.T.L.), “que a este le sea ligera la tierra”.
- Si sunt Manes, sit tibi terra leuis: “si existen los manes, que la tierra te sea leve”.
- Ossa tua bene quiescant (O.T.B.Q.): “que tus huesos descansen bien”.
- Opto volo sit tibi terra levis (O.V.S.T.T.L.): “deseo y quiero que la tierra te sea leve”.
- Bonis bene (B.B.): “que les vaya bien a los buenos”.
- Ave, have, vale: “hola o salud” en las dos primeras, “adiós” en la última. Son saludos al fallecido.
- lnferi, hauete, recipite …: “Dioses del inframundo, tomad y recibid a”.
Otras fórmulas, en especial cuando aparece el difunto en nominativo, para indicar que los restos yacen en la tumba donde está la inscripción y que no es solo conmemorativa:
- Hic situs est (HSE) o en plural, Hic situs sunt (H.S.S.). Suele ser habitual del siglo I a. C. y abreviado a partir de Augusto.
- Hic iacet (H.I.): “aquí yace”.
- Hic positus est: “aquí está depositado”.
- Hic sepultus est (H.S.E.): “aquí está sepultado”.
- Hic ossa sunt (H.O.S.): “aquí están los huesos”.
- Hic cubat (H.C.): “aquí reposa”.
- Hic situs sepultus est (H.S.S.E.): “aquí yace y está sepultado”.
Con la llegada del cristianismo, las tumbas de los creyentes de esta religión sustituyen las anteriores fórmulas por estas otras, ya sea para indicar la presencia del cuerpo o para desear al fallecido la salvación del alma:
- hic quiescit o quiescat (H.Q.): “Aquí reposa”.
- hic requiescit in pace (H.R.I.P.): “Aquí descansa en paz”.
- Hic felix residet: “Aquí reside feliz”.
- Spiritum reddidit: “redimió su espíritu”.
- Depositus sub (día del año): “sepultado el día…”.
- Recessit in Christo: “falleció en Cristo”.
- Receptus ad Deum: “recibido por Dios”.
- In pace Domini dormit: “duerme en la paz del Señor”.
- In refrigerio: “en el descanso” “que reciba descanso”.
- Refrigeret tibi Deus: “Dios te conceda descanso”.
A veces el difunto se dirige al viandante que lee la inscripción:
- Salve: “que estés bien”.
- Vale viator: “queda en paz viandante”.
- Tu qui legis valeas: “Tú que lees, que estés bien”.
De vez en cuando encontramos que el difunto trata sobre sí mismo: Non fui, fui, non sum, non curo (N.F.F.N.S.N.C.): “No fui; fui; no soy; no me importa”. Se dirige al lector y cuenta su vida o entrega algún mensaje moralista sobre la vida, por lo general mediante epitafios en verso.
8. Fórmulas de exclusión, testamentales y característica de la propia tumba
A veces, siguiendo el amplio desarrollo legislativo sobre las tumbas, se establecen normas concretas:
- Hoc monumentum heredes non sequetur (H.M.H.N.S.): “que este monumento no pase a los herederos”
- Hoc monumentum heredem exterum non sequetur (H.M.H.EX.N.S.): “que este monumento no pase a heredero externo”.
- Hoc monumentum heredem familiae exterae non sequetur (H.M.H.F.EX.N.S.): “que este monumento no pase a ningún heredero externo a la familia”.
- Huic monumento dolus malus abest: “Que el fraude o la mala fe estén ausentes de este monumento”.
Si existen fórmulas de exclusión, también se indican las personas para las que la tumba se creó, además del difunto. Típica es la fórmula et suis, libertis, libertabusque posterisque eorum: “para sí mismo, sus libertos y libertas y los descendientes de estos”.
Existen multitud de ocasiones en las que, además de estas típicas fórmulas, se establece la multa que recibirá la persona que la profane o, directamente, el sacrilegio en que está incurriendo. Por supuesto, no faltan las maldiciones.
Por otro lado, no es inusual que nos encontremos las dimensiones del terreno de la tumba con la expresión in fronte pedes (tot) in agro pedes (tot) (IN.F.P. /IN.A.P. o IN.FR.P. / IN.AGR.P. ): “de ancho tantos pies, de largo tantos pies”.
BIBLIOGRAFÍA
ANDREU, J. (2009): “La epigrafía funeraria”, en ANDREU J. (Coord.), Fundamentos de epigrafía latina, Liceus
BATLLE, P. (1963): Epigrafía latina, CSIC, Barcelona
LÓPEZ BARJA, P. (1993): Epigrafía latina, Tórculo Edicións, Santiago de Compostela

