Madrid, 14 de abril de 1931

 

Desde las primeras horas de la mañana del 14 de abril de 1931, los ayuntamientos de las ciudades españolas izaron la bandera tricolor. En pocas horas, la monarquía cayó. Por la noche, España era una república. «España se ha acostado monárquica y se ha levantado republicana» manifestó el presidente del gobierno, el almirante Aznar.

Dos días antes habían tenido lugar las elecciones municipales, que abrían el nuevo ciclo electoral tras siete años de dictadura —la de Primo de Rivera—. El día trece se conocieron los resultados: en la mayoría de las ciudades, en donde el voto era libre y no adulterado por la maquinaria caciquil, la coalición de republicanos y socialistas había ganado. El 14, esos ayuntamientos proclamaron la república, empezando por el de Éibar. Por la tarde, los miembros del Comité Revolucionario formado por miembros de aquella coalición llegaron a la Puerta del Sol y allí establecieron oficialmente la República y asumieron provisionalmente el poder hasta las elecciones generales, que se celebraron en junio. El rey salía hacia el exilio.

De aquel día 14 existen muchas fotografías y algunas grabaciones, entre ellas la que aquí se aporta y que puede encontrarse en la web de TVE. Existen otras custodiadas por la Filmoteca Nacional como la filmada por Daniel Jorro y la salida de palacio del rey, que no parecen que se encuentren disponibles para su descarga. Tampoco parece que está disponible una grabación de la proclamación de la República que fue hallada en 2020 en Nueva York.

En cualquier caso, esta grabación que aquí se aporta es de gran interés. En un primer momento, podemos observar a diversos miembros del último gobierno de la Monarquía salir de Palacio, así como otras personalidades que aquella mañana habían sido llamadas por el rey, Alfonso XIII, para tratar el resultado de las elecciones. Como puede verse, algunos de ellos hacen declaraciones a la prensa. En aquella reunión, sin embargo, la mayoría aconsejó al rey que debería abandonar el país. Tan solo Juan de la Cierva era partidario de que Alfonso resistiera hasta las elecciones generales.

Más tarde se pueden ver los alrededores del Palacio Real custodiado por la Guardia Civil a caballo. Se observa como van pasando coches y personas que portan la bandera tricolor. En las escenas siguientes, se aprecia la gran afluencia de gente por las calles de Madrid que ufanos han salido a celebrar la proclamación de la República. En una de las escenas se puede ver la gran multitud congregada en la Puerta del Sol, con los tranvías y coches parados y la gente encima de ellos agitando la tricolor y gritando, posiblemente, ¡viva la República! Por un instante, se observa el balcón de la Puerta del Sol, en aquel entonces Ministerio de la Gobernación, en donde se encontraba el Comité Revolucionario.

A tenor de las imágenes, una conclusión se puede sacar: la República la proclamó el pueblo español —tanto hombres como mujeres, tal cual muestra la grabación— que se lanzó ese día a las calles. No hubo violencia, sino todo lo contrario: aquel día fue una fiesta, con cánticos, bailes y alegría generalizada. En ese sentido lo manifestó Manuel Azaña al cerrar la sesión de las Cortes que condenó a Alfonso XIII in absentia: «lo más luminoso, lo que quedará como raro ejemplo en la historia de España, es que se haya podido derrocar el régimen en medio de la universal alegría de los españoles, y sin que, ni por el pensamiento de un solo madrileño (que aquel día se puso el pueblo de Madrid a la altura digna de la capital de la República), pasase ni un propósito de agresión, no ya un acto, y que haya podido caer una Monarquía tenida por milenaria sin que se haya atentado contra una solo persona, sin que se haya roto siquiera un cristal, y habiéndose convertido el pueblo en defensor de los restos de la familia Real. Este es el hecho glorioso, y lo que tiene importancia». Continuaba diciendo: «fue acuerdo unánime del Comité revolucionario, hoy Gobierno, que no se tocara a las personas reales, que se dejara a salvo toda la familia Real y que no mancháramos la pureza de nuestras intenciones con el acto repugnante de verter una sangre que ya, una vez derrocada la Monarquía, no nos servía para nada», y el protector de tal familia, manifiesta, fue sin duda alguna el pueblo de Madrid.

Propuesta
1. La primera parte se puede visionar mientras se explica lo que aquella mañana sucedió en España y en Palacio: el intento del rey por buscar una solución ante unas ciudades que estaban proclamando la República; así como la postura de sus ministros: resistir o abandonar.

2. El resto del video se puede usar para que los alumnos describan la actitud del pueblo madrileño durante ese día. También quién participa, hombres, mujeres o ambos. ¿Es una república impuesta o ilegal, como se ha dicho muchas veces?, puede ser también un debate tras el visionado.

3. Se puede contrastar esta situación con imágenes del inicio de la Guerra Civil para observar cómo las banderas son sustituidas por los fusiles, la esperanza por la preocupación y cómo apenas hay mujeres cuando comenzó el golpe de Estado de julio del 36.

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