Películas reinado de Alfonso XIII
El reinado de Alfonso XIII corresponde con los comienzos del siglo XX: empezó en 1902 y terminó en 1931. Podemos dividir este en dos partes, la conocida como Crisis de la Restauración, hasta 1923, y la Dictadura de Primo de Rivera. El fin del reinado vino en 1931 cuando se proclamó la Segunda República española. Las películas cuyo argumento transcurren en este periodo son numerosas, muchas de ellas basadas en obras literarias.
PRINCIPALES ACONTECIMIENTOS
Un recorrido por la totalidad del reinado de Alfonso XIII se puede encontrar en Plaza de Oriente (Mateo Cano, España, 1962); de la mano de la historia familiar de un coronel se evocan los principales sucesos entre 1894 y el 14 de abril de 1931. De reciente producción, la serie Ena. La reina Victoria Eugenia (Anaïs Pareto y Estel Díaz, España, 2025) en donde el reinado de Alfonso se observa desde la visión de su esposa.
El reinado de Alfonso, hasta 1923, mantuvo la alternancia en el gobierno del Partido Liberal y Conservador. La rivalidad entre ambos partidos, pese al pacifismo en que se turnaban, la podemos encontrar en Roberto el diablo (Pedro Lazaga, España, 1956), que transcurre en un pueblo Andaluz, en donde dos familias, una partidaria de Maura y otra de Romanones, provocan que una joven pareja encuentre dificultades para casarse.
Entre 1904 y 1906, España y Francia negociaron el reparto de Marruecos; sin embargo, una cosa era trazar fronteras sobre el mapa y otra muy distinta el dominio del territorio. A partir de 1909 empezó una guerra, llamada de Marruecos, con las tribus que se resistían a la colonización. En 1909, se produjo el ataque de varias cabilas marroquís a trabajadores de Melilla, que es el argumento de Alma rifeña o Una aventura en el Rif o Sangre Española (José Buchs, España, 1922). Esto provocó que en aquel entonces el gobierno de Maura hiciera una leva de reservistas para una operación de castigo en Marruecos. Lo siguiente fue la derrota de este en Barranco del Lobo. Todo esto provocó la convocatoria de una huelga general que en Barcelona se convirtió en la Semana Trágica. En este acontecimiento transcurre La telaraña (Antoni Verdaguer, España, 1990), que se sitúa en Tarrasa.
En 1912 fue asesinado el presidente del gobierno, José Canalejas; aunque no podemos considerarlo una película, se realizó una filmación de cinco minutos con los hechos ese mismo año: Asesinato y entierro de don José de Canalejas (Abelardo Fernández Arias, España, 1912).
También en Barcelona tiene lugar Victoria! “la gran aventura de un pueblo” (Antoni Ribas, España, 1983) en la que en tres días de junio de 1917 se intenta plasmar esa crisis que vivió España tal año en que se juntó la problemática de las Juntas Militares de Defensa, la Asamblea de Parlamentarios y la huelga general. La cuestión de la neutralidad de España en aquella Gran Guerra es el argumento, en tono de comedia, de Los que no fuimos a la guerra (Julio Diamante, España, 1961) en el que un pueblo español está dividido entre germanófilos y francófilos.
Sobre la dictadura de Primo de Rivera no hay ninguna producción que se centre en esta en sí misma, pero sí uno de los hechos más importantes, el fin de la Guerra de Marruecos: Alhucemas (José López Rubio, España, 1948) gira en torno a varios oficiales que han salido de la Academia General Militar de Toledo y que finaliza en el desembarco en Alhucemas en 1925. El desembarco es bastante fiel a la realidad.
Dimitido Primo de Rivera en 1930, Alfonso XIII quiso volver al sistema de la Restauración; sin embargo, el nuevo presidente del gobierno, general Berenguer, no convocó elecciones. Los partidos republicanos intentaron dar un golpe de Estado para establecer la República, pero frente al día señalado para este, dos capitanes se adelantaron en Jaca y sublevaron sus unidades. Así, en el mismo año en que se proclamó la República, 1931, se realizó una producción sobre este acontecimiento: Fermín Galán (Fernando Roldán, España, 1931). La vida de este personaje elevado a la categoría de héroe de la República.
MARRUECOS Y GUINEA ECUATORIAL
La Guerra de Marruecos tuvo lugar entre 1909 y 1923. Desde el principio, el cine mostró esta, en especial a la legión. La mayor parte de las películas se rodaron ya en la dictadura de Miguel Primo de Rivera o en la de Franco, por lo que siempre se intentó mostrar el honor y el patriotismo del ejército español allí. Entre las primeras producciones encontramos La pescadora de Tossa o Amor de pescadora (José de Togores, España, 1915), acerca de un combatiente español en aquellas tierras que vuelve a España ciego; se casa con su novia, y la trama gira en torno al amor que esta profesa por un pintor. ¡Harka! (Carlos Arebalo, España, 1941), donde un capitán, prototipo de galán, lucha contra las tribus rebeldes y buen conocedor de la mentalidad de estos. Los misterios de Tánger (Carlos Fernández Cuenca, España, 1942) trata sobre el contrabando de armas hacia los rebeldes, circunstancia que se solía dar. Águilas de acero o Los misterios de Tánger (Florían Rey, españa, 1927) tiene lugar en Tánger durante la revuelta de Abd-el-Krim. La llamada de África (César Fernańdez Ardavinni, España, 1952), de nuevo otro oficial luchando contra unos saboteadores en el Sáhara. Más moderna, Blocao (Pere march, España, 2003) en el que un batallón de infantería de Baleares es movilizado, pese a no tener instrucción militar, a Marruecos en 1924. Otras historias en Marruecos, en muchos casos con historias de amor pueden ser El desaparecido (Antonio Graciani, españa, 1934) sobre un capitán que pierde la memoria en una de las batallas. Legión de héroes (Juan Fortuna y Armando Sevilla, España, 1942) oficial enamorado de la hija de un jefe musulmán. Yebala (Javier Rivera, España, 1946), otra historia de amor en Marruecos. En La bejarana (Eusebio Fernánden Ardavín, españa, 1926) se pone de manifiesto el reclutamiento de mozos para ir a marruecos, aunque uno de ellos quiere llevarse a su novia, hija del cacique. Ruta gloriosa (Fernando Delgado, España, 1925) sobre dos oficiales que son rescatados por un hidroavión (homenaje a la naciente aviación) de su cautiverio, pero solo se conserva un minuto de película. 44… ou les recits de la nuit (Moumen Smihi, Francia y Marruecos, 1981), acerca de la vida colonial y con puntuales referencias a hechos concretos de la historia.
La legión, en esta guerra, suele ser el centro de atención de muchas producciones, como por ejemplo Los novios de la muerte o La legión extranjera (Alejandro Pérez Lugen, España, 1922). Los héroes de la legión o el héroe de la legión, (Rafael López Rienda, españa, 1928), otra película de exaltación de la legión situándose en el Marruecos de 1921. Memorias de un legionario o Por la patria y por el rey (Rafael Salvador, España, 1921/1923) en donde un desengaño amoroso lleva a un hombre a alistarse en este tercio y finalmente muere. Aunque enrolarse en la legión no solía ser tanto por desengaños que por otro tipo de actividad delictiva, tal y como se recoge en La bandera (Julien Duvivier, Francia, 1935) sobe un francés, Pierre Gilieth, que tras un asesinato se enrola en la legión española. De nuevo en Truhanes de honor (Eduardo García Maroto, españa, 1950), un estafador y un acusado de asesinato se enrolan en la legión. A mí la legión (Juan de Orduña, España, 1942), sobre varios legionarios tanto en la Guerra de Marruecos como en la Guerra Civil. Doce horas de vida (Francisco Rovira Beleta, España, 1948), inspirada en un hecho real en que un oficial de la legión es condenado a muerto por extraviar unos documentos en África.
