El golpe de Estado del 36 – Mientras dure la guerra

Después de que el Frente Popular ganara las elecciones de febrero de 1936, el nuevo gobierno de republicanos de izquierda, presidido inicialmente por Manuel Azaña, comenzó a restablecer las reformas de carácter laboral, agrario y educativo que durante el Bienio Derechista (1933-1936) quedaron abolidas. La derecha no republicana, desde la CEDA a la Falange, y apoyados por sectores sociales como la Iglesia y los católicos, monárquicos, terratenientes y un sector del ejército, pasaron en bloque a la vía golpista al no haber podido cambiar por la vía parlamentario la Constitución de la república española. No iban a tolerar que se le arrebataran los privilegios que consideraban que les eran legítimos; negaban los derechos alcanzados por los trabajadores.

El 17 de julio de 1936, las unidades militares de Ceuta, Melilla y Tetuán se sublevaron contra el legítimo gobierno de la República. El levantamiento en las tres ciudades daba comienzo a un golpe de Estado que debía repetirse en el resto del país, tal y como lo había diseñado el general Mola, director del golpe. Sin embargo, entre los días 18 y 19 solo la mitad del ejército en la península se sublevó, lo que dio lugar finalmente a una guerra civil que duró nada menos que tres años.

Sea como fuere, en aquellos días entre el 17 y el 19 de julio, la estrategia que seguían los militares fue muy parecida en todos los lugares, como se nos muestra en este fragmento perteneciente a la película Mientras dure la guerra (Amenabar, España, 2019) que transcurre en Salamanca. Los militares salían de los cuarteles y acudían fuertemente armados a los principales edificios gubernativos y estratégicos con el fin de apoderarse de ellos: estaciones de ferrocarril, telégrafos, teléfonos, gobiernos civiles y, por supuesto, ayuntamientos como vemos en este caso. Se trataba, evidentemente, de controlar los puntos neurálgicos del país para poder ejercer el control sobre el territorio.

En la principal plaza de la ciudad, los militares leían voz en alto un manifiesto en donde se decretaba el Estado de guerra, por lo que el ejército asumía el poder. Se establecía la ley marcial y toda una serie de requisitos de obligado cumplimiento. En el fragmento podemos escuchar como se prohíben los grupos de más de cuatro personas y se insta a todo el que tenga armas o explosivos a que los entregue.

Como también podemos observar, la reacción de los ciudadanos no se hizo esperar: por un lado, el que está a favor de los militares, que se le distingue por gritar «!Viva España!» y por vestir traje, que representa a las clases medias y altas que eran contrarias a muchas de las reformas emprendidas por la República. Por otro lado, un obrero, por la forma en la que viste, que grita «!Viva la República!»; por supuesto, alude a las clases bajas hacia las que estaban dirigidas aquellas reformas. Algunos jóvenes, posiblemente universitarios, que van armados con pequeñas pistolas, intentan hacer frente al ejército. En seguida la represión contra estos elementos se intuye por los tiros que se escuchan de fondo.

En ese mismo momento, las autoridades republicanas —en concreto, los políticos de la izquierda— eran detenidos. La ejecución, bajo el delito de “sublevación”, no solía demorarse muchos días después y sus cuerpos eran tirados a cunetas o en fosas comunes en los cementerios. En el fragmento, podemos ver como entran a la fuerza en el ayuntamiento y detienen al alcalde de Salamanca, mientras su mujer pregunta qué era lo que había hecho. No hay respuesta, porque no había ninguna que dar. Tan solo haber sido elegido democráticamente y tener ideas contrarias a los golpistas.

Propuesta
Pese a la poca duración de este fragmento, el alumno puede observar el mismo e intentar contestar a estas preguntas. Para ello, evidentemente, tiene que conocer previamente el contexto de la Segunda República.

1. ¿Qué es lo que hacen los militares? ¿Qué edificio les interesa controlar?
2. ¿Qué se está estableciendo en el manifiesto que leen? ¿Está sucediendo solo en Salamanca?
3. ¿Qué posiciones toman los que están en la plaza? ¿A qué clases sociales pertenecen?
4. ¿Cómo reacciona el ejército ante lo que sucede en la plaza?
5. ¿Qué pasa en el ayuntamiento? ¿Por qué crees que lo hacen? ¿Qué crees que pasará después?

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