Cómo realizar un trabajo de investigación

El siguiente texto está orientado a alumnos de Secundaria y Bachillerato. Tiene como finalidad establecer los pasos para realizar un “trabajo de investigación” relacionado con las Ciencias Sociales y, en concreto, con la Historia, aunque en general puede aplicarse a cualquier materia en su estructura básica.

¿Qué es un trabajo de investigación? Un trabajo de este tipo es el estudio sobre un tema concreto con el fin de descubrir algo nuevo sobre él. Por ejemplo, un científico puede estudiar una enfermedad para averiguar cómo curarla. En Historia, un investigador puede estudiar la Primera Guerra Mundial para averiguar por qué comenzó. De esta manera, con la investigación se intenta descubrir algo nuevo.

En nuestro caso, el objetivo no es descubrir nada nuevo, sino ser capaces de buscar información por nosotros mismos sobre un tema concreto, organizarla y plasmarla por escrito. El trabajo no consiste meramente en copiar y pegar la información que encontremos, sino que deberemos usarla para crear un texto propio.

De esta manera, todo trabajo de investigación  (ya sea un escolar, ya sea un investigador profesional), se basa en las fuentes, es decir, en esa información que debemos buscar.

Vayamos, en cualquier caso, paso por paso.

 

1. El tema de nuestro trabajo

La primera decisión que debemos tomar es sobre qué queremos escribir, es decir, el tema de nuestro trabajo. Si el tema ya nos lo da nuestro profesor, no tenemos mucho más que decidir. En el caso de que debamos elegir el tema entre varios dados, deberíamos siempre elegir el que más nos guste o más interesante nos parezca (antes de elegirlo, infórmate un poco sobre de qué va el tema si no lo sabes), al igual que si debemos buscar nosotros mismo el tema.

En ese último caso, si no se te ocurra ninguno, puedes revisar tu libro de texto o apuntes. Por ejemplo, si un apartado habla sobre los dioses egipcios, pero la información se reduce a dos o tres párrafos, pues ya tenemos tema. Lo que haremos será ampliar la información de nuestro libro. También puedes buscar en Internet (por ejemplo google). Si nuestro trabajo tiene que ser sobre la Edad Media, pondremos ese “término”. Nos aparecerán miles de páginas, cada una con temas muy distintos. Leemos unas cuantas por encima hasta que encontremos un tema concreto que nos pueda interesar.

En cualquier caso, debes tener en cuenta que, dentro de la libertad para escoger tema (si es que la tenemos), deberemos siempre ceñirnos al contexto que nos ha puesto el profesor o profesora. Es decir, si debemos hacer un trabajo sobre algo relacionado sobre la España del siglo XIX, no podemos hacerlo sobre el siglo XX o sobre Francia.  Si la materia que damos en la asignatura trata acerca de la Historia Antigua, no podemos hacerlo de la Edad Media. Lógico, ¿no?

 

2. El objetivo de nuestro trabajo

Cualquier tema que escojamos seguramente será amplio, pese a que nosotros creamos que no es así. Tan solo tenemos que comenzar a buscar bibliografía para darnos cuenta de la mucha información que existe. Por ese motivo, antes de nada, deberíamos pasar al punto tercero y comenzar a buscar documentación para comprender, un poco más, el tema del que vamos a tratar. No solo buscarla, también deberíamos leerla.

Una vez que nos hayamos dado cuenta de que existen miles de páginas web, libros y artículos sobre nuestro tema, deberíamos plantearnos acotar o reducirlo. Dicho de otra manera, nos haremos una pregunta concreta que será  la que contestaremos a lo largo de nuestro trabajo.

Lo comprenderemos mejor si ponemos varios ejemplos.

Ejemplo número 1. Tema: La Segunda Guerra Mundial

Resulta que nuestro profesor nos ha mandado que hagamos un trabajo sobre la Segunda Guerra Mundial o que nosotros hemos elegido ese tema porque nos gusta. Una vez que hemos buscado información sobre esta guerra, nos damos cuenta de la mucha que hay. Así, unos libros nos hablan sobre las armas que se usaron, otros sobre cómo empezó, algunos se dedican a hablar sobre el ejército alemán y otros sobre el americano. También los hay que tratan sobre las grandes batallas, los principales generales, o los que la resumen de forma.