Además de Marruecos, España tuvo otra colonia, a veces olvidada: Guinea Ecuatorial. Dos películas transcurren en la misma durante el reinado de Alfonso XIII: Misión blanca (Juan de Orduña, España, 1946), que trata sobre un misionero, y A dos grados del Ecuador (Ágenl Vilches, España, 1950) en la que un anciano cuenta a un periodista sus vivencias en aquellas tierras.
CRÍMENES, JUSTICIA Y FUERZAS DEL ORDEN
El crimen de Cuenca (Pilar Miró, España, 1979) reconstruye el suceso acontecido en dos pueblos de esta provincia, Osa de la Vega y Tresjuncos. Además, es al mismo tiempo una crítica hacia las fuerzas armadas, ya que la Guardia Civil torturó a dos hermanos a los que acusaron de un asesinato que no habían cometido y que, de hecho, ni siquiera sucedió. La película fue secuestrada judicialmente por injurias. Aunque ficción, pero también con un protagonista condenado por un crimen que no cometió, La venganza (Juan Antonio Bardem, España e italia, 1958), que como indica el título, quiere vengarse del que cree fue el culpable de su condena.
El crimen de Níjar fue otro hecho que tuvo lugar en 1928 y que inspiró a García Lorca para escribir su obra de teatro, Bodas de sangre. En El crimen de una novia (Lola Guerrero, España, 2005), se conectan el crimen real con la novela por parte de la actriz principal de la obra del poeta granadino que se va a representar en el presente. Y también con el trasfondo del caciquismo, Jarrapellejos (Antonio Gimenez Rico, españa, 1988) que se basa en el crimen de Don Benito en que una madre y de su hija son asesinadas por el cacique, pero las autoridades lo ocultan pese a que es conocido por todo el pueblo. Sobre este mismo hecho, El crimen de Don Benito (Antonio Drove, España, 1991), perteneciente a la segunda temporada La huella del crimen. A esta misma serie pertenece El crimen del expreso de Andalucía (Imanol Uribe, España, 1991), un atraco, también real, a un tren que se acabó convirtiendo en una carnicería. A su primera temporada pertenece El caso del cadáver descuartizado (Ricardo Franco, España, 1985), otro hecho verídico en que un empresario barcelonés y homosexual aparece descuartizado en una maleta.
En cuanto a fugitivos de la justicia, La ley de la frontera (Adolfo Aristarain, España y Argentina) en el que dos jóvenes, uno español y otro portugués, huyen por distintos motivos de sus respectivos países y son perseguidos por las autoridades de ambos.
CACIQUISMO Y SOCIEDAD
La sociedad y, en concreto, el caciquismo se puede observar en multitud de películas, muchas de ellas con amores y crímenes incluidos.
En Barcelona, y en general en Cataluña, transcurren multitud de producciones, como Mariona Rebull (José Luis Sáenz, España, 1947), basada en la historia que da nombre a la película y el intento de un hombre de penetrar en la burguesía barcelonesa hacia 1900. En La ciudad quemada (Antoni Ribas, España, 1975), podemos ver el catalanismo entre 1898 hasta la Semana Trágica en 1909. La miniserie La saga de los Rius (Pedro Amalio López, España, 1976) es una auténtica crónica de la sociedad barcelonsa entre 1880 y 1916. La ciudad de los prodigios (Mario Camus, España, Francia y Portugal, 1999), que se inicia con la Exposición Universal de 1888, se basa en la novela, de mismo nombre, de Eduardo Mendoza. La vida de la burguesía catalana también queda reflejada en la miniserie de cuatro capítulos Vida Privada (Frances Betriu, España e Italia 1987). En la dictadura de Primo de Rivera tiene lugar Laura, del cielo llega la noche (Gonzalo Herralde, España, 1986) en el que se confrontan dos mundos, el de la liberal y barcelonesa Laura, quien se casa con un hacendado, y el mundo rural de él caracterizada por la intransigencia y el caciquismo. Bien recreada también la época es la Barcelona de 1913 que aparece en Inconscientes (Joaquín Oriestrell, España, 2004), una comedia que se centra en los trabajos de un psiquiatra sobre la sexualidad femenina. Sobre la desgraciada infancia de la protagonista en un pueblo de pescadores de la Costa Brava, Laia (Vicente lluch, España, 1971). Por su parte, La verdad oculta (Carles Benpar, España, 1987) nos cuenta la historia de un millonario que ha vuelto de América a Cataluña y en donde empiezan a aparecer multitud de misterios en torno a su pasado.
