El imperio de Felipe II

Felipe II. Sofonisba Anguissola, 1565. Museo del Prado

En 1556, Felipe II heredó un amplio imperio tras la abdicación de su padre, Carlos I. A diferencia de este, Felipe II pasó la mayor parte de su reinado en Castilla, en concreto en El Escorial y por primera vez la monarquía de los Austria se identificaba con la Península o, mejor dicho, hubo una castellanización de la monarquía.

Si exceptuamos los territorios de Tirol y Austria, que quedaron en manos del hermano de Carlos, Fernando I, quien se convirtió también en emperador del Sacro Imperio; Felipe II recibió las Coronas de Castilla (con los amplios virreinatos americanos) y de Aragón, esta última con extensos territorios por el Mediterráneo. De igual modo, el reino de Navarra, los Países Bajos, Luxemburgo y y Franco Condado. Además, a esto se añadió las Filipinas, entre otros territorios del Pacífico. También sumó a sus posesiones Portugal, corona que heredó después de la muerte del monarca luso sin descendencia. Este último reino daba a Felipe también el dominio del virreinato de Brasil y de cuantiosos emplazamientos a lo largo de la costa africana y la India.

En cuanto a la política exterior de Felipe II, esta estuvo también marcada por la idea de proteger la Cristiandad. Sea como fuere, en un primer momento tuvo que hacer frente al conflicto con Francia heredado de su padre. En este caso, Enrique II, el nuevo rey galo, temía que en el futuro su territorio quedara literalmente cercado por los territorios de un posible heredero de Felipe II y María de Tudor. No se llegó a materializar, pero sí que Enrique hizo una alianza con el papa, Paulo IV, que acabó con la invasión de Francia por parte de Felipe II desde los Países Bajos, y a punto de un nuevo saqueo de Roma por parte del duque de Alba. En cualquier caso, la guerra terminó con la Paz Canteu-Cambresis en 1569.

Posesiones de Felipe II

No acabaron las guerras ahí, pues Felipe II tuvo que hacer frente tanto a los conflictos en el Mediterráneo como en el Atlántico. Respecto al primero, la continuidad de los piratas berberiscos apoyados por el Imperio otomano hizo que se formara una Liga Santa que obtuvo una sonada victoria marítima en Lepanto en 1571, pero que apenas ocasionó cambios territoriales. Al final, Felipe II y el Imperio otomano acordaron la tregua en 1577. Era necesaria para el comercio, pero sobre todo para que Felipe pudiera prestar toda su atención al horizonte atlántico.

En primer lugar, se involucró en las Guerras de Religión de Francia (1562-1589), pues existía una lucha por el trono entre los hugonotes, que eran calvinistas, y los católicos. Pretendía hacer valer el monarca español los derechos dinásticos del marido de su hija al trono. Por otro lado, en los Países Bajos estalló una rebelión con motivaciones muy complejas (la extensión del protestantismo en ese territorio, la pretensión de libertad de comercio, la lucha contra el absolutismo, etc.) que desembocó en la Guerra de los Ochenta Años (1568-1648). Por otro lado, el hostigamiento inglés a los barcos de la monarquía hispánica provenientes de América hizo que Felipe II optara por conquistar Inglaterra. Para ello construyó una enorme frota, que los ingleses llamaron la Armada Invencible en 1588, pero que se hundió durante la travesía a causa de una tormenta.

En cuanto al interior de los reinos, Felipe II intentó que el protestantismo no se extendiera por sus dominios después de descubrirse algunos focos minoritarios en algunas ciudades. La Inquisición actuó con gran dureza contra estas ideas y se le encargó la censura de las obras que se publicaban, lo que hizo que no se diera el desarrollo de una cultura científica de acuerdo a las ideas del Renacimiento.

Además de ello, los moriscos de las Alpujarras se levantaron en armas en 1568 tras la presión recibida para que cambiaran sus costumbres de origen islámico por las cristianas. Tras ser reprimida la rebelión, Felipe II deportó a esta población a lo largo de Castilla con el fin de que, en pequeños grupos, se integraran entre la población como buenos cristianos.

Los últimos años del reinado la política de Felipe II estuvo orientada a cerrar los diversos conflictos ante los enormes gastos que las distintas guerras ocasionaban. Murió finalmente en 1598.

Autor: D. Gilmart, publicado el 2 de febrero de 2020

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