¿Qué hacemos entonces? ¿Intentar recopilar todo? Claro que podríamos, pero para un trabajo que debemos realizar en unas pocas semanas sería imposible. Elijamos únicamente un punto concreto. Lo más sencillo sería realizar un trabajo sobre las fases de la guerra, así la pregunta que trataríamos de resolver en nuestro trabajo sería ¿cómo se desarrolló la Segunda Guerra Mundial? Pero pongamos otro ejemplo más complejo. Quizás la pregunta que queremos contestar podría ser ¿por qué Alemania perdió la Segunda Guerra Mundial? Más original sería, por ejemplo, preguntarnos ¿cuáles eran las diferencias entre los ejércitos alemán y estadounidense?

De esta manera, en el primer caso nuestro trabajo podría comenzar más o menos así: “Este trabajo tiene como principal objetivo describir el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial desde el comienzo de la misma en 1939 hasta su final en 1945”. En el segundo, por ejemplo, “A lo largo de este trabajo intentaré contestar por qué Alemania perdió la II Guerra Mundial”. En el tercero, “Los dos principales ejércitos que se enfrentaron en la Segunda Guerra Mundial fueron el estadounidense y el alemán, así que el objetivo de este trabajo es observar las diferencias entre uno y otro”.

 

Ejemplo número 2. Tema: La casa romana

Pongamos otro ejemplo con una temática distinta. En este caso hemos optado por realizar el trabajo sobre la casa romana en la antigua Roma. Al buscar información, nos percatamos de que podríamos hablar de muchas cosas, tales como tipos de casas, materiales con los que las construían, qué tipos de habitaciones existían, cómo las decoraban, los muebles, etc., etc.

Vamos a buscar un objetivo que concrete más el trabajo. Al buscar información en Internet he encontrado esta página http://www.imperioromano.com/60/la-vivienda-romana.html. En ella se nos dice que había tres tipos de viviendas: domus, villas e ínsulas. De esta manera yo podría considerar que mi objetivo es explicar las características de cada una de estas viviendas. También puedo realizarlo únicamente sobre la domus, así la pregunta que me haría sería ¿Cómo era una domus? De esta manera profundizaré mucho más en el tema que si lo hiciera de todas. Pero también podría considerar que yo lo que quiero saber es ¿dónde vivían los nobles romanos?

 

Recomendación: intenta siempre que tu tema y sobre todo el objetivo de tu trabajo sea algo novedoso. Dicho de otra manera, no elijas algo muy general y que todo el mundo sepa. Hacer un trabajo sobre las fases de la Segunda Guerra Mundial está bien, pero es algo que la mayoría de las personas ya conocen. En cambio, elegir el espionaje durante dicha guerra será más interesante. Tiene como ventaja que tu profesor seguramente sepa poco sobre el tema y, por tanto, menos posibilidades de que te encuentre fallos.

Antes de seguir adelante con el trabajo, deberíamos comunicar a nuestro profesor el tema y el objetivo del mismo. Por varias razones, la primera porque puede ser que hayamos elegido un tema que nada tiene que ver con lo que nos está pidiendo. La segunda, que elijamos un tema demasiado difícil y, por tanto, lo haremos mal.

 

3. Diseño de la investigación: la metodología

Este apartado posiblemente te lo tendrás que pasar por alto. Pero vamos a comentarlo. Por lo general, tu trabajo se limitará a buscar bibliografía (es decir, información que ya han escrito otros sobre el tema) como veremos más adelante. Pero los trabajos de investigación de Historia serios deben usar también fuentes primarias y, para ello, habrá que acudir a textos clásicos, archivos, hemerotecas, entre otros (puedes ver en este enlace los tipos de fuentes en Historia). Posteriormente habrá que analizar dichas fuentes para obtener la información que requerimos. La forma en que haremos todo esto es lo que se llama metodología. En nuestro caso, como hemos dicho, nos vamos a vasar únicamente en bibliografía. Pero si quieres puedes especificar que tu trabajo se basa en la búsqueda de información en libros, artículos, páginas web, etc.

No obstante, vamos a poner un ejemplo más concreto para observar la importancia que tiene la metodología. Imaginemos que se trata de un trabajo de Geografía. Nuestro objetivo es contestar a la pregunta ¿Qué medio de transporte usan las personas de nuestra localidad para desplazarse? Depende cuál sea nuestra localidad, no existirá ningún estudio sobre el transporte. Por tanto, ¿cómo vamos a obtener dicha información? En este caso tendremos que preguntárselo directamente a las personas que viven en dicha localidad, es decir, les haremos una encuesta. ¿A todas? Parece imposible, así que deberemos únicamente hacer la encuesta a unas cuantas (muestra). Deberemos decidir a cuántas y cómo las elegiremos. También, qué preguntarles: ¿solo les preguntaremos qué transporte utilizan o algo más?  Y después de todo esto deberemos decidir cómo realizar el análisis de los datos. Todas estas decisiones las tendremos que especificar en nuestro trabajo.

 

4. La búsqueda de información: Bibliografía o webgrafía.

Una vez que tengamos el tema de trabajo, comenzaremos a buscar información para poder realizarlo. De hecho, tendremos que haber buscado ya información para establecer nuestro objetivo. En otras palabras, buscaremos bibliografía (libros y artículos publicados en revistas) o webgrafía (páginas web). Pero recuerda, como hemos dicho, dependiendo del tipo de trabajo, podríamos buscar fuentes primarias.

 

4.1 Diferencia entre bibliografía y webgrafía

Como acabamos de decir, la bibliografía es la recopilación de libros y artículos que tratan sobre el tema que hemos elegido. Todos sabemos lo que es un libro, así que no merece la pena que expliquemos nada sobre este. Un artículo, por su parte, es un escrito sobre un tema concreto, pero más corto que un libro (por lo general son pocas páginas, como tendrá, por ejemplo, tu trabajo), el cual se publica en una revista.

Tanto libros como artículos suelen estar publicados en papel y los encontraremos en bibliotecas. Pero ojo, hoy en día también hay libros y artículos publicados en medios electrónicos, pero que no los podemos considerar como meras páginas web, puesto que tienen formato de libro o artículo tradicional. Por ejemplo, si entramos a esta página web: http://salduie.unizar.es/, observaremos que se trata de una revista que también se publica en papel. Por tanto, no lo podemos considerar webgrafía. Pongamos otro ejemplo, http://www.elfuturodelpasado.com/. En este último caso la revista únicamente se publica en dicha página web, y cada artículo está en formato pdf, pero la seguiremos considerando como bibliografía.

La webgrafía, por su parte, hace referencia a páginas web o blogs. En ellas hay artículos, evidentemente, pero estos pueden ser modificados por sus autores. Dicho de otra manera, que la información que encontremos un día en ellos ha podido cambiar o desaparecer al día siguiente (por ello diremos más adelante que debemos especificar el día de la consulta). Como ejemplo pondré mi propia web: http://historicodigital.com.

Esta diferenciación es necesaria puesto que es aconsejable realizar dos apartados que deberemos incluir al final de nuestro trabajo. Uno con una lista de bibliografía utilizada y otro con webgrafía.

¿Cuál debo utilizar? En principio vale cualquiera, especialmente si son tus primeros trabajos. Lo que se te valora es que uses distintas fuentes de información. Pero la bibliografía es más seria y fiable, puesto que en libros y revistas científicas se filtra previamente lo que se publica (esto no quiere decir que todo lo publicado en papel sea fiable). En el caso de las webs, cualquiera puede crearse una y poner allí lo que quiera, aunque no sea correcto.

¿Cómo podemos saber qué páginas pueden ser fiables? Es difícil dar unas reglas, pero intentaremos dar algunos consejos. Podemos considerar que la información de una página es fiable cuando:

  1. En el artículo se muestra bibliografía.
  2. La persona que lo escribe es un especialista en la materia o tiene estudios sobre lo que escribe (por ejemplo, profesores).
  3. La página web tiene cierto reconocimiento o se trata de una página de una institución oficial.
  4. Está bien escrito y argumentado el artículo.

En cualquier caso, no podemos usar todo lo que encontremos. Debemos seleccionar lo que nos interese. Si encuentras algo que no llegas a entender del todo, lo mejor es dejarlo a un lado.

 

4.2 ¿Cómo buscar bibliografía y webgrafía?

Vamos a ver cómo buscar tanto bibliografía como webgrafía. No es nada difícil, pero se requiere tener algunas nociones.

  • Buscar páginas web

Como es sabido, para buscar información de cualquier tipo en Internet usamos buscadores, por lo general el más famoso de todos ellos, google. Allí podemos comenzar a buscar. Lo primero que podemos hacer es poner los términos de nuestro tema de trabajo. Recuerda que puedes usar las comillas (“”) para que el buscador encuentre una frase concreta o palabras separadas por el signo (+) para que encuentre todos los términos.

En el ejemplo de la casa romana, lo primero que haremos será buscar “casa romana”. Como nuestro objetivo es solo hablar de la domus, pues buscaremos ese último término. Más adelante sabremos que una domus tenía distinta estancias, atrium, tablinium, etc, etc. Así que buscaremos esos términos. De esta manera, una información nos llevará a buscar otra.

  • Buscar bibliografía

Los buscadores de Internet nos llevarán únicamente a encontrar páginas web. Si lo que queremos es buscar bibliografía deberemos utilizar otras herramientas. Podemos sugerir las siguientes:

  1. En los artículos de las páginas web. Muchos artículos de páginas web que traten sobre tu tema tendrán al final bibliografía citada. Podremos ir a la biblioteca e intentar buscarla.
  2. En las bibliotecas. Podemos acudir a la biblioteca del instituto, municipal, etc. que existan en nuestra localidad. La gran mayoría están organizadas por temas, de tal forma que tendremos una o varias estanterías con libros de la temática de nuestro trabajo. Aunque es mucho más sencillo acudir al catálogo en línea que hoy en día todas tienen. Lo único que tendremos que buscar son los mismos términos que ya habíamos introducido en google. 
  3. Dialnet. Dialnet es una base de datos en donde podremos buscar artículos y libros. Lo mejor de todo es que muchos artículos los podremos descargar y no tendremos que ir a la biblioteca.
  4. Google book. Esta herramienta de google nos permite buscar libros, y en algunos casos podremos leer parte de ellos directamente en nuestro ordenador.

4.3. ¿Cuánta bibliografía necesito?

Una investigación de verdad requiere de la consulta de gran cantidad de fuentes bibliográficas, pero en nuestro caso no necesitamos mucha. Pero no es lo mismo si el trabajo es para segundo de Bachillerato que para primero de la ESO. El alumno de bachillerato debería manejar un mayor volumen que un alumno de secundaria. 

En cualquier caso, en nuestro trabajo final únicamente pondremos la bibliografía que hemos utilizado. No debemos poner un listado enorme que no hayamos ni leído.

 

4.4 ¿Necesito leer todos libros, artículos y páginas?

No hace falta que leas los libros y páginas enteros. Únicamente solo aquellas partes que nos interesen. 

Por ejemplo, todos los libros tienen un índice (al principio o al final). Allí seleccionaremos que capítulos o apartados nos interesan. El resto no hace falta que lo leamos. De la misma manera, muchos libros tienen un índice alfabético con términos como si se tratara de un diccionario en donde nos dice la página o páginas en donde se menciona dicho término. Imaginemos que  he encontrado un libro sobre la Segunda Guerra Mundial, pero a mí solo me interesa encontrar las batallas en la que participó el general Romme. Por tanto, iré al índice alfabético y buscaré “Rommel”.  

Respecto a las páginas web, a veces llegamos a un artículo y leemos la primera línea y como creemos que no trata sobre nuestro tema salimos de ella. Utiliza el buscador de tu navegador para buscar la información dentro del artículo. Esto mismo lo puedes hacer en artículos y libros que tengas en pdf.

 

5. ¿Cómo citar la bibliografía o webgrafía?

Con toda la bibliografía y webgrafía que encontremos realizaremos dos listas por cada tipo que deberemos añadir al final de nuestro trabajo. Pero debemos citarla adecuadamente para que una persona cualquiera consiga encontrarla.

  • Citar libros.

APELLIDO/S, nombre o sigla del nombre del autor,  Título del libro (en cursiva), editorial, lugar de publicación, año de publicación.

Aquí puedes ver un ejemplo:

POMIAN, Krzysztof, El orden del tiempo, Ediciones Júcar, Madrid, 1990

También podríamos citarlo de esta otra forma:

POMIAN, K. (1990): El orden del tiempo, Ediciones Júcar, Madrid

En el caso de que el libro tenga en su portada más de tres autores, se puede optar por cambiar el autor por la abreviatura VV.AA (varios autores) o  nombrar al primero y luego la abreviatura et al (y otros).

A veces la persona que se menciona en la portada no es el autor, sino la persona que lo ha coordinado, editado o dirigido. Entre paréntesis pondremos las siglas (coord..), (ed.), (dir.).

Por ejemplo:

AMORES CARREDANO, J.B. (coord.), Historia de América, Ariel, Barcelona, 2006

 

Encontraremos todos estos datos en las primeras páginas del libro o, más fácil, consultar en la ficha del libro que existe en el catálogo de la biblioteca donde hayamos cogido el libro.

 

  • Citar artículos

APELLIDO/S, nombre o sigla del nombre, “título del artículo” (entre comillas), título de la revista (en cursiva), número de la revista, año de publicación, páginas donde comienza y termina.

GARCÍA FITZ, F.: “La Reconquista: un estado de la cuestión”, Clío & Crímen num. 6, 2009, pp. 142-215

O también:

GARCÍA FITZ, F. (2009): “La Reconquista: un estado de la cuestión”, Clío & Crímen, num. 6, pp. 142-215

 

  • Citar capítulo de un libro

A veces cada capítulo de un libro está escrito por un autor distinto. Lo citaremos más o menos como si fuera un artículo.

APELLIDO/S, nombre del autor , “título del capítulo”, en APELLIDO/S del director, editor o coordinador del libro, título del libro (en cursiva), editorial, lugar de publicación, año, páginas del capítulo.

Ejemplo:

VARELA MARCOS, J., “Los descubrimientos españoles en el Nuevo Mundo”, en AMORES CARREDANO, J.B (coord.), Historia de América, Ariel, Barcelona, 2006, pp. 165-260

 

  • Citar páginas web

APELLIDO/S, nombre del autor, “título del artículo”, nombre de la página web, fecha de publicación (si la tiene), [fecha de nuestra consulta], dirección exacta del artículo en la web

 

Para otro tipo de material a citar o dudas se pueden buscar las normas APA.

 

6. Organizar la información que hemos encontrado

El trabajo no consiste en un “copia y pega”. Tampoco se trata de hacer un mero resumen de una única fuente de información, puesto que eso se le llama “resumen” y no “trabajo de investigación”.  Cada una de las fuentes de información nos dará datos distintos (o en su caso iguales).

Cuantas más fuentes de información usemos, más fácil es que se nos olviden lo que cada una nos aporta. Por tanto, debemos crear algún sistema que nos permita gestionar toda esa información. Existen muchas formas, pero voy a sugerir la creación de fichas por cada libro, web y artículo que encontréis.  La ficha las podemos hacer a mano en un folio o en un documento de Word o donde queráis. ¿Qué pondremos en esas fichas? Lo primero, cuál es el libro, la web o el artículo. En el caso de web, pondremos en enlace para poder volver a la página cuando queramos. En segundo lugar, realizaremos un pequeño esquema o lista con la principal información que nos aporta.

Usemos el ejemplo de la casa romana que hemos comentado anteriormente. Nuestro objetivo es hablar sobre la domus.

Fuente A.https://sites.google.com/site/domusdelmitreo/home/profesores/domus.

A.1.Dice cómo eran las viviendas primitivas

A.2.Define los tipos de vivienda: insulae, domus, villae

A.3. Evolución y características de la domus

A.4. Las partes de una domus (describe cada una de ellas)

                A.4.1 La entrada a la casa

                A.4.2 Atrium

                A.4.3 Andron

                A.4.4 Tablinum

                A.4.5 Peristilum

A.5  Tipos de muebles.

 

FUENTE B. http://www.santiagoapostol.net/latin/casa.html.

B.1. Nos da la fecha de cuándo aparecieron las domus: s. II a.C.

B.2. Distribución de las habitaciones

B.3. Tabernae (no en todas las casas)

B.4. La incomodidad de las domus

B.5. Otros tipos de casa: insulae y villae

B.6. Ejemplos de casa en Mérida

En el caso de que se tratara de artículos o libros, es recomendable que junto a cada idea se indique el número de página para poder volver a encontrar la información fácilmente.

 

7. El esquema de nuestro trabajo

Con la información que ya hemos encontrado, ahora debemos crear el esquema de nuestro propio trabajo. Qué apartados o subapartados (o capítulos, como los queramos llamar) vamos a crear y qué información añadiremos a cada cual. Este es un punto complejo. Deberemos pararnos a pensar detenidamente y únicamente lo podremos hacer una vez que hayamos buscado y leído la información.  

No se trata de hacer un conjunto de apartados sin ningún orden, sino que unos y otros tienen que tener algún tipo de relación, especialmente porque todos tienen que estar orientados al objetivo que hemos especificado. Es aconsejable, por ejemplo, que ordenemos nuestros capítulos de lo más general a lo más concreto. Así, el primer capítulo puede dedicarse a contextualizar nuestro tema. Si nuestro tema trata acerca del espionaje en la Segunda Guerra Mundial, es necesario que brevemente digamos qué es dicha guerra, cómo y cuándo sucedió.