En el ambiente madrileño, aunque siendo del genero policiáco, Domingo de Carnaval (Edgar Neville, España, 1945). De igual manera, Mi calle (Edad Neville, España, 1960) nos muestra los vecinos de una calle madrileña a lo largo de cincuenta años desde 1906. También en el Madrid de principios del siglo XX, y basado en la novela de Pio Baroja de misto título, La Busca (Angelino Fons, España, 1966), en el que se muestra el atraso español a través de un hombre que llega a Madrid desde un pueblo. Del mismo modo, la novela de Valle-Inclán llevada al cine, Luces de Bohemia (Miguel Ángel Díez, españa, 1985) en una España de desencanto y decadencia. En ese mismo Madrid trascurre la historia de una familia republicana, desde 1898 hasta 1936, en la serie El olivar de Atocha (Carlos Serrano, españa, 1988). En Adiós, Ninón (José Luis Madrid, España, 1960) aparece Madrid en tres años distintos, 1903, 1914 y 1918; un drama musical entre una cupletista y el hijo de un empresario. Genero parecido a El negro que tenía el alma blanca (Hugo del Carril, España, 1951) en la que un cantante negro en el Madrid de 1907 se enamora de una joven bailarina. En la misma villa, pero en 1910, se desarrolla María Fernanda “La Jerezana” (Enrique Herreros, España, 1947) en donde una mujer aparece muerta en su casa y se encarga un comisario de la investigación. En Madre Alegría (José Buchs, España, 1935), la acción se sitúa en entre 1918 y el año de rodaje, 1935; una prostituta abandona a su hija en la inclusa y se encarga de ella la monja que da nombre a esta producción.
Para la España de provincias de los años veinte, Tristana (Luis Buñuel, Francia, Italia y España, 1970) basada en la novela de Benito Pérez Galdós y que trascurre en Toledo. El bandido de la sierra (Eusebio Fernández Ardavín, españa, 1926) gira en torno a la disputa entre un cacique y un vecino y este último se convierte en un bandido a lo Robin Hood. En los Picos de Urbión, La Laguna negra (Arturo Ruiz-Castillo, España, 1952), otro drama rural en la que dos hombres instigados por su hermana asesinan a su propio padre para cobrar la herencia. En la comarca leonesa de La Maragatería transcurre La esfinge maragata (Antonio de Obregón, España, 1948), que nos muestra las difíciles condiciones de vida a principios de siglo y en concreto el papel de la mujer. En La malquerida (José López Rubio, España, 1940), en un pueblo castellano, el padre de una muchacha mata al novio de ella en tanto que esta enamorado de su propia hija. En Ávila, La sombra del ciprés es alargada (Luis Alcoriza, España, 1990), basada en la obra de Miguel Delibes.
En Aragón, siendo una la continuidad de la otra, Valentina (Antonio José Betancor, España, 1982) y 1919, crónica del alba (Antonio José Betancor, España, 1983). El protagonista es un capitán del ejército republicano que ya en Francia rememora su infancia en un pueblo del Bajo Aragón, en el caso de la primera película, y en Zaragoza, en el caso de la segunda. A Jaca regresa, en Primer y último amor (Antonio Giménez-Rico, España, 2002), un historiador jubilado en busca de su amor de su juventud y allí recuerda su vida en la primera mitad del siglo XX.