EJEMPLO 1
Vayamos a una inscripción sencilla, sobre una estela, que se encuentra en el Museo de Zaragoza y que se reduce básicamente al nombre:
Hyacintus / Surae / horrearius [H(ic) s(itus) e(st)]
Traducido:
Jacinto, horreario de Sura, aquí está enterrado.
No existe ningún tipo de encabezamiento y tan solo la formula final nos muestra que estamos ante un epígrafe funerario. Nos indica que el difunto se llamaba Jacinto, y al no indicarse el típica trianomina del ciudadano romano podemos considerar que era un esclavo o un liberto sin ciudadanía romana, pues luego nos dice su oficio, horreario, es decir, el responsable de un horrium, y que pertenecía o trabajaba para Sura.

EJEMPLO 2
Esta segunda inscripción, custodiada en el Museo de la Romanidad de Nimes, aumenta un poco la información:
D(is) M(anibus) / L(ucio) Trebonio Nicephoro / Patillo, coponi / Maximius Epaphroditus amico optimo
TraducIido:
A los dioses Manes y a Lucio Trebonio Niceforo Patilo, tabernero. Maximio Epafrodito, al mejor amigo.
En esta inscripción vemos la consagración a los Manes y a Lucio Trebonio, quien era tabernero. La pone un amigo suyo llamado Maximio Epafrodito. Este califica al difunto como el mejor amigo que tenía.

EJEMPLO 3
En esta inscripción del Museo de Mérida encontramos diversos dedicantes y sus respectivos parentescos:
D(is) M(anibus) S(acrum)/ Vibia Asclepiace/ ann(orum) XV m(ensium) V/ Vib(ius) Asclepiades/ frater et/ [P]ublicia Olivola sobrinae dulcissi[i]/mae et piissimae fecerunt h(ic) s(ita) e(st) s(it) t(ibi) t(erra) l(evis)
Traducido:
Consagrado a los dioses Manes y a Vibia Asclepia de 15 años de edad y 5 meses. Vibio Asclespiades, su hermano, y Publicia Olivola, a su prima dulcísima y piísima, la pusieron. Aquí yace. Que la tierra te sea leve.
Como se observa, la difunta es Vibia Asclepia, que tenía tan solo quince años cuando murió. Se encargaron de poner la inscripción su hermano y su prima. Se observa como se utilizan los superlativos dulcísima y piísima. Acaba con dos típicas fórmulas funerarias: los restos reposan en la tumba y los dedicantes desean a Vibia que la tierra le sea leve.

EJEMPLO 4
En esta placa de los Museos Capitolinos llama la atención la norma establecida para el uso de la tumba:
Dis Manib(us) / L(ucio) Caecilius Anuarius / fecit sibi et suis libertis / libertabusque posterisq(ue) /eorum / et ex istis nati qui fuaerint
Traducido:
A los dioses Manes y a Lucio Caecilio Anuario. La puso para sí mismo y sus libertas y libertos y sus descendientes y para todos los que nacieran de estos.
En este caso, como vemos, la tumba que realizó Lucio Caecilio la hizo como enterramiento colectivo para todos sus libertos y todos los descendientes que estos tuvieran.

EJEMPLO 5
Esta estela de los Museos Capitolinos viene decorada con un busto del personaje que la establece:
D(is) M(anibus)/ C(aius) Iulius Helius Sutor a/ Porta Fontinale fecit sibi et/ Iuliae Flaccillae fil(iae) et C(aio) Iulio/ Onesimo liberto libertabvsque/ posterisqve eorum v(ivo) f(ecit)
Traducido:
A los dioses Manes. Cayo Julio Helio, zapatero en la Porta Fontinale, la puso para sí mismo y para su hija Julia Flacila y Cayo Julio Onesimo, liberto, y para todas sus libertas y descendientes. La puso vivo.
Se trata de un zapatero llamado Cayo Julio Helio, quien estando vivo erigió este monumento funerario. La intención era que la tumba fuera aprovechada por su hija y uno de sus libertos, Onesimo, así como el resto de sus libertas y descendientes.