 

Ejemplo de esquema: La domus romana

Con la información que he encontrado sobre la casa romana en los ejemplos anteriores he decidido que mi esquema será el siguiente:

1. Los tipos de casa. Mi trabajo va sobre la domus, pero como sé que hay varios tipos, las mencionaré brevemente. Aquí puedo añadir la información de los apartados A.1 y A.2, B5.

2. Los orígenes de la domus. Aquí añadiré la información de A.3. y B1

3. Característica de la domus. B2,B.4, A.3.

4. La domus por fuera A.4.1

5. Estancias de la domus. A.4 y A5

5.1 Estancias principales

5.2 Otras estancias

Se puede observar como en cada punto del esquema he añadido la información que quiero poner. Comenzaré contextualizando la domus romana en el conjunto de viviendas típicas romanas. En el punto segundo hablaré sobre el origen o la evolución de la domus. En el tercer punto haré una descripción general de la domus, cuya información ampliaré más tarde en los siguientes puntos. En el cuarto punto, hablaré de la casa por fuera, y en el quinto comenzaré a hablar de la casa en su interior. Como este último apartado será más amplio, realizaré dos subapartados: uno en el que hablaré de las habitaciones principales, y otro donde comentaré otras habitaciones que no eran habituales o que no tienen tanta importancia. En este punto he decidido que añadiré la información sobre los muebles de cada habitación y la decoración de cada una.

No se trata de algo cerrado y lo puedo modificar conforme vaya encontrando más datos. Así, por ejemplo, puedo considerar que como tengo muy poca información para el punto 4, lo integraré directamente en el punto 3.

Una vez que tengamos cada apartado hecho, podremos ampliar la información de cada uno realizando una nueva búsqueda.

 

8. Escribir el trabajo

Una vez que tengamos la información buscada y ordenada podemos comenzar a escribir. Como hemos dicho en más de una ocasión no se trata de copiar y pegar párrafos, sino elaborar nuestro propio texto con la información. Por tanto, primero tomaremos las principales ideas que nos interesan plasmar y que nos permitirán contestar a la pregunta que nos hemos fijado. Vamos a observarlo con un ejemplo.

Vamos a redactar el apartado que hemos llamado “Los orígenes de la domus romana”. Vamos a usar la información que hemos señalado como A.3. y B1.  Copiemos lo que tales páginas decían y elijamos las principales ideas:

A.1. La vivienda primitiva romana es típica del mundo mediterráneo: una cabaña redonda u ovalada -según el terreno- con techo cónico de troncos recubierto con cañas y pajas. Son las propias del mundo rural (casae o tuguria) que servían de protección en los campos y que estuvieron en el origen mismo de los palacios de Minos y micénicos.

De este párrafo me interesa únicamente esta información: La vivienda romana primitiva es como en origen eran todas las cabañas del Mediterráneo: redondas, techos cónicos y construidos con cañas y pajas.

En los orígenes de la vivienda romana, la cabaña etrusca parece estar más cerca de la imagen que tenemos de la domus. Su forma rectangular presentaba una abertura también rectangular en el techo – cuya utilidad es permitir la salida de humos y la entrada de luz y agua de lluvia- que se corresponde con el compluvium e impluvium del atrium, lugar donde se desarrolla la vida familiar y en torno al cual surgen las distintas habitaciones.

De este otro párrafo: La vivienda romana provenía de la cabaña etrusca, la cual era rectangular y tenía una abertura en el techo para que saliera el humo y entrara la luz y el agua de lluvia.

A.3.  En un principio, la domus era una vivienda en la que cada habitación tenía un uso concreto: el cubiculum funciona como alcoba, el triclinium como comedor y el tablinum como sala de visitas. Estas viviendas eran sencillas y baratas. Un ejemplo conservado es la casa de Livia en el Palatino. No obstante, con las Guerras Púnicas se generaliza una tendencia entre las familias ricas a ampliarlas al estilo heleno incorporando junto a fauces, atrium, cocina, alae, lararium y tablinum otras partes cuyos nombres indican su procedencia griega como son el peristylum,triclinium, oecus, exedra, nimphaeum, bibliotheca…

De este otro: La domus en origen eran sencillas y baratas y  tenía cubiculum o alcoba, el triclinium o comedor y el tablinum como sala de visitas. Después de las Guerras Púnicas las familias ricas las hicieron más grandes y añadieron nuevas habitaciones.