Andalucía es escenario de otras tantas producciones: Al sur de Granada (Fernando Colomo, españa, 2003) en donde un inglés, que alquila la casa a un cacique en un pequeño pueblo de Granada, aprende las costumbres del lugar. De nuevo en Andalucía, la miniserie Vísperas (Eutenio Martín, España, 1987) en este caso con dos puntos de vista, la solidaridad y el egoismo. La aldea maldita (Florían Rey, España, 1929-1930), y vuelta a producir bajo el mismo director en 1942, pero con sonido, narra la migración desde un pueblo castellano hacia la ciudad debido a una mala cosecha y el encarcelamiento de Juan por enfrentarse con un cacique. Otra vez en el sur de España, Malvaloca (Ramón Torrado, España, 1954) en el que otra joven y cantante se enamora de un rico asturiano dueño de una fundición. También en Andalucía, Pasión en el mar (Arturo Ruiz-Castillo, España y Francia, 1956) donde existe una rivalidad entre hermanos por el amor de una mujer. Agua sangrienta (Ricardo Torres, España, 1952) narra los enfrentamientos en la Andalucía de 1926 por la sequía. La pobleza en esta región también es tratada en Tierra de rastrojos (Antonio Gonzalo, España, 1979), que transcurre entre 1920 y 1945).
En Divinas palabras (Juan Ibáñez, México, 1977), adaptación de la obra de teatro de Valle-Inclán, aparece la Galicia de principios del siglo XX con temas como la crueldad, la codicia, la religión, la violencia y la desigualdad a través de mendigos, beatas, curas, brujas, tullidos, etc. En 1987 se realizó otra adaptación en España con el mismo nombre, pero dirigida por José Luis García Sánchez. También en Galicia transcurre Volvoreta (José Antonio Nieves Conde, España, 1976), adaptación de la novela de Wenceslao Fernández Flórez, en donde la historia gira en torno al amor entre la criada de un pazo y el señorito de este. Otra adaptación de una novela de este autor es La casa de la lluvia (Antonio Román, España, 1943), que transcurre también en un pazo gallego. Continúa en un pazo, Viento del Norte (Antonio Omplet, España, 1954), en este caso un rico hacendado que se casa con la niña que acogió años atrás. Sobre amores en esas mismas tierras, Maruxa (Juan de Orduña, España, 1968). Amor, obsesión y la creencia en brujas en esta región son los elementos de La leyenda de la doncella (Juan Pinzás, España, 1996). Con elementos de fantasía, pero dentro de la sociedad gallega de esta época, El bosque animado (José Luis cuerda, España, 1987).
La cuenca minera asturiana es el escenario de Marianela (Angelino Fons, España y Francia, 1972), otra novela de Benito Pérez Galdós, donde se narra la triste historia de una joven huérfana y desfigurada que sirve de lazarillo a un ciego. Por su parte, Jandro (Julio Coll, España, 1964) es la historia de una familia de mineros asturianos que buscan carbón bajo el mar entre 1912 y 1920. La pobreza en esta zona en 1923 es el contexto en que gira Adiós, cordera (Pedro Mario Herrero, España, 1966), que se basa en un cuento de Leopoldo Alas “Clarín”, en el que un campesino debe vender una vaca, pese al cariño que le profesan sus hijos. Por supuesto, en esta zona transcurre El abuelo (José Luis Garci, España, 1998), basada en la novela de Benito Pérez Galdós, que intenta mostrar el cambio social que se está produciendo en el país. También en esta región, Historia de un beso (José Luis Garci, España, 2002), que tiene lugar tanto en los años cuarenta como en los años veinte.
No lejos, en la montaña santanderina, toma lugar el melodrama Dulce Nombre (Enrique Gómez, 1951), adaptación de la novela de Concha Espina, en el que la hija de un molinero se casa con un rico indiano. Ambientada en el País Vasco, Otra vuelta de tuerca (Eloy de la Iglesia, España, 1985) en el que un exseminarista procedente de Loyola se convierte en protector de dos niños huérfanos, los sobrinos de un conde.