B.1. A partir del siglo II a. de C. los romanos pudientes, influidos por la cultura griega, enriquecieron y ampliaron sus casas, adosando por detrás del tablinum una segunda vivienda de características griegas. Se trata de la domus, o casa señorial.

Finalmente: A partir del siglo II d.C, por la influencia griega, se ampliaron las casas con las características de la vivienda griega.

 

Ya tenemos nuestras ideas básicas enumeradas, algunas, como estas dos últimas, repetidas. Pero en estas ideas se mencionan ciertos aspectos que deben ser aclarados. Por ejemplo, cuando hablamos de “la vivienda romana primitiva” a qué época nos estamos refiriendo. Tendremos que acudir a nuestro manual para saber que antes del siglo VIII Roma era una pequeña aldea. La ciudad como tal no comienza a constituirse hasta dicho siglo.  En la segunda idea se nos habla de los etruscos, por tanto también deberemos buscar quienes eran estos para aclararlo a nuestro lector que no tiene por qué saberlo.  Finalmente, se nos dice que la domus típica surge tras las Guerras Púnicas, según una fuente, o a partir del siglo II d.C. Así, deberemos buscar qué son las Guerras Púnicas y cuando tienen lugar para darnos cuenta de que, en realidad, ambas se refieren a unas mismas fechas.

¿Cómo quedaría, por tanto, redactado el apartado? Más o menos de la siguiente manera:

Antes del siglo VIII a.C., cuando Roma era una pequeña aldea, las casas eran pequeñas cabañas, como otras en torno al Mediterráneo, con forma circular, techo cónico y construidas con materiales pobres como cañas y pajas. No obstante, una vez que Roma comienza a constituirse como una verdadera ciudad, las casas romanas tomaron el modelo de las casas etruscas (pueblo al norte de Roma más evolucionado en aquel momento que los romanos), las cuales eran rectangulares y con apertura en el techo para la salida de humo y entrada de agua de lluvia y luz. De esta manera, la domus era sencilla y con pocas estancias como el cubiculum, tablinum y triclinium (hablaremos en otro apartado de estos).

A partir del siglo II a.C., una vez que finalizaron las Guerras Púnicas (guerras que los romanos tuvieron contra Cartago), la domus de las familias ricas se hace más compleja por la influencia griega, añadiéndose estancias con características griegas.

 

No vamos a crear aquí un manual de redacción, puesto que para eso existe la asignatura de lengua castellana (o la correspondiente al idioma en el que tengamos que escribir el trabajo). En cualquier caso, debemos procurar no cometer faltas de ortografía y, especialmente, usar las normas de puntuación, en concreto  “puntos” y “comas”. Recuerda, del mismo modo, que cada párrafo debería dedicarse a una idea en general.

Se trata de transmitir información ordenada de forma escrita. Si está mal escrito puede que la persona que lo lea no entienda lo que queríamos decir o que le resulte dificultoso. Para corregirnos a nosotros mismos, una buena idea es leerlo en voz alta como si estuviéramos dando un discurso. Si suena bien, posiblemente te hayas expresado adecuadamente. También es recomendable que, una vez finalizado el trabajo, lo leas unos días después para poder encontrar fallos.

 

9. Conclusiones

El último apartado de nuestro trabajo deben ser las conclusiones. Este apartado es el más fácil de todos. Se trata, en realidad, de un resumen de todo nuestro trabajo destacando las partes más importantes del mismo. En otras palabras, se trata de contestar de forma breve a la pregunta que nos hemos planteado previamente. En este apartado no hay que ser extenso. Si nuestro trabajo tiene cinco páginas, no hace falta que hagamos otras cinco. Igual con uno o dos párrafos es suficiente.

 

10. La introducción de nuestro trabajo

En la introducción debemos decir acerca de lo que vamos a hablar. Dicho de otra manera, pondremos el tema y objetivo de nuestro trabajo, algo que ya tendríamos que tener escrito desde el principio, aunque ahora podemos ampliar con otra información que únicamente podemos saber una vez que hemos terminado de escribir el trabajo. De esta manera, en nuestra introducción podemos añadir los siguientes puntos:

  1. Tema y objetivo de nuestro trabajo como ya hemos dicho. Podemos añadir otras preguntas secundarias que completen a la pregunta principal.
  2. Mencionar la estructura del trabajo, es decir, acerca de lo que trata cada capítulo. No se trata de resumirlo, sólo decir de lo que se hablará más tarde.
  3. Justificación del tema elegido. No es una justificación personal. A quien lea tu trabajo le da igual que te apasione el tema, sino que hay que decir por qué el tema debe ser estudiado o la importancia del mismo en la actualidad. 
  4. Los problemas que hemos encontrado en la realización del trabajo si es que hemos encontrado alguno.
  5. Estado de la cuestión. Un resumen sobre lo que otros autores han escrito sobre el tema. En el caso de un mero trabajo escolar en donde se usa poca bibliografía no hace falta.
  6. La metodología usada.
  7. Agradecimientos a las personas que nos han ayudado a realizar el trabajo.

 

11. Partes del trabajo

Una vez que nuestro trabajo esté terminado, deberemos tener las siguientes partes.

a) Portada. En ella pondremos el título de nuestro trabajo. Ten en cuenta que el título tiene que dar a conocer el tema concreto de nuestro trabajo. Un título como “La II Guerra Mundial” apenas da información sobre lo que trata el trabajo, pero si el título es “las fases de la II Guerra Mundial” estaremos indicando a nuestro lector lo que encontrará en el interior. También podríamos aclarar esta cuestión añadiendo un subtítulo: “La II Guerra Mundial: las fases de la guerra”.

Además del título también debería aparecer la siguiente información:

  • Tu nombre completo
  • Curso y grupo
  • Asignatura
  • Nombre del instituto, colegio o institución académica
  • Año académico o fecha en que se terminó el trabajo

b) Índice. Tienes que poner todos los apartados o capítulos de tu trabajo incluyendo la página en donde comienza cada uno. Los programas como Office permiten crear estos índices de forma fácil.

c) Introducción.

d) Desarrollo del trabajo. Todas las páginas en donde desarrollamos nuestro trabajo.

e) Conclusiones.

f) Bibliografía y webgrafía. Se debe establecer en orden alfabético por los apellidos de los autores.

 

 12. Otras cuestiones formales

a) Tipo de fuente (letra). El tipo de letra que debes usar es siempre una que sea legible y que transmita seriedad. Puedes mirar cualquier libro para ver que prácticamente en todos se usan tipos de letras muy parecidas. En el caso de que escribas a mano, de igual modo, debes procurar hacer buena letra y no realizar tachones. Ante todo, limpieza.

b) Tamaño de la letra. No puedes usar un tamaño de letra que apenas se pueda leer o un tamaño enorme con el fin de hacer creer que tu trabajo tiene más extensión. Por lo general, dependiendo del tipo de fuente usada, el tamaño adecuado será entre 10 y 12 puntos. Usa un tamaño mayor u otro tipo de letras para los títulos de los apartados.

c) Interlineado. La separación entre las líneas es también importante para una buena lectura. Por lo general se suele utilizar el interlineado “múltiple” o “sencillo”. También es importante dar una separación mayor a los párrafos.

d) Justifica el texto. Queda mucho mejor a la vista que el texto quede alineado tanto en su parte izquierda como en la derecha.

e) Enumera todas las páginas.

f) Encuadernación. No hace falta que nos gastemos un dineral en encuadernar un trabajo, pero por lo menos deberemos ponerle una grapa. Entregar las páginas sueltas nunca es una opción. Si el trabajo tiene un número de páginas considerable, podríamos optar por algún tipo de encuadernación como anillas o lomo térmico.

 

13. ¿Cuántas páginas debe tener el trabajo?

Por lo general, nuestro profesor establecerá el número de páginas mínimo o máximo, pero en cualquier caso el número de páginas no indica la calidad del trabajo. Un trabajo de cinco páginas puede estar mucho mejor que uno de treinta.

También el tiempo que tengamos para elaborar el texto influirá en el número de páginas. A no ser que tu trabajo consista en copiar y pegar información, es muy difícil que puedas llenar decenas de páginas si, por ejemplo, solo tienes un mes. 

 

14. El uso de imágenes

Si tu trabajo lo requiere, usa imágenes, fotos, mapas, etc. Recuerda, las imágenes no son para decorar o llenar espacio, son para ilustrar el texto.  

Cada imagen debería ir acompañada de una breve descripción de la misma, así como el nombre de su autor o lugar de donde la hemos sacado. Del mismo modo, cada imagen puede enumerarse para poder citarla a lo largo de texto. Por ejemplo incluyendo entre paréntesis “(ver imagen 1)”.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. CERRAR