En la albufera valenciana tiene lugar Cañas y barro (Juan de Orduña, España e Italia, 1954) en la que pescadores y arroceros viven un drama de odios y pasiones.
Otra visión del mundo rural es Señora ama (Julio Bracho, España y México, 1954), basada en la obra de Jacinto Benavente, que trata sobre como un cacique seduce a muchachas del pueblo. Por su parte, La dama del alba (Francico Roviera Beleta, España y Francia, 1965) trata sobre un pueblo de alta montaña en el que una peregrina, en realidad símbolo de la muerte, desvela lo que ocurrió hace años en torno a la desaparición de una mujer. Amores, fantasmas y recuerdos mezcla El fantasma de doña Juanita (Rafael Gil, España, 1944), basada en la novela de José maría Pemán.
EL MOVIMIENTO OBRERO
El movimiento obrero cobró gran fuerza desde principios del siglo XX y a finales de la Restauración el enfrentamiento entre este, sobre todo el anarquismo, y los patronos era manifiesto, en especial en los lugares industriales, es decir, Barcelona. Así, La verdad sobre del caso Savolta (Antonio Drove, España, Francia e Italia, 1979) trascurre en esos momentos, en concreto durante la Primera Guerra Mundial en la que España se mantuvo neutral, pero con la venta de productos a las potencias en guerra. En esta misma ubicación, Interior rojo (Eugenio Anglada, españa, 1982).
Por su parte, El amor de los amores (Juan de Orduña, España, 1961) nos retrata la Barcelona de 1907 en la que un anarquista, Felipe Crespo, debe huir de una ciudad llena de manifestaciones, y en la que gira en torno a un adulterio.
No fue raro que los empresarios contrataran bandas de pistoleros, en este caso, en La cólera del viento (Mario Camus, españa e Italia, 1970), un terrateniente andaluz contrata a dos sicarios para acabar con una revuelta campesina.
La guerra de Dios (Rafael Gil, España, 1953) se desarrolla en un pueblo minero en 1930 en donde un empresario tiene sometido a todos los habitantes. El nuevo y joven cura llega al lugar y toma partido por los trabajadores, siguiendo la estela que estableció la Rerum novarum de León XIII. Por supuesto, el rodaje sobre todo quiere transmitir cómo este cura se atrae al seno de la Iglesia a los habitantes.
MIGRACIÓN
La vuelta de los indianos a principios del siglo XX también es un tema recurrente: Nada menos que todo un hombre (Rafael Gil, España, 1971) trata sobre un hombre que regresa a una ciudad de provincias con una gran fortuna con la intención de mostrar su superioridad, resentido por todo lo que le fue vetado antes de marcharse. Se trata de una novela de Miguel de Unamuno. La emigración gallega en Cuba es el tema central de Gallego (Manuel Octavio Gómez, España y Cuba, 1987). La emigración asturiana, en este caso la vuelta a la tierra, es el argumento de Bajo el cielo de Asturias (Gonzalo P. Delgrás, España, 1951).
SEXUALIDAD
Otros temas relacionados con la sexualidad quedan recogidas en cintas como Un hombre llamado “Flor de Otoño” (Pedro Olea, España, 1978), la cual transcurre en la dictadura de Primo de Rivera; trata sobre un joven abogado de familia burguesa catalana que lleva una doble vida, pues por la noche es un conocido travesti. Un triángulo amoroso, el deterioro del matrimonio y los celos de adultos hacia adolescentes es la trama de Memorias de Leticia Valle (Miguel Ángel Rivas, España, 1979) en Simancas en 1912. La evolución de las relaciones entre hombre y mujer en dos años y ciudades distintas, San Sebastián en 1916 y Madrid en 1926, a través de dos historias en Pierna creciente, falda menguante (Javier Aguirre, España, 1970). En el mismo lugar, pero en 1928, tiene lugar Paco, el seguro (Didier Haudepin, España y Francia, 1979) en el que un cristalero encuentra una nueva profesión: dejar embarazada a las nodrizas de hijos de matrimonios ricos. Pepita Jiménez (Rafael Moreno Alba, España, 1975) trata sobre un seminarista que, antes de tomar los hábitos, visita a su padre, pero siente atracción hacia la futura mujer de este. La vida nueva de pedrito de Andía (Rafael Gil, España, 1965), que sigue el argumento del libro de Sánchez Mazas, sobre un inseguro adolescente que se ha reencontrado con su amiga de la infancia.
En Sierra Maldita (Antonio del Amo, España, 1955) la trama gira en torno a un pueblo en donde una maldición impide a sus mujeres quedarse embarazadas y los hombres deben acudir al pueblo vecino para buscar novia.
MÚSICA, ARTE Y ESPECTÁCULO
Un homenaje a la zarzuela se encuentra en Música de ayer (Juan de Orduña, España, 1959). En cuanto a la vida amorosa y artística de una cantante de cuplés, Aquellos tiempos del cuplé (José Luis merino y Mateo Cano, España, 1958). Parecida a El último Cuplé (Juan de orduña, España, 1957) cuyo contexto temporal abarca hasta la dictadura franquista. También sobre el mundo de la canción, La violetera (Luis César Amadori, España e Italia, 1958). Y del mismo modo, La mujer perdida (Tulio Demicheli, España, Italia y Francia; 1966). Lulú (Javer Setó, España, 1962), una comedia musical en donde una famosa cantante, que ha adoptado cinco niños de diferentes países tras la Gran Guerra, busca marido. En La Coquito (Pedro masó, españa Y México, 1977), la cupletista está dividida entre el amor de un aristócrata y un socialista acusado del asesinato de Eduardo Dato. Y de nuevo amores y cantantes en La rueda de la vida (Eusebio Fernández Ardavín, España, 1942) en el que ella se traslada a una ciudad de provincias en un retiro. Al revés que La Lola se va a los puertos (Josefina Molina, España, 1993), en que la popular cantante Lola llega para actuar Barcelona en donde entra en una conflictiva relación con un hacendado y su hijo. Protagonizada por Lola Flores, La niña de la venta (Ramón Torrado, España, 1951) en el que el establecimiento, en la costa andaluza, encubre el contrabando. Charlestón (Tulio Demicheli, España y México, 1959) nos permite ver, a través de la comedia, bailes y canciones de la época. También un repaso a las canciones de esas primeras décadas del siglo XX, Júrame (José Ochoa, España, 1961) en la que un anciano recuerdo sus amores con una cupletista.
El triunfo en la canción por parte de una mujer suele ser un tema recurrente: La chica del barrio (Ricardo Núñez, España, 1955), Canto para ti (Sebastían Almeida, 1958) y, sobre todo, La tonta del bote (Juan de orduña, España, 1970). En Filigrana (Luis Marquina, España, 1949), una gitana que triunfa como cantante; se desarrolla tanto en Sevilla como en Buenos Aires y la historia va desde 1926 hasta 1949. También sobre el triunfo en la canción en ambos países, La Comparsita (Enrique Carreras, España y Argentina, 1961). Y después del cuplé… (Ernesto Arancibia, España, 1959) en donde cupletista y músico triunfan en sus respectivos ámbitos. También el triunfo en la canción: La reina del Tabarín (Jesús Franco, españa, 1960), La Bella Mimí (José maría Elorrieta, España, 1960) y La reina del Chantecler (Rafael Gil, españa, 1962) en este caso sobre una tonadillera. En otras, del triunfó al retiro: Pecado de amor (Luis César Amadori, 1961), un musical en donde una estrella de la canción acaba ingresando en un convento.
En cuanto a los toros, Belmonte (Juan Sebastían Bollaín, España, Francia y Portugal, 1995) sobre este torero que toma la alternativa en 1913; la historia continúa hasta la Dictadura de Franco.
Por su parte, Debla, la virgen gitana (Ramón Torrado, España, 1951) nos cuenta la vida del pintor Eduardo Miranda, quien descubre a una bella gitana a la cual quiere pintar